He visto esta película porque es del Studio Ghibli, el mismo de donde salen los trabajos de Hayao Miyazaki, aunque ésta no sea suya. Además es muy corta, lo que se agradece, ya que me apetecía algo muy suave.
Haru es una joven algo torpe que lleva una vida normal. Un día, al salir de la escuela salva a un gato de ser atropellado por un coche. El gato en cuestión es el príncipe Lune, que le agradece el gesto, ante la asombrada muchacha.
A partir de entonces es visitada por el Rey Gato, que quiere agradecerle que haya salvado a su hijo, con regalos de ratones y le propone matrimonio con el príncipe. Haru sabe que eso es imposible, y es entonces cuando escucha una voz que le dice que busque la Oficina de Asuntos Gatunos. Conoce a un apuesto gato, el barón Humbert von Gikkingen, que intenta salvarla de la locura del Rey Gato, junto a sus dos amigos, Muta y Toto. El primero es un gato cínico y obeso que siempre está peleándose con Toto, estatua de un cuervo que cobra vida.
Cuando Haru entra en el Reino de los Gatos acompañada de sus nuevos amigos descubre que su aspecto y tamaño están cambiando. Sólo tiene que seguir el consejo del barón -ser ella misma- para no convertirse totalmente en una gata.
Intenta escapar, pero sólo lo conseguirá cuando llegue el príncipe y confiese al Rey Gato que él quiere casarse con una sirvienta real, Yuki, una bonita gata blanca que, como coincidencia, fue salvada del hambre de las calles por Haru cuando ésta era pequeña.
2 comentarios:
Si es de Ghibli y salen gatos, me gustará. Tomo nota.
Saludos!!!
A mí me pasa lo mismo con todas las películas del Studio Ghibli.
Encontré un blog donde había unas cuantas que no había visto y las apunté.
Publicar un comentario