miércoles, enero 21, 2009

El vendedor de alfombras


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Hace mucho tiempo que tenía estancado este libro tipo folletín, más que nada por lo breve y porque es de lectura fácil. Son de estos libros que dan lecciones morales de cara a la vida y al triunfo personal (aunque no hace falta tener muchas luces para que uno mismo descubra esta especie de moralejas sin necesidad de libros de este tipo). Recuerdo que lo compré con El caballero de la armadura oxidada, y que aquel me lo leí en un momento, igual que éste. La verdad es que lo quería quitar del medio. No es que me molesten este tipo de libros, simplemente que si nos paramos a pensar un momento en esa vida tan estresante actual nosotros mismos sacamos nuestras propias conclusiones sin necesidad de leer estas cosas. Aunque es cierto que cuando lo compré estaba en un momento moral muy bajo.

Alí tiene doce años y quiere ser un buen vendedor de alfombras. Sin familia y con un manuscrito que le ha legado su abuela al morir, decide aprender a ser un buen vendedor y descubre que el éxito material va de la mano con el éxito espiritual. Lo que realmente aprende es que la vida tiene cuatro estadios que se asemejan a las estaciones: la primavera cargada de ilusiones, el verano tomado con la tranquilidad y recogida del fruto, el otoño acompañado de las dudas e incertidumbre y el invierno con la apatía y la llegada de la muerte para volver a empezar de nuevo. 

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