
El cabeza de familia de los Stark es un hombre que lleva una vida inmaculada, vive por y para el honor, y será esta misma cualidad la que le lleve a una muerte prematura e injusta.
Lord Eddard es el señor de Invernalia y Guardián del Norte. Como proclama el lema de la Casa Stark, siempre está pendiente de la proximidad del invierno. Su símbolo es un lobo huargo, que luce en su coraza.
Su personalidad se caracteriza por la honorabilidad y la lealtad del hombre justo. Se podría hablar de que no hay mácula en su vida si no fuera por el bastardo que convive con el resto de sus hijos. Siempre se regirá por lo más correcto, aunque ello le termine privando de la vida.
Su espada es un enorme mandoble que se llama Hielo, que ora sirve para decapitar a una persona impartiendo su justicia por su territorio, ora para la batalla. Es la espada de sus antepasados y, cuando él muera, debe pasar a su primogénito, Robb Stark.
Tiene buena relación con su hermano Benjen Stark, capitán de los exploradores de la Guardia Negra, en los confines del Norte, donde se erige un enorme Muro donde los guardianes negros vigilan con la mirada puesta hacia el Bosque Encantado. Se dice que más allá viven los Otros y seres fantásticos.
Su hermana Lyanna murió en la guerra contra los Targaryen.
Adora a los dioses antiguos y se arrodilla ante los arcianos para orar, creencias que inculca a toda su familia.
En el momento de comienzo de la saga gobierna Invernalia impartiendo una justicia justa (valga la redundancia) y misericordia si es necesario. Nunca se desvía del bien y de lo más correcto. Si tiene que decapitar a un desertor no permitirá que nadie de sus hombres lo haga por él, porque cree que es necesario mirar a los ojos del que está a punto de morir.
Lord Eddard en Invernalia
Lord Eddard en InvernaliaEs vasallo del rey Robert Baratheon, su íntimo amigo desde la infancia, época en que fueron acogidos como pupilos por Lord Arryn en el Nido de Águilas. Podrían haber unido sus lazos familiares si Lyanna no hubiera fallecido, ya que la hermana de Ned era la prometida de Robert.
El Rey, Lord Eddard, los Lannister y otros caballeros saquearon Desembarco del Rey y mataron a la familia real, los Targaryen. Fue Robert quien se sentó en el Trono de Hierro porque por unos vínculos lejanos con los Targaryen tenía más derechos que el resto de caballeros de los Siete Reinos. Pero antes de Robert, fue Jaime Lannister quien codició el Trono, sentándose en él. Desde entonces, Ned no confía en el "león".
Juntos también combatieron a los Hombres de las Islas de Hierro. Para que Balon Greyjoy no se sublevara, Ned se lleva como rehén, o como pupilo, a su único hijo vivo, Theon Greyjoy, que contaba entonces con diez años.
Ned tiene una vida pacífica en Invernalia con su familia, lejos de las intrigas de la Corte. Está casado con Catelyn, de la familia de los Tully. Poco después de unirse en matrimonio con ella y quedando ella encinta de su primer hijo, Lord Eddard marcha a la guerra de los Targaryen. Cuando vuelve trae un bebé, un supuesto bastardo suyo, de cuya madre jamás hablará. Así que el primogénito de los Stark, Robb, y el niño bastardo, Jon Nieve, tienen la misma edad: trece años cuando encuentran a los lobos huargo. Los otros niños Stark son Sansa, Arya, Bran y Rickon.
En un bosque se encuentran a una loba huargo con seis cachorros. Cinco serán para los hijos legítimos de los Stark y el sexto, diferente a los otros lobeznos, será para Jon. Ned considera que deben llevarse a los cachorros, pues son el símbolo de su Casa.
Aunque Catelyn no soporta a Jon Nieve, el muchacho es tratado con la misma deferencia que el resto de los hijos de Ned: come con ellos, juega con ellos, se entrena con ellos...
La vida de los Stark dará un vuelco cuando reciba a la comitiva real en Invernalia. Tras la muerte de la anterior Mano del Rey, John Arryn, Robert Baratheon ordena a Ned que se convierta en la Mano. Lo que para muchos sería un honor, para Lord Eddard no es más que una carga, aparte de que ese título real separará a su familia para siempre y no les traerá más que problemas. Lord Eddard no puede negarse -no es una petición, sino una orden- y se marcha a la Corte, a Desembarco del Rey, con sus dos hijas, Sansa y Arya. También iba a llevarse al pequeño Bran, pero tiene un trágico accidente que le deja inválido para siempre.
Los Lannister le ven como un obstáculo para su codicia y creen que si pudieron asesinar a la otra Mano, Jon Arryn, también pueden acabar con Ned. Pero sus intrigas van más allá, porque la reina Cersei quiere asesinar a su esposo.
Ned orando a los arcianos del bosqueLord Eddard sigue los pasos de su predecesor y descubre que los tres príncipes son fruto del incesto entre la Reina y su hermano Jaime. Recuerda a los bastardos del Rey, todos morenos, a diferencia de los príncipes, que son réplicas de su madre y su tío: rubios con ojos verdes. Tiene las pruebas para acusar a la Reina, pero Robert muere a manos de un jabalí después de que le administraran una buena dosis de vino –se cree que envenenado-.
Necesita el apoyo de los guardias de capa dorada que protegen la ciudad, pero se vuelven contra él, que es hecho prisionero y acusado de alta traición. El príncipe Joffrey, prometido de Sansa, se cierne la Corona en la cabeza y retiene a las niñas. Sólo Arya consigue escapar. Cuando Eddard decide confesar sus supuestos crímenes para salvar la vida de sus hijas a cambio de servir en la Guardia Negra del Muro, es decapitado por orden del Rey. Arya está mezclada entre el populacho sediento de sangre y Sansa está retenida por la familia real, así que las dos hijas han visto con sus propios ojos la muerte de su padre. Los hijos pequeños, resguardados en Invernalia, sienten esa pérdida a través de los sueños.
Eddard muere como un héroe. Al no flaquear su bondad ni su honor, cuando fallece es elevado al papel del héroe que muere injustamente por aquello que cree justo. Muchos claman venganza por esta ejecución, entre ellos su hijo Robb, al que le ha inculcado tales valores que parece una réplica de su padre. Robb asumirá el mando de Invernalia, declarará la guerra a los Lannister y será proclamado, como en la historia de los antiguos, Rey del Norte.
Muerte de Lord Eddard
2 comentarios:
Una pena que este personaje muera tan pronto, ya te lo dije. Por cabezonería más que por honor. Eddard molaba.
Saludos!!!
¿Cabezonería de Joffrey, dices? Sigue siendo una muerte honorable e injusta, pero... ¿te lo imaginas de otra manera?
Si piensas en Harry Potter, también mueren los buenos (excepto los protagonistas principales). Recuerdo enfadarme en el sexto cuando muere Albus Dumbledore. No lo esperaba, simplemente y además dije (por ahí en una entrada del blog) que no iba a leer más. Pero por supuesto que el séptimo también cayó. No podía quedarme sin saber lo que ocurría.
Por cierto, que ya voy a empezar el tercero de Martin. Espero que los de mrw vengan hoy, o al menos espero que no vengan mientras estoy en el súper.
No pude detener las lágrimas al pensar que Bran y Rickon habían sido asesinados, pero entonces vi el índice de capítulos y el último de Bran, y lo primero que pensé es que no podían estar muertos.
Invernalia al final... uffff me ha dado muchísima pena. Pensar en un hogar pacífico, lleno de vida al principio del primer tomo, para encontrártelo en la ruina, desolado e inerte al final del segundo tomo... es chocante.
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