domingo, enero 04, 2009

Han pasado 57 años

Hoy nos ha contado mi padre que se cumplen 57 años desde que mi abuela falleciera de una angina de pecho, dejando solos a una familia numerosa llena de varones: un esposo desolado que cayó en una profunda tristeza, un hijo de 20 años proveniente del primer matrimonio de mi abuela con un burgalés que murió demasiado pronto, a mi padre y a dos mellizos que no llegaban a los diez años.
Mi abuela se llamaba Paula. Mi padre, a pesar de su corta edad, siempre la recuerda con nostalgia, pues siempre ha echado de menos la madre que les dejó demasiado pronto.
A pesar de que tengo muy pocos datos sobre ella y que la he visto en viejas fotografías en sepia, me da la impresión de que fue una adelantada a su época. En plena posguerra, donde hablar con plenas libertades era todo un lujo, se casó con un militar con el que tuvo dos vástagos. El mayor de los dos no llegó a la adolescencia. Mi tío (hermanastro de mi padre) siempre dice que se le explotó el corazón. Con un chiquillo a su cargo que muy pronto decidiría traspasar los anchos portalones del seminario, volvió a reencontrarse con el amor de su juventud -mi abuelo- con quien se volvió a casar. Sospecho que, pese a la pobreza de entonces, encontraron una felicidad plena hasta que un cuatro de enero mi abuela se levantó de la cama con un extraño dolor en el costado, fue a comprar el pan y, al volver a casa, se cayó al suelo, para nunca más levantarse de nuevo.
Durante años, mi abuelo estuvo deprimido, solo y le fue difícil superar la ausencia de su gran amor, hasta que unos vecinos le presentaron a quien sería su segunda esposa, Tomasa, la abuela que yo conocí.
Eran otros tiempos.

2 comentarios:

Carol dijo...

Se ve que tu abuela era toda una luchadora, seguro que fue una gran mujer. Lamento mucho que falleciera tan de repente y tan pronto. La mía también falleció de repente, pero llegué a conocerla muy bien. Murió hace cuatro años y medio.

Saludos!

K dijo...

Me hubiera gustado conocerla. Y lo poco que sé de ella es por mi padre, obvio. Para él fue muy duro perderla siendo un chiquillo y la recuerda a menudo. Y es eso, que una madre es necesaria. Mi padre y mis tíos apenas pudieron disfrutar de ella.