
Si empezara a contar el número de ocasiones en que me he obsesionado con el tiempo me faltarían dedos en las manos y los pies para enumerarlas todas. Incluso he soñado en cómo sería parar el tiempo tan sólo un minuto.
Si me pusiera a pensar en todas las veces en que me he sentado delante del ordenador con intenciones de escribir, permitir que la energía creativa fluya por mis dedos y perder la noción del tiempo CREANDO historias... me sobrarían los dedos de las manos. Ayer me recordaron que no podía dejar de lado algo que me llena tanto. Y en estos momentos no tengo excusas.
Hablando del paso del tiempo, aprovecho la ocasión para felicitar a V. por su cumpleaños.
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