Recuerdo, al final del día, cuando esperaba en la estación el tren de vuelta a Granada, que me emocioné; parecía que mis pies se habían pegado para siempre a aquella ciudad, y es que no me esperaba algo como lo que me encontré. Pero unas horas antes me había emocionado también, fue al despedirme de la Mezquita en la puerta de salida.
Aquella ciudad tan elegante era una especie de imán para mí. En ella todo desde sus bellos monumentos y floridos balcones hasta sus gentes irradian una alegría y una vitalidad inaudita, porque si algo tiene Córdoba es fuerza, una energía extraña que te hace sentir en tu propia casa, una tibieza que se deja sentir en el aire y un color inaudito que se siente a través de todas y cada una de sus piedras. El color de la vida, de una vida pasada que nos dejó un legado inmenso, de una vida presente que cuida de ese pasado y que se deja ver entre las macetas que lucen suntuosas bajo los rayos de sol y de una vida futura que recogerá el relevo para perpetuar esa belleza a través de los siglos.
Nunca imaginé que Córdoba me iba a impresionar y encandilar tanto. Me enamoré de aquello, quizás porque no me esperaba todo lo que iba a ver allí.
Hoy, varios días después, cuando rememoro todo lo que escribí entonces, me estremezco al revivir todos aquellos momentos que perdurarán para siempre en mi alma.
Sí, Córdoba me dejó huella, una huella profunda imposible de borrar con el paso del tiempo.
6.50h. El tren salía en dirección a Madrid, aunque esta vez no llegaría a final de viaje puesto que me bajaría en Córdoba.
Describir Córdoba es describir la alegría de sus gentes, cariñosos todos, muy andaluces. Córdoba enamora. Me alegro por haber decidido viajar hasta allí. Recuerdo aquella Canción del Jinete del gran Federico que nos tuvimos que aprender en clase.
Córdoba.
Lejana y sola.
Jaca negra, luna grande,
y aceitunas en mi alforja.
Aunque sepa los caminos
yo nunca llegaré a Córdoba.
Por el llano, por el viento,
jaca negra, luna roja.
La muerte me está mirando
desde las torres de Córdoba.
¡Ay que camino tan largo!
¡Ay mi jaca valerosa!
¡Ay que la muerte me espera
antes de llegar a Córdoba!
Córdoba.
Lejana y sola.
Lorca pudo haber descrito algo más concreto de la ciudad.
Señorial, elegante, imponente, mágica...
Me decía un taxista al final de la tarde que los cordobeses no venden la ciudad sino que la ciudad se vende por sí sola. ¡Cuánta razón! Me ha encantado Córdoba... una ciudad para volver.
Señorial, elegante, imponente, mágica...
Me decía un taxista al final de la tarde que los cordobeses no venden la ciudad sino que la ciudad se vende por sí sola. ¡Cuánta razón! Me ha encantado Córdoba... una ciudad para volver.
Dando una vuelta he encontrado un quiosco de información turística, donde me han entregado un mapa y me han señalado lo más importante para visitar en Córdoba.
Cuando tuvimos que aprendernos ese poema éramos muy jóvenes, quizás teníamos 12 ó 13 años y, por supuesto, entonces era imposible que entendiéramos mucho del simbolismo que destilaba Federico García Lorca con sus palabras.
Lo recuerdo perfectamente, sobre todo porque dos gemelas tuvieron que repetir “Córdoba” varias veces al darse cuenta el profesor que decían “Cójdoba”. Vaya crueldad. ¿Qué más daba que pronunciaran la R como una J? Si fueran disléxicas, o más concretamente disfónicas, ya se habrían dado cuenta años atrás. Simplemente podría ser que se les hubiera pegado, por ejemplo, el acento madrileño.
Córdoba es especial. La entrada al Alcázar es sencilla, se ven los muros almenados entre un bosque de palmeras. Pero no abría hasta las 10h.
Así que he tenido que ir a una cafetería mientras abrían todo.
Así que he tenido que ir a una cafetería mientras abrían todo.
1ª parada: Baños califales
En la sala de agua caliente se cometieron dos asesinatos. ¿Por qué siempre lo que más llama la atención es lo morboso?
Los techos tienen lucernarias con forma de estrella (como todos los baños árabes), imitando así el firmamento.
Quedan en pie los arcos de herradura, los techos, columnas parecidas a las corintias.
La primera vez que se descubrieron estos baños fueron tapados de nuevo para ser desenterrados y mostrados al público en el siglo XX.
2ª parada: Alcázar de los Reyes Cristianos
(*) En las inmediaciones de la Mezquita y sobre restos romanos y árabes, Alfonso XI mandó construir en 1328 este Alcázar, llamado de los Reyes Cristianos para distinguirlo del que usaron los emires en las proximidades.
Durante la Reconquista, los Reyes Católicos lo utilizaron como alojamiento temporal.
Posteriormente fue sede de la Inquisición y, después, prisión hasta 1951.
Hoy en día, sus jardines y fuentes le confieren un aspecto mucho más agradable.
Durante la Reconquista, los Reyes Católicos lo utilizaron como alojamiento temporal.
Posteriormente fue sede de la Inquisición y, después, prisión hasta 1951.
Hoy en día, sus jardines y fuentes le confieren un aspecto mucho más agradable.
Entre techos bajos, paredes encaladas y antorchas (en la actualidad, eléctricas) en sus muros, arcos góticos, mosaicos verticales, salas reales, banderas y estandartes cristianos, arcones antiguos, estatuas y un sinfín de objetos que hoy en día son meramente decorativos terminas descubriendo un interior sencillo y elegante.
Un color: amarillo.
Un olor: azahar.
Del patio se llega hasta los jardines, un vergel que imita los grandes jardines paradisíacos árabes. El constante olor a azahar nos acompaña todo el camino, es un olor penetrante y delicado a la vez.
Me he traído una flor de azahar; no he podido evitarlo.
En 1486 pasó por aquí Cristóbal Colón, mostrando por primera vez su proyecto a los Reyes, aunque tardara siete años en convencer a la reina Isabel.
Desde 1482 fue sede del tribunal de la Inquisición hasta su desaparición en 1821. Después fue cárcel y cuartel hasta mediados del siglo XX, momento en que fue acondicionado como museo y centro de eventos públicos, para lo que se restauró el patio mudéjar y los jardines, los más bellos de la ciudad, auténtico remanso de paz rodeado de figuras históricas.
Es la zona donde infinitas gitanas intentan hacer negocio con sus ramitas de romero y leyendo la mano de los turistas.
3ª parada: La Mezquita-Catedral de Córdoba
¿Qué tiene esta mezquita que impone tanto? Entras al Patio de los Naranjos que es inmenso y está lleno de palmeras, naranjos, fuentes y puertas de herradura, con un suelo empedrado y una arcada paralela al muro exterior. El suelo es empedrado.
Éste era el lugar donde los fieles practicaban el ritual de las abluciones antes de entrar a orar.
En principio estaba decorado con palmeras y olivos, después se plantaron los naranjos que dan nombre al patio.
Junto al minarete, torre desde donde el muecín llamaba a la oración, se saca la entrada para acceder al interior.
El suelo de la Mezquita estuvo cubierto de argamasa hecha con cal, grasa y arena.
Junto al minarete, torre desde donde el muecín llamaba a la oración, se saca la entrada para acceder al interior.
El suelo de la Mezquita estuvo cubierto de argamasa hecha con cal, grasa y arena.
"Entre todas las mezquitas musulmanas no tiene quien la iguale, tanto por la belleza de su arquitectura y grandeza de sus dimensiones como por sus adornos."
El interior de la Mezquita es un bosque de arcos de herradura bícromos, paralelos en todos los sentidos. Quedan 856 columnas actualmente de las 1013 que tuvo antes de los derribos cristianos; los capiteles, todos diferentes, fueron traídos de otros edificios de tradición romana y visigoda. Las columnas son de mármol.
Los arcos lobulados de tradición abbasí, aun siendo fuertes sus elementos, confieren ligereza al entramado. A modo de tela de araña, hacen la función de elementos de descarga creando líneas de bellísimo efecto.
En el interior de la Mezquita, la Sala de Oración consigue altura mediante la doble arquería. En la Maqsura (oratorio del califa) fue necesario construir lucernarios más altos para reforzar la iluminación y acentuar el espacio en torno al Mihrab.
El tejado estaba formado por armaduras de madera ocultas por un suntuoso techo decorado con motivos policromados, donde predominaba el color dorado.
La catedral de Córdoba no llama mucho la atención, inmersa dentro de la Mezquita, porque la genial arquitectura árabe la eclipsa casi por completo.
La custodia dorada es uno de los tesoros mejor guardados.
Había aquel día una boda. Imaginé que tenía que ser genial casarse allí, en aquel lugar cuyas piedras tienen tantas historias y leyendas que contar.
(*) Se accede a la Sinagoga por un pequeño patio y un nártex contiguo situado bajo la tribuna de las mujeres.
Fue construida bajo el reinado de Alfonso XI en estilo mudéjar y está decorada con yeserías de clara influencia nazarí.
Fue construida bajo el reinado de Alfonso XI en estilo mudéjar y está decorada con yeserías de clara influencia nazarí.
Sobre la entrada de la sinagoga hay una inscripción en hebreo que dice:
Muy cerca de la sinagoga se alza la estatua en bronce de Maimónides, oriundo de la ciudad.
(*) Maimónides (1135-1204) fue médico y teólogo que recopiló la Torá y es considerado como la auténtica figura cumbre del pensamiento judío de todos los tiempos.
A los 23 años tuvo que huir por las persecuciones religiosas de Al-Andalus y se refugió en Fez. Murió en Fusat (Egipto).
A los 23 años tuvo que huir por las persecuciones religiosas de Al-Andalus y se refugió en Fez. Murió en Fusat (Egipto).
Después llegó la ruta por las calles. Los patios cordobeses están muy bien cuidados, no me extraña que tengan tanta fama, las calles serpentean en los alrededores de la Mezquita, con casi todas las casas vestidas de blanco y amarillo.
Córdoba se enorgullece de todos sus patios: de los palaciegos, de los señoriales y de los minúsculos de las casas humildes, compartidos entre los vecinos.
Los faroles, ahora adaptados a la luz eléctrica, iluminan los patios al atardecer.
Los azulejos, de raíces árabes, decoran la mayoría de los patios, aportando múltiples notas de color.
Las cancelas, de complejos diseños, son encajes de forja que permiten airear el patio y preservan la intimidad.
Las fuentes o pozos en el centro de los patios permiten disponer de agua y refrescan el ambiente.
A principios de mayo se celebra en Córdoba el tradicional concurso de patios y el ganador recibe un prestigioso premio.
La Calleja de las Flores es famosa por su estrechez y los blancos arcos que la cruzan, casi a la altura de las cabezas, además está llena de macetas y rejas.
Me tomé un café en un restaurante donde un mexicano cantaba rancheras entre las mesas con su guitarra. Era todo muy andaluz y la decoración acompañaba.
Y también allí entré en unos baños califales árabes, con arquerías pintadas en dos colores, alternando el rojo y el amarillo.
Seguí mi camino a través de las calles típicas de Córdoba, siempre sin rumbo, intensificando aquel momento, llenando mis fosas nasales de aquel olor a azahar que tenía los mismos efectos que una droga.
De repente, en mi deambular, recorrí una calle que me dio al olfato (por decirlo de alguna manera). En las casas, todas abiertas de par en par, enseñando patios no tan cuidados como los que había visto, mulatas, orientales, negras, pálidas... alzaban su frente al sol. Sus ropas eran menudas, y tendederos desordenados se veían en alguna terraza. Enseguida caí que aquella calle, llamada Caldereros, era la calle de las putas.
(*) El Triunfo de San Rafael, patrón de la ciudad, preside desde hace siglos los espacios públicos más relevantes, como expresión de devoción popular por el arcángel, sobre todo después de que en 1651 librara a Córdoba de la peste.
El más espectacular de estos monumentos se levantó entre la Mezquita y el puente romano. Fue realizado por Verdiguier en el siglo XVII con un pedestal figurativo de exaltado barroquismo, rematado por una esbelta columna, en cuya cima está el arcángel.
Era el Palacio de Congresos y Exposiciones y estaban dando una conferencia. Yo grabé aquel patio en mi retina, el atardecer de Córdoba entre una palmera milenaria, los puestos de cerámica y el empedrado convertido en tablao flamenco por las noches.
2 comentarios:
No sé qué coño pasa con unas cuantas fotos que no se pueden ver. Ya lo miraré mañana que ahora no tengo ganas.
He conseguido poner todas las fotos con sólo cambiar el nombre. Ahora está completo, por fin :D
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