Lo que no podía esperarme hoy es que terminaría el día hablando con él. Acababa de llegar a casa cuando he recibido una llamada, y esa llamada me ha llevado a llamar a ese ángel de mirada perfecta. Habitualmente me coge enseguida, y esta tarde no ha sido menos.
Lo cierto es que me gusta hablar con él de vez en cuando. El simple hecho de escuchar su voz me reconforta de una manera fulgurante. Es como si su voz me abrazara y pudiera echarme a volar de un momento a otro.
Para mí él es único, demasiado especial y, sin embargo...

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