Éste se trata de uno de esos libros cuyo título suena y siempre piensas que es uno de los libros básicos que hay que leer por lo menos una vez en la vida, como
1984 o el
Ulyses (entre otros). Se trata de unos autores que marcan nuevas tendencias en la manera de escribir, que hacen algo completamente diferente y son tachados de "grandes escritores", aunque lo cierto es que sólo se han hecho célebres por una o dos de sus novelas que, por lo general, han dado la vuelta al mundo.
¿Qué puedo decir de esta novela que sobrepasa las 600 páginas? Me ha extasiado, simplemente. Tom Wolfe, el teórico de lo que se conoció como "Nuevo Periodismo", recrea la farsa y el circo que supone un juicio ambientado en el Nueva York de los años 80. Una novela que vives, y toda ella escrita desde el punto de vista periodístico. Te conviertes en un espectador del proceso, te congracias con el principal acusado, odias a toda la turba que pide justicia cuando los primeros injustos son ellos y miras de soslayo hacia el gran teatro que supone un caso judicial de tal envergadura que es un medio para conseguir un fin, pues todo ello está movido bajo las cuerdas titiritescas de la política. Es una novela magnífica y, a pesar de que los personajes y los hechos son ficticios, se nos ofrece un perfil de la gente de Nueva York tal cual, una "radiografía social", tal como dice el autor. Lo mejor es descubrir la sublime psicología de cada personaje, uno por uno, o al menos de los más importantes.
Sherman McCoy es un agente de Bolsa de Wall Street, es el número uno de la empresa para la que trabaja, Pierce & Pierce, y dueño de un contrato millonario. Tiene todo lo que un hombre puede desear en esta vida: un apartamento de dos pisos en Park Avenue (la zona de oro de Nueva York), una esposa cuarentona que le respeta y derrocha el dinero en decoración y a la que sólo le importan sus amistades sociales, una hija perfecta que estudia en un selecto colegio privado de la ciudad, fines de semana en el campo, un Mercedes-Benz deportivo, una amante explosiva casada con un anciano, trajes caros, estudió en Yale, en prestigiosos colegios, su padre retirado fue el director de uno de los más importantes bufetes de abogados de Wall Street...
Maria Ruskie, la amante perfecta, sensual, sexy, la mujer que todo hombre quiere tener, liada con Sherman, es una trepa que vive de y para los hombres. Su esposo la insulta por su juventud y su belleza y ella necesita huir a manos de otros hombres.
Larry Kramer es vicefiscal del Distrito del Bronx. Está cansado de enviar a prisión a negros y portorriqueños. Como todos abogados que trabajan con él, desea que caiga en sus manos el caso que le lleve directo a la fama: quiere ajusticiar a un blanco. No le importa sobornar si es necesario, con tal de ganar cada caso o como finalidad para causar admiración en alguna mujer hermosa que se encuentre entre el jurado popular.
Tommy Killian, el abogado defensor, hermano de sus hermanos (los irlandeses), a medio camino entre el mundo de Wall Street y el del Bronx. Como abogado es bueno, no le importa meterse en el fango, pero siempre buscando ganar su caso y ponerse de parte de la persona a la que representa. Ve todo con gran optimismo.
Peter Fallow, el borracho inglés, es el periodista que pone sobre la mesa el escándalo. Desde el momento en que le ofrecen la exclusiva del "caso McCoy" el periódico y el director se ponen de su parte porque hace suya la máxima "la justicia de los blancos no es la misma que la justicia de los negros". Se convertirá en el informador de éxito, sacando exclusiva tras exclusiva.
Reginald Bacon, el abanderado de los negros del Bronx, el reverendo amenazante que tiene de su parte a la comunidad negra y que siempre termina sacándose ases de la manga, enfrentándose incluso al alcalde si hace falta.
Sherman ha ido a recoger al aeropuerto a su amante, Maria, y se dirigen a su nido de amor cuando se pasan el desvío hacia Manhattan y terminan en las calles del Bronx, perdidos en medio de la oscuridad. En la "selva", la pareja se enfrenta a dos negros que vienen hacia el coche de lujo, amenazantes. Ella se pone al volante y la mala fortuna hace que atropelle a uno de los jóvenes. Huyen y se marchan, creyendo que no es necesario ir a la policía.
El muchacho negro, Henry Lamb, entra en coma y la comunidad negra se subleva. La madre del muchacho, uno de los pocos jóvenes que no hace cosas ilegales en el Bronx, que es un buen chico, trabaja para el reverendo Bacon, que mueve tierra y aire para que se haga justicia. A su favor tiene que en unos meses hay elecciones y que Weiss, el fiscal del Distrito del Bronx, quiere presentarse a la reelección. Weiss necesita el apoyo de Bacon (y con él, el voto de la comunidad negra), así que mueve a sus hombres para que encuentren al conductor del deportivo.
Dos policías, un judío y un irlandés, se presentan en casa de los McCoy. Tienen una parte de la matrícula y están comprobando todos los Mercedes-Benz. Sherman se muestra nervioso y evasivo y se deja descubrir. Maria, por su parte, desaparece y los buitres están al acecho, hasta que dejen sin blanca al ex asesor de Bolsa.