Iba caminando por la calle y tenía un presentimiento: le iba a ver. A veces no sé si es presentimiento o deseo tan fuerte que termina cumpliéndose. Y entonces ha pasado. Adoro ese perfil, ese rostro, esa seriedad.
He sentido millones de mariposas revoloteando en mi estómago.
Mi mente iba varios pasos por delante: si coge esa calle es porque va a aparcar, he encontraré con él; al fin y al cabo mi coche está ahí, aprovecho y le invito a un café.
Craso error! Él ha pasado por allí pero no estaba su coche.
Con las ganas que tenía de escuchar su voz y de mirarle a los ojos...
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