viernes, enero 16, 2009

Tomarse la justicia por la mano

No soy amiga de curas ni de procesiones y mucho menos de las plegarias y oraciones y de unas lecciones de moralidad que intentan meternos por los ojos como si las otras alternativas pudieran llevarte al Infierno. Pero reconozco que esta vez el párroco de mi pueblo tiene razón.
Por razones de seguridad omitiré todos los nombres de los protagonistas de esta batalla campal. Posiblemente haya hechos que no coincidan porque me han llegado por terceras personas, aun así contaré lo que, desde mi punto de vista, es una tomadura de pelo.
Considero admirable hacer el Camino de Santiago, admiro a aquéllos que lo hacen desde la cordura y la seriedad, como un objetivo más a cumplir en la vida, disfrutando de cada momento, cada persona, cada rincón... y a los que más admiro son aquéllos que buscan en el Camino el sentido a su vida. Sin embargo, no todos los peregrinos son así.
A mi pueblo han llegado en los últimos años unos hospitaleros jóvenes y corruptos que se toman a cachondeo todo este tema. Dejaré claro que cada hospitalero voluntario sólo puede estar dos semanas en el albergue y dejar paso al siguiente que venga a sustituirle (creo que es a nivel nacional). La peculiariedad del albergue de peregrinos de mi pueblo es que, a diferencia de muchos otros, es gratuito, ni siquiera pide la voluntad. En un cofre con dinero en la entrada, abierto a todo el que llegue desde Roncesvalles, la leyenda dice: "Coge lo que necesites y deja lo que te sobre" (a decir verdad, yo nunca lo he visto o nunca me he fijado, pero me lo han contado). Al no tener que pagar por el alojamiento ni la comida, muchos ex hospitaleros se aprovechan de esta circunstancia.
Durante los últimos tres años se han reunido en fin de año en mi pueblo unos cuarenta. El problema es que los peregrinos se quedan sin alojamiento, alegando que los hospitaleros están reunidos (son las explicaciones que les dan). En realidad, en el albergue sólo debería estar el hospitalero de turno y los peregrinos. El resto de hospitaleros sobra. Lo que no es correcto es que los peregrinos sean relegados al salón parroquial, como si fueran simples guiñapos, cuando deberían tener preferencia para dormir en el acogedor albergue.
Estos hospitaleros corruptos no se dedican a hacer reuniones del Camino. Parece ser que este año ha habido varias manos negras que se han llevado dinero del cofre para pagar sus borracheras, han montado sus fiestas y, al regresar, posiblemente muchos se despertara mezclados con lascivia y perversión en sacos ajenos. ¡El espíritu del Camino! (ironía).
En su favor debo decir que animan el pueblo con sus panderetas matinales por todas las calles. 
El cura, sin embargo, ha visto mucho más allá. A diferencia de otros lugares del Camino, el albergue de mi pueblo no es del pueblo, sino del cura. Sin embargo, los ex hospitaleros lo han ocupado como si fuera de su propiedad. Lo peor de todo es que esta última Navidad, aparte de que el cofre se ha visto mermado vilmente, han dormido allí hasta indigentes. Y los peregrinos al salón parroquial, ¿por qué?
El cura también se ha permitido la licencia de echar del albergue a unos cuantos de estos ex hospitaleros corruptos y ladrones, a los que ha dejado de hablar. Ahora quiere cerrar el albergue durante unos meses en invierno y ellos se quejan. Pero vamos a ver, ¿quién manda en el albergue? ¿No se han tomado a estas alturas demasiadas confianzas por su mano? ¿Por qué el cura nos advierte en Navidad que no se nos ocurra subir solas al albergue? ¿Qué ha visto para que nos diga eso?
Dice mi amigo A. que ahí deben hacer un casting a los más gorrones y ésos son los que ponen como hospitaleros.
Finalmente, entras en internet y los lees: la quedada de antes, la fiesta y las fotos y la seguridad de que el año que viene irán unos ochenta. Yo sólo espero que para el año que viene el cura cierre el albergue, lo siento por los peregrinos -que ellos no tienen culpa de nada-, pero estos personajes se han pasado de la raya, que "quien juega con fuego se termina quemando". 
Sí, el párroco se ha tomado la justicia por la mano, pero es lógico cuando se han saltado las normas básicas.

3 comentarios:

Carol dijo...

A mi tampoco me gustan los curas ni nada de eso, pero... bueno, estamos ante un claro caso de okupas. Y lo demás son tonterías. El cura debería tomar medidas legales o algo, denunciar la situación. Lo de cerrar el albergue unos meses está bien, pero cuando lo vuelva a abrir se le va a volver a llenar de okupas, porque seguro que a mala baba vuelven y la lían.

K dijo...

Lo mejor es cuando lo debió comentar después del pregón de Reyes. Me parece que en mi pueblo ese variopinto grupo de hospitaleros irresponsables no serán bienvenidos la próxima vez.
Terminará tomando medidas, está claro. En Navidad, cuando echó a unos cuantos, imagino que fue una especie de advertencia. La próxima vez no creo que se conforme con palabras. Es un hombre de recursos y no se cruzará de brazos, estoy segura.
La mejor solución sería que se cambiara las normas del albergue y que pusiera a una persona de la calle (que no tenga nada que ver con el Camino) para que lo regentara y cobrara por estancia y comidas.
Otra de las canalladas que han hecho es, por ejemplo, ir a las panaderías o a las tiendas y dejar "al debo" sus compras. Eso lo paga la Iglesia. Y no me parece normal.
Se supone que el albergue debe dar ejemplo de escasez (bueno, tanto no), pero comer lo que haya. Sin embargo, estos personajes van a la panadería y derrochan (un dinero que no es suyo) en tartas, napolitanas, lacitos y demás... para el desayuno.
Antes de que esto ocurriera, se desayunaba pan duro tostado y no pasaba nada.
En fin, un mundo aparte.
Supuestamente no son okupas pero están llevando a la práctica la misma ideología que pregona el movimiento okupa, sólo que sin esconderse.

Carol dijo...

Eso es tener cara y lo demás son tonterías. Sería hacer eso, deshacerse de esa gente y meter a alguien nuevo que respete las normas, porque eso de la panadería tampoco está bien :S