Lo peor en Salamanca es salir una tarde por las cercanías de la Plaza Mayor puesto que sólo te chocarás con los encopetados domingueros charros, que ¡ojo! no te dejan pasar y son maleducados pues te ponen mala cara hasta cuando dices: "Perdone, ¿me deja pasar?". Ni que la calle fuera suya. Y con el buen tiempo y al ser fiesta, estando la Plaza Mayor llena de puestos de volúmenes literarios donde muchos miran y pocos compran (yo pertenezco a este selecto pequeño grupo, por supuesto), aquello era una batalla campal.
Pero vengo quemada porque no he dado más que media vuelta en los soportales de la Plaza, la otra media la he dejado por imposible, simplemente me he agobiado, y me he agobiado tanto que he optado por marcharme; obviamente no iba con las manos vacías.
Hace unos meses puse el aspecto exterior del Gran Hotel cuando ya habían empezado las obras. Mes y medio después la vista es espectacular, y triste. El Gran Hotel era un símbolo de la ciudad, y ahora ya no existe.
Pero vengo quemada porque no he dado más que media vuelta en los soportales de la Plaza, la otra media la he dejado por imposible, simplemente me he agobiado, y me he agobiado tanto que he optado por marcharme; obviamente no iba con las manos vacías.
Hace unos meses puse el aspecto exterior del Gran Hotel cuando ya habían empezado las obras. Mes y medio después la vista es espectacular, y triste. El Gran Hotel era un símbolo de la ciudad, y ahora ya no existe.
Anda que no pesan... Los iré comentando a medida que pase el tiempo y me los vaya leyendo.
Creo que puedo tener en casa cogiendo polvo Moby Dick y Las uvas de la ira, pero al menos ahora sé que me los leeré.
No hay lugar más peligroso para mí y mi cartera que un lugar donde se expongan libros públicamente y hagan descuentos al llevarte alguno.
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