
Adoro leer a John Katzenbach, así que cuando vi su nueva novela en una de las librerías del aeropuerto, tuve que llevarme el libro. Recuerdo otros libros de él, como El profesor, Al calor del verano o Un asunto pendiente, pero ninguno como el primero que me llegó a las manos, el que le consolidó como uno de los mejores novelistas de thrillers psicológicos: El psicoanalista.
Es curioso, porque nunca recuerdo la mayoría de sus títulos, al parecerme tan simples, pero cada argumento es único, siempre con un estilo de expectación increíble.
"Sólo unos kilómetros de distancia separan a tres mujeres que no se conocen entre sí. Una es doctora; otra, profesora; la tercera, estudiante. Las tres son pelirrojas y vulnerables. Las tres son el próximo objetivo de un psicópata obsesionado por llevar a cabo su obra de arte final. Crímenes que serán estudiados en las universidades, de los que se hablará durante décadas. Crímenes perfectos.El asesino les dice a las tres mujeres que va a matarlas. No saben cuándo, ni cómo, ni dónde. Sólo saben que él está ahí fuera, cada vez más cerca. Que lo conoce todo sobre ellas. Y que ha comenzado un terrible acoso psicológico que las empujará paso a paso hacia la muerte. Ahora sólo tienen dos salidas: cambiar el final del cuento o ser devoradas por su peor pesadilla".
En una ciudad de Nueva Inglaterra viven tres mujeres que no se conocen entre sí. La única característica común entre ellas es su pelo rojo, pero el cruel destino que les ha puesto en el campo de visión de Lobo Feroz les impulsará a hacer cosas que no realizarían en otras circunstancias. Porque en la vida de nadie se dan circunstancias tan extraordinarias como para convertir a una (en este caso tres) persona en protagonista de un cuento de la infancia. Un día las tres mujeres reciben una carta de amenaza, donde se les aclara que son tres pelirrojas y que el Lobo Feroz está al acecho hasta que llegue el día en que tenga que acabar con sus vidas.
La doctora Karen, la que tiene más edad, es una mujer de rutinas y muy práctica. Sigue realizando su trabajo en su consulta y cuando acaba la jornada llama a la policía para informar de lo que ha recibido. El inspector de policía le hace varias preguntas y le da varias recomendaciones (que ponga una alarma en casa, que se haga con un perro guardián, que avise a los vecinos si ven algo sospechoso, etc.), pero la policía se desentiende.
Sarah es una ex maestra de primaria que se encuentra en intermitentes estados de inconsciencia bajo los efectos del alcohol y de las drogas. En realidad, se encuentra deprimida desde que un accidente de tráfico acabara con la vida de su marido y su hija (casi un bebé). Sarah aún no se ha repuesto y se sumerge en el alcohol, por lo que está echando a perder su vida, pues lleva varios meses sin pagar las facturas, y sabe que finalmente se quedará sin casa. Psicológicamente es la más débil de los tres por la tragedia que le ocurrió y por la salida que ha encontrado. Lo primero que se le ocurre, al recibir la amenaza escrita, es buscar la caja donde su marido guardaba la pistola, por si tuviera que defenderse de un Lobo.
Jordan es una estudiante que está en el año previo para ir a la universidad. Estudia en un privilegiado colegio privado accesible únicamente para jóvenes ricos. El divorcio de sus padres la ha llevado, desde hace unos meses, a bajar el nivel de sus estudios y a esconderse en su propio mundo privado, por lo que el resto de compañeros se burlan de ella y se encuentra sola. Todas sus energías las derrocha en la cancha de baloncesto, donde destaca por sus habilidades como la mejor jugadora del equipo.
El siguiente paso de Lobo Feroz es enviarlas unos enlaces a la página de youtube, donde cada una aparece en cada uno de los vídeos. Es la forma de ponerlas nerviosas al saberse espiadas y grabadas desde hace tanto tiempo. Sin embargo, dos de ellas (Karen y Jordan) buscan a las demás a través de esos vídeos, que les dan las pistas suficientes como para que se pongan en contacto. Gracias a esto, las tres mujeres intentarán despistar al Lobo Feroz, de tal forma que la unión hará la fuerza y el cazador se convertirá en "el cazador cazado".

Jordan se había leído las muchas versiones del libro de Caperucita Roja, por lo que es consciente de que ellas tres juntas, las tres pelirrojas, pueden cambiar el final que les ha propuesto el Lobo y, para ello, tendrán que ser más listas que él. Como todo lo hace en tríos, deciden que una de ellas tiene que morir o, en su mente, simular su muerte, pero hacerla tan convincente que todo el mundo se crea que en realidad la mujer ha muerto. La más creíble es Sarah, por la trayectoria trágica en que se ha visto envuelta su vida, así que simula su propio suicidio, tirándose de un puente, justo cuando la furgoneta con las jugadoras de basket del equipo de Jordan pasa por el puente, siendo Jordan la que da la alarma. Desbaratando los planes del Lobo Feroz, sólo queda preparar el funeral de Sarah, para lo que contratan una sala en empresa de pompas fúnebres y colocan una cámara de vigilancia para que rastree todos los rostros. Intuyen que el Lobo Feroz acudirá al funeral. No están muy equivocadas, ya que no será él quien vaya sino su esposa. Y a la esposa del Lobo Feroz Sarah no la conoce, pero las otras dos sí, ya que trabaja en la escuela de Jordan y es paciente de Karen.
Es complicado para un novelista de crímenes y suspense describir los crímenes de sus libros sin haberlos llevado a la práctica. Éste no es el caso del Lobo Feroz. Hace muchos años que no publica libros, pero ha cometido asesinatos en los que han salido otros acusados y los ha llevado a la literatura (cambiando personajes y escenarios). Ahora necesita volver a asesinar para escribir su obra maestra y, para ello, se ha centrado en el cuento de Caperucita Roja. En su despacho, cerrado bajo llave para impedir el acceso a su esposa, tiene las fotos de las tres pelirrojas y muchas pruebas incriminatorias que podrían dilucidar lo que pretende hacer. Mientras acecha a las tres mujeres, va escribiendo la novela que -está seguro- le reportará un enorme éxito literario.
Sin embargo, un día que se deja las llaves en casa, su esposa decide entrar en el despacho y, con lo que descubre, se pone a investigar. Ante la duda, en un ataque de valentía, le pregunta a su marido si es verdaderamente un asesino. Él consigue engañarla, porque lleva preparando una coartada desde hace mucho tiempo, sabiendo que cualquier día su mujer podría encontrar todas las pruebas preparatorias para escribir un libro. Sólo que ésas, en realidad, no son pruebas preparatorias para una futura novela, sino para un futuro asesinato (o, en este caso, tres).
Cuando las mujeres descubren a la esposa de Lobo Feroz, deciden entrar en su casa una noche, aun no estando seguras al cien por cien de que sea el Lobo que lleva un tiempo acechándolas, y allí descubren toda la verdad. Pero él sabe que no les matarán, puesto que esas pelirrojas no son unas asesinas, así que Karen, como una profesional, les tomará muestras de pelo, sangre y saliva, con el fin de dejar la amenaza latente sobre ellos: "¿Puede matar la incertidumbre?".
Me ha gustado mucho leer de nuevo a Katzenbach. Da la vuelta a la historia y se vuelve a sentir el nudo en el estómago cuando llega al desenlace. Es inevitable preguntarse: ¿qué ocurrirá?

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