sábado, enero 18, 2014

Unas horas de canguro

Hoy es uno de esos días en que me dejan a mi sobrina y, pese a que tengo que estar pendiente de ella todo el tiempo, pues a sus casi dieciocho meses es un torpedo que sabe perfectamente lo que quiere y lo que no, y aunque me deje baldada, la verdad es que son instantes que se disfrutan.
Le he puesto todos los comienzos de mis series favoritas de dibujos animados, las de los 80, y he cantado para ella, lo que me ha traído recuerdos adorables de mi infancia. Aunque no se me da bien cantar, la pequeña se ha puesto a aplaudir y se reía.

Me encanta estar con mi sobrina. Me brinda siempre instantes muy felices.

2 comentarios:

Cova dijo...

Eso es bonito :)

K dijo...

Sólo veo a mi sobrina los fines de semana, así que tengo que aprovechar cada minuto de ella. Aunque a finales de febrero, que tendrá una hermanita, entonces sí que ejerceré de canguro.
Lo cierto es que la niña tiene mucha afinidad conmigo, será porque le canto y le cuento cuentos con marionetas de animales para los dedos.

Los niños dan tantas alegrías, tanta felicidad...