viernes, abril 26, 2013

Inesperadamente

Esta mañana, cuando estaba en Ezcaray, me preguntaba si le vería a lo largo del día. Y deseaba que así fuera. Quería que me diera una razón para sonreír, anhelaba su mirada serena, angelical, oceánica.
Nunca sabremos qué nos depara el próximo minuto.
Y entonces me he encontrado con él. Lo revivo a cámara lenta, porque noto que algo en mi interior se mueve.
Es tan adorable que no tengo palabras.
Nunca se sabe lo que nos depara el próximo minuto.

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