domingo, abril 29, 2007

"Las crónicas de Narnia: El león, la bruja y el armario"

Lo único que separa la realidad de la fantasía es una puerta, la puerta de un armario abandonado en una habitación que no se usa, una puerta que sólo puede abrirse a través de la imaginación de un niño.

Con los ataques aéreos durante la guerra (supongo que se trata de Londres y de la IIª Guerra Mundial), la señora Pevensie decide mandar a sus cuatro hijos al campo, a casa del profesor Kirke, un lugar demasiado alejado de las bombas donde los niños estarán a salvo.
En la gran casa de campo del profesor los niños son felices, siempre y cuando no molesten al dueño y no hagan mucho ruido. Un día se ponen a jugar al escondite y Lucy, la pequeña, llega a la habitación de invitados, donde hay un armario tapado con una sábana. Se refugia allí, pero aquel armario no tiene fondo. De repente sus pies están pisando nieve y se encuentra en medio del bosque. Comienza a caminar y se encuentra con un extraño ser, Tumnus, un fauno que la invita a su casa a cenar. Ella debe volver pero aquel mundo mágico la atrae de una manera especial.
El fauno iba a entregarla a la bruja blanca y, sin embargo, le ayuda a escapar.
Cuando vuelve al otro lado del armario el tiempo no ha pasado. Es como si el tiempo volara en Narnia y en el mundo real no hubieran transcurrido más que segundos. Pero ella estuvo toda una tarde, hasta el anochecer, en el mundo imaginario de Narnia. Decididamente el tiempo del mundo real va mucho más lento.
Cuando les explica a sus hermanos lo que hay al otro lado del armario, los tres buscan pero no encuentran nada, creyendo que sólo era producto de la imaginación de la pequeña Lucy.
Pero como si se tratara de un imán el armario tiene un poder sobre ella y esa noche se despierta para volver a entrar en ese mundo mágico. Esta vez no va sola puesto que la sigue su hermano Edmund.
Cuando el niño llega al bosque no ve a su hermana por ningún lado. En medio del camino aparece de repente una mujer increíble montada en una carroza, tiene un corazón de hielo, una mujer que hace magia delante de él para deleitarle con lo que él quiera, a cambio de que la próxima vez que vuelva traiga a sus otros tres hermanos.
Edmund y Lucy vuelven juntos a sus camas, pero Edmund dice que lo que está contando su hermana es producto de su imaginación.
La próxima vez serán los cuatro los que lleguen a las tierras de Narnia. Cuando van a la casa del árbol donde vive el fauno todo está patas arriba y en un pergamino se le acusa de traición. De repente aparece el castor que les lleva a su dique y les presenta a su mujer. Pero Edmund ha desaparecido, se dirige al castillo de hielo de la bruja blanca. Y allí le cuenta dónde están sus hermanos. La malvada bruja le encierra en una mazmorra de hielo, donde conoce a Tumnus, mientras la bruja envía a su policía secreta, que son lobos salvajes, en busca del resto de humanos.
Los castores les hablan de una profecía que dice que dos hijos de Adán y dos hijas de Eva llegarán para salvar Narnia. En cuanto esto ocurra dejará de ser invierno. Ellos son los elegidos, mientras tanto el legendario rey de aquellas tierras, Aslan, está preparando su ejército. Deben ir a buscarlo para que todo vuelva a florecer.
Perseguidos por la malvada bruja que lleva como prisionero a Edmund y cuya varita convierte en piedra todo lo que toca y tras los regalos que han recibido de Santa Claus, llegan hasta las praderas donde acampa Aslan con su ejército de centauros y criaturas del bosque. Y allí está Aslan, el león, el sabio rey de la selva, que les da la bienvenida y salva a su hermano pequeño, trayéndole de vuelta con los otros tres.
La bruja viene a pedir la sangre de Edmund, que debe ser sacrificado en la mesa de piedra por traidor y porque, según la tradición, los traidores le pertenecen a ella. En un encuentro privado, la vida de Edmund se habrá salvado por un precio mucho más alto. Lucy descubre que Aslan no comparte la alegría reinante. Esa noche despierta a su hermana y las dos le siguen. Ven cómo la bruja blanca le sacrifica en la mesa de piedra. Cuando todos marchan al ataque y dejan el cadáver de Aslan allí solo las niñas se acercan. Deben marcharse para avisar de que la bruja se acerca para presentar batalla y entonces recurren a los árboles. A través de ellos harán llegar el mensaje a sus hermanos. Peter dirigirá la batalla.
Peter va montado en un unicornio blanco, Edmund dirige a los arqueros cuyas flechas son fénix que se convierten en fuego al rozar con el enemigo. Los centauros pelean sin parar, las águilas cogen con sus grandes garras enormes pedruscos que dejan caer al enemigo.
Y mientras, en un lugar algo lejano, Susan y Lucy siguen llorando junto a Aslan. Deciden marcharse a luchar y entonces la mesa de piedra se rompe y aparece Aslan, que les explica que el grabado de la piedra dice que todo ser sacrificado allí que jamás haya cometido traición volverá a la vida. Los tres se dirigen hasta el castillo de la bruja, donde las estatuas de piedra, convertidas por su varita, recuperan la vida gracias al aliento del león. Y allí está Tumnus.
Llegan a tiempo a la batalla, puesto que justo en ese momento Peter ha llegado hasta la bruja y está en sus manos, hasta que Aslan salta sobre ella y la hace desaparecer.
Después de eso serán proclamados reyes: Lucy la Valiente, Edmund el Justo, Susan la Benévola y Peter el Magnífico.

Han pasado los años y cabalgan juntos por el bosque cuando de repente ven algo que les llama la atención. Entonces entran allí y llegan a la habitación de invitados de la casa del profesor. Sin embargo, en el mundo real no han pasado más que unas pocas horas y ellos vuelven a tener el mismo aspecto de antes.

"Que vuestra sabiduría nos bendiga hasta que las estrellas se caigan del cielo".

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