Cuando hablamos de seres fantásticos o de monstruos, pensamos siempre en seres imaginarios, inexistentes, sin sospechar que algunos de ellos pueden estar viviendo muy cerca de nosotros.
En las Tierras Altas de Escocia, al norte de Inglaterra, hay un lago muy estrecho y profundo, en cuyas aguas puede verse a un monstruo de grandes dimensiones, mundialmente conocido con el nombre de Nessie o monstruo del Lago Ness. Algunos piensan que Nessie es un plesiosaurio, un dinosaurio de agua, descendiente de los antiguos dinosaurios que poblaron la Tierra hace millones de años, pero... ¿cómo es posible que todavía sobreviva alguno?
Cuenta la leyenda que en el año 565 un joven misionero irlandés de apenas veinte años cruzó toda Escocia convencido de llevar el mensaje de Jesús a todas sus gentes. No sabía entonces el misionero que tres grandes hechos marcarían su vida: que sería la primera persona en conocer al monstruo del Lago Ness, que fundaría varios monasterios y que lo santificarían con el nombre de San Columbano.
Todo sucedió una fría mañana del año 565. Como cada día, el joven misionero se levantó temprano y se echó a la calle dispuesto a evangelizar Escocia. Esa jornada le tocaba predicar en la zona más al norte. Se encontraba en un valle cercano al Lago Ness cuando vio entre las aguas un largo cuello que atrajo su atención. Parecía un enorme animal con la cabeza pequeña y la piel oscura. Como no podía creer lo que estaba viendo, el misionero se frotó los ojos para asegurarse, pero no estaba soñando. Cuando volvió a mirar hacia el lago, el monstruo seguía allí y pudo contemplarlo con total nitidez.
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