jueves, julio 23, 2009

La cabeza en casa

Como gran fetichista de los bolsos, esta semana me he propuesto usar, como mínimo, uno cada día, sin repetir. Y lo voy cumpliendo.
El problema es que, al cambiar todas las cosas de bolso a las 6.00 a.m., te dejes algo que está en un bolsillo interior. Hoy llevo todo ¡menos la cartera! Ni siquiera puedo ir a casa a por ella, porque eso requiere coger el coche. El desayuno lo tenía pagado (por un amigo que cumple años hoy), y para el café de las doce ya me las arreglaré.

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