A medida que iba avanzando en este relato de Pérez-Reverte,
veía cada vez más el reflejo de la España actual en la España de principios del
siglo XIX. Porque en realidad, poco importa que sea 1805 ó 2013, que sea
Napoleón o Merkel, que sea Carlos IV que Juan Carlos I, porque la triste
realidad es que los españoles no cambiamos: hacemos las mismas cosas que hace
dos siglos, con la diferencia que en la España de principios del siglo XIX la
población, ya muy tocada por la ineptitud de los gobernantes, las pérdidas en
muchas guerras, la presión de Napoleón, terminaría en la Guerra de la Independencia
en 1808, tres años después de que transcurriera la Batalla de Trafalgar.
Al leer este libro se siente impotencia y orgullo.
Impotencia porque siempre seremos gobernados por unos charlatanes inútiles,
mientras el orgullo se descubre en el pueblo español que lucha hasta la muerte,
que da su vida por un país, por unos políticos que no lo merecen, pero que
lucha hasta el final con perseverancia. Rezando a Dios, como buen católico.

Cabo Trafalgar
Al sur de España, muy cerca del pueblo gaditano de Barbate
se encuentra el Cabo Trafalgar, un lugar donde hace varios siglos se produjo
una de las batallas navales más sangrientas e importantes de la Historia, y
también una de las derrotas más significativas para nuestro país.
Cabo Trafalgar nos narra las supuestas vivencias de una nave
durante la batalla de Trafalgar, el navío Antilla, que es una nave ficticia. Lo
más importante de la novela es la fuerza que irradia al leer sus páginas, cómo
despierta el orgullo del toro español, cómo nos muestra la cobardía del león
frances y la rigidez inglesa.
Es un relato que se lee rápidamente, siempre con la ironía
que caracteriza al autor.

Batalla de Trafalgar
El 21 de octubre de 1805 se produjo la Batalla de Trafalgar en las costas de Cádiz, donde las aliadas España y Francia, aun siendo superiores numéricamente, fueron las grandes derrotadas por la Armada Inglesa.
La reciente alianza entre el monarca Carlos IV de España y
Napoleón de Francia obligaba a España no sólo a contribuir económicamente a las
guerras de Napoleón, sino a poner a disposición de éste la Armada española para
combatir a la flota inglesa que amenazaba las posesiones francesas en el
Caribe.
La verdadera intención de Napoleón era anular la flota
inglesa para abrirse camino para una futura invación de las Islas Británicas,
por lo que urdió un elaborado plan para distraer a la Marina inglesa mientras
se efectuaban los preparativos de dicha invasión: mientras la infantería
francesa se agrupaba en el paso de Calais esperando el transporte marítimo que
les llevara a las Islas Británicas, la escuadra francesa al mando de Villeneuve
se uniría a la española, alejando al comandante Nelson del Canal de la Mancha.
Mapa inglés de la Batalla de Trafalgar
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