
"Un escritor, del mismo modo que un boxeador, debe luchar solo. La publicación de tus palabras, al igual que entrar en un ring, pone tu talento en juego y no tienes dónde esconderte.
Nunca pensé que escribiría una historia sobre mí mismo, o sobre mi hijo, o sobre el amor, o sobre las mentiras que a veces se dicen por amor. Pero les diré algo sobre el hombre al que yo llamo 'Campeón', al que todo el mundo llama 'Campeón': era, contra toda lógica, mi amigo y, también, un mentiroso. Pero eso era porque intentaba parecer mejor de lo que era o porque la única fuerza más poderosa que un hijo busque la admiración de su padre es el padre que busca la admiración de su hijo.
A veces necesitamos la ayuda de nuestra imaginación para superar ese listón, porque no es tarea fácil ser el hombre más fuerte, más sabio y más querido del mundo entero. Y acaso el momento más triste que cuando nuestros hijos descubren que no somos ese ilustre superhombre que hemos creado, sino más bien -como Herman Melville escribió una vez- 'hombres frenados de valor'.
Las mentiras que emanan del amor pueden causar tantos estragos como aquellas que proceden de la avaricia.
Supongo que el legado del 'Campeón' es la inspiración que nos aporta la verdad y la belleza que puede surgir de ella, una belleza que permite que nuestros hijos nos admiren de forma incondicional, nos quieran de forma incondicional".
No tenía muchas ganas de ver esta película, porque no me va mucho el tema del boxeo. Hay excepciones, como la de "Million Dollar Baby", aunque por lo general las evito. Sin embargo, no salen más que unas pocas imágenes de combates de boxeo, y la moraleja que deja hace pensar. Todos necesitamos admirar y que nos admiren y, respecto a nuestros padres, se requiere un reconocimiento mutuo, que se sientan orgullosos de nosotros y nosotros de ellos.
La película está basada en un hecho real.
Erik Kernan (Josh Harnett) es un periodista de Denver que está a punto de perder su empleo. Su jefe cree que no da la talla y que lo puede hacer mejor, porque de momento sólo es mediocre. Suele cubrir combates de boxeo que nunca le publican y, de cara a su hijo, conoce a muchos famosos, pero sólo son mentiras para que el niño se sienta orgulloso de él.
La oportunidad le llega cuando conoce a un vagabundo al que varios jóvenes le están dando una paliza en la calle, al que todos llaman 'Campeón' (Samuel L. Jackson). Ese hombre dice ser Bob Satterfield y Erik cree que de ahí puede sacar una buena historia.
Sin embargo, cuando se publica en la revista domininal en primera página y alcanza el éxito como periodista, muchos le recriminan sus palabras porque Satterfield está muerto. Es tachado de mentiroso, pero el que realmente le ha mentido es el 'Campeón' y él le ha creído. El hijo de Satterfield demanda al periodista y al periódico, pero finalmente se conforma con un reportaje que cuente la verdad.
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