martes, abril 03, 2007

Los locos zapatos

Como bien dice el subtítulo (Historia de amor en la guerra civil) es una historia de amor. Pero entre "amor" y "guerra civil", lo que más marcado está en el libro son las secuelas de la guerra. Y tampoco es un libro de amor convencional, una novela rosa donde sabes cómo va a terminar. Aquí dudas, porque la guerra te hace dudar.
Tenía ganas de acabarlo, que la forma de escribir del autor no me gusta pues resulta pesada (da muchos datos en pocas líneas). Con razón era un buen libro para coger a la hora de dormir pues me entraba un inmenso sopor. Y por fin lo he acabado.
Me hace gracia porque si a mí me ha resultado tan pesado mi madre no creo que leyera muchos capítulos, ya que fue ella quien se lo compró. Y yo no lo quería dejar a medias, pues me picaba la curiosidad sobre cómo terminaría, y también porque no me gusta dejar los libros a la mitad.

Fernando y Valeria eran grandes amigos de infancia y durante la adolescencia empezaron a mirarse con ojos de enamorados, aunque nunca llegaron a darse siquiera un beso. Ella se marcha a Madrid porque a su madre le han ofrecido un puesto de profesora en la universidad. Allí se reencontrará Valeria con su padre, militar, a quien hace años que no ve, y también descubre que sus padres siguen igual de enamorados, y que sólo los fantasmas de la mente les terminaron separando (la mente es traicionera a veces, es verdad).
Fernando se queda en su ciudad natal, Burgos, esperando noticias de su amada y hablándole en sus respuestas de todo lo que la echa de menos y sobre los planes de un futuro juntos.
Pero ese futuro se ve truncado por la guerra civil. En esos primeros años pierden el contacto. La familia de Fernando y sus amigos son todos comunistas. Su padre es fusilado y él encarcelado y torturado. Pierde la libertad y sólo le mantiene vivo el amor a Valeria.
Valeria vivía con su madre y su tía. Se afilió durante la guerra a las JSU (Juventudes Socialistas Unificadas) para ayudar a todos los heridos de guerra, de un bando o de otro.
Al terminar la guerra es conducida a una prisión junto a todos los colaboradores y simpatizantes de las JSU, grupo al que pertenecían las niñas que fueron fusiladas y cuyo nombre se inmortalizó para siempre con las "Trece Rosas". Valeria aporta una dedicación tal a los más desvalidos que enseguida es admirada por todos. Una monja a la que ayuda (monja que se había enamorado de ella) pide que la trasladen de prisión para que comprueben su comportamiento durante tres meses y poder pedir el indulto.
Mientras tanto Fernando pasa por varias cárceles. Se escapa al final en un tonel de vino, ayudado por los amigos del PCE, le visten de sacerdote, le dan un pasaporte y le recomiendan que vaya a Francia, zona segura, a pesar de la IIª Guerra Mundial, que para entonces estaba acabando.
¿Casualidades de la vida? ¿El destino? En el mismo compartimento que lleva a Valeria a otro penal y a Fernando a Francia se reencuentran después de muchos años, con su amor intacto; en principio no se reconocen pero basta una mirada de complicidad y pequeñas alusiones a su infancia para que descubran quién es el que tienen enfrente.
Al final, cerca de Pancorbo explota la caldera del tren. Entre los supervivientes se encuentran los dos enamorados, es su aval para la libertad tan ansiada desde hace años.

El título es muy surrealista. Valeria predice lo que va a pasar según la posición de sus zapatos.

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