He venido de paseo al bosque. Quiero que el perro corra y, sin embargo, se ha sentado encima de mí, por lo que no me deja apenas moverme. Ni siquiera puedo leer.
Antes de venir he tenido que hablar con ese ángel de mirada perfecta, para pedirle algo... Me he perdido en su voz. Es adorable.
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