martes, abril 10, 2007

Jolgorio animal

Resulta que en mi casa hay dos siameses que no se dejan ver. Se alojan en el sótano, donde mi madre les ha colocado un cestaño con unos paños gruesos para que duerman, unos boles con leche, agua y comida, y una caja con tierra para que hagan sus necesidades.
Voy a remontarme a unos meses atrás, aquellos primeros días en que esos lindos gatitos disfrutaron de su "feliz" estancia en mi casa.
Los gatos compartieron alojamiento con Pakito, que es el señor de mi casa. Cuando todo el mundo iba a dormir, Pakito se dedicaba a perseguir a los gatos y los pobres animales toda la noche sin pegar ojo porque el loro no les dejaba tranquilos. Así hasta que un día mi padre se levantó y se encontró a los gatos en la puerta para que les abrieran y poder huir de Pakito. El loro amenazante estaba detrás de ellos intentando darles picotazos.
Esa fue la noche de despedida. Pakito volvió a ser el amo y señor y los gatos fueron relegados a un segundo plano y ahora duermen en el sótano de mi casa, donde se esconden cuando se acerca alguien. Se esconden tanto que hasta anoche no conseguí verles. Me miraban desde lejos.
En cuanto a Pakito, ha encontrado en mi coleta un divertimento esencial. Como me ha crecido mucho el pelo, muchas veces, para que no me moleste, tengo que recogérmelo en una coleta alta. El caso es que como me siente cerca del loro, él sigilosamente se me acerca por detrás y empieza a picotearme la coleta. Menos mal que no me da picotazos en la cabeza porque sino hubiera visto las estrellas. Pakito sigue igual, más cariñoso si cabe y ha cogido tanta confianza con todos que se nos acerca sin miedo. Me lo traería a Salamanca de nuevo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Joder con Pakito, es sheriff.

Tenias que haber puesto una foto de el.

K dijo...

No puedo hacerle una foto si le tengo enredando detrás de mí con mi pelo. La próxima les diré a mis hermanos :P