
Es cuestión de días, ya no esperas más, porque sabes que cualquier día esa persona dejará de respirar. Quizás vaya a un sitio mejor. Sé que mi tío sufre. Hoy le he visto, estaba cambiado. Tenía la cara hinchada. Temo que lo que tiene dentro cualquier día de estos explote.
Él es consciente de todo. Sabe lo que piensa la gente cuando le miran. Es difícil disimular. Todos le cuidamos mucho. Pero no es suficiente. No se puede hacer nada.
Me cuesta hacerme a la idea. Es muy duro tener que escuchar cómo te preguntan si tienes un traje negro, sobre todo cuando sabes qué significa esa pregunta. Todos se han concienciado para lo peor. A mí me cuesta muchísimo aceptarlo o simplemente no quiero oír hablar del tema. No me hago a la idea de que un día mi tío dejará de estar entre nosotros. No quiero ni pensarlo, pero es algo que me ronda por la cabeza desde el día que recibí la fatal llamada para asimilarlo todo de golpe.
Todos esperamos algo en esta vida. Mi tío espera pacientemente a la mujer de la guadaña. Y cualquier día puede venir. Ojalá sea una larga espera. Leo la tristeza en sus ojos, el hecho de saber que quizás no llegará a la próxima Navidad o que el sábado sea la última vez que me pueda decir Felicidades.
Me cuesta morderme la lengua y necesito desahogarme con este tema. En mi casa hay mucho de tabú. Cada uno lleva el tormento a su manera y la procesión va por dentro cada uno. De hecho el que más sufre de todos es mi padre; como hermano mayor quizás se lleva la peor parte.
Sé que parezco dura con esto, quizás algo fría, y a pesar de todo no lo he asimilado. Sé que el día que reciba una llamada para venir a decir el último adiós a mi tío me derrumbaré. Ojalá sea dentro de mucho tiempo, pues siempre y sobre todo ante las adversidades de la vida, siempre queda la esperanza. A mí me queda la esperanza y el deseo de pasar mucho más tiempo junto a mi tío.
Él es consciente de todo. Sabe lo que piensa la gente cuando le miran. Es difícil disimular. Todos le cuidamos mucho. Pero no es suficiente. No se puede hacer nada.
Me cuesta hacerme a la idea. Es muy duro tener que escuchar cómo te preguntan si tienes un traje negro, sobre todo cuando sabes qué significa esa pregunta. Todos se han concienciado para lo peor. A mí me cuesta muchísimo aceptarlo o simplemente no quiero oír hablar del tema. No me hago a la idea de que un día mi tío dejará de estar entre nosotros. No quiero ni pensarlo, pero es algo que me ronda por la cabeza desde el día que recibí la fatal llamada para asimilarlo todo de golpe.
Todos esperamos algo en esta vida. Mi tío espera pacientemente a la mujer de la guadaña. Y cualquier día puede venir. Ojalá sea una larga espera. Leo la tristeza en sus ojos, el hecho de saber que quizás no llegará a la próxima Navidad o que el sábado sea la última vez que me pueda decir Felicidades.
Me cuesta morderme la lengua y necesito desahogarme con este tema. En mi casa hay mucho de tabú. Cada uno lleva el tormento a su manera y la procesión va por dentro cada uno. De hecho el que más sufre de todos es mi padre; como hermano mayor quizás se lleva la peor parte.
Sé que parezco dura con esto, quizás algo fría, y a pesar de todo no lo he asimilado. Sé que el día que reciba una llamada para venir a decir el último adiós a mi tío me derrumbaré. Ojalá sea dentro de mucho tiempo, pues siempre y sobre todo ante las adversidades de la vida, siempre queda la esperanza. A mí me queda la esperanza y el deseo de pasar mucho más tiempo junto a mi tío.
2 comentarios:
no sé que decirte, son asuntos tan tristes que quitan el habla.
Un abrazo K.
Que decir...solo queda enviarte un fuerte abrazo y animos para superar todo esto.
:*
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