
Este libro está compuesto de un compendio de experiencias y párrafos de sabiduría. No es, por tanto, una novela, ni un poemario. El autor escribe extractos de su vida, de sus artículos o quizás de alguno de sus libros e intenta hacernos partícipes de una enseñanza de cara a la vida.
Es interesante en el sentido de que aporta conocimientos prácticos. Y hace pensar.
Quizás el texto que más profundamente, por lo que implica, es el siguiente:
"-Santo hombre -le dijo un novicio al padre Pastor-, tengo el corazón lleno de amor por el mundo, y el alma limpia de las tentaciones del demonio. ¿Cuál es mi próximo paso?
El padre le pidió que lo acompañase a visitar a un enfermo que necesitaba la extremaunción.
Después de confortar a la familia, el padre vio que, en un rincón de la casa, había un baúl.
-¿Qué hay dentro de ese baúl? -preguntó.
-La ropa que mi tío nunca usó -dijo el sobrino del enfermo-. Siempre pensó que surgiría la ocasión oportuna para ponérsela, pero acabó pudriéndose ahí dentro.
-No olvides ese baúl -dijo el padre Pastor a su discípulo cuando salieron-. Si tienes tesoros espirituales en tu corazón ponlos en práctica ahora o se pudrirán".
Me lo ha recordado porque cuando mi tío aún no necesitaba pasar muchas horas en la cama también se compraba ropa que jamás usó. Jamás pensó en un posible final, sino que siempre tenía la esperanza de curarse. Él compraba ropa y otras cosas sin jamás perder la ilusión. Y eso... eso es sorprendente, pues te das cuenta de que aquellas personas que están en las últimas son las que más ganas tienen de vivir.
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