Jehová... es uno de los nombres de Dios.
Es latoso abrir la puerta a dos individuos ataviados pulcramente que intentan imponer sus ideas por encima de las mías. ¿Intentando convencer? Ése fue el truco que utilizó Hitler para que su partido ganara las elecciones. Los vinos Ribera de Duero gozan de mejor publicidad que los Rioja, aunque éstos tengan la fama y una antiquísima tradición.
Todavía no sé de otros religiosos que vayan llamando de puerta en puerta para intentan conseguir adeptos a una ideología que, como poco, me parece incomprensible. Les sacas a colación el tema de las transfusiones de sangre y te hablan del volumen de la sangre, y de que se pueden hacer operaciones quirúrgicas sin el uso de la sangre. Y te hacen sacar la Biblia para que leas el fragmento de los Hechos 15 donde se habla del tema.
-Es una simple interpretación, bien puede referirse a delitos de sangre. Y no a lo que vosotros hacéis. ¿Así que dejaríais morir a una persona si su vida únicamente dependiera de una transfusión de sangre?
Me han preguntado si era católica cristiana. Incluso les he dicho que creo en Dios, pero no en la Iglesia. La cara de poema que se les ha quedado cuando he comentado que hablo directamente con Dios y que no necesito intermediarios.
Se basan completamente en la Biblia, pero no conocen los libros Apócrifos. Y hay algo que me ha chocado. Ni siquiera sabían que la Biblia fue escrita por numerosos grupos de personas en variadas épocas. Setenta o así fueron los escribas, según ellos. Un mínimo de doscientos, diría yo. Al menos, pueden investigarlo. Lo que me ha producido carcajadas es que interpretan la Biblia literal, por ejemplo, creen que Dios creó el mundo de la nada, cuando la teoría de la evolución es más creíble y más lógica.
Creo que les he sacado un poco de sus casillas, rebatiendo todo lo que me decían, sin darles pie a nada. Mejor que no vuelvan. Y el hombre me ha dicho que estoy muy pez en religión. Creo que ha sido para fastidiar. Lógicamente, una persona que ha estado siempre estudiando con monjas y curas por poco que sepa del tema... Pero claro, no he dado mi brazo a torcer ni comparto sus ideas, y cuando alguien no sabe cómo atacarte lo hace de esa manera tan vil y cobarde. Debe fastidiar que alguien tan joven les hable de cosas que les suenan a chino: respecto a los que escribieron la Biblia, los textos Apócrifos o el mismo libro de Benedicto XVI. Entonces en ese momento tienen que decir algo para hacerme sentir insegura. Al menos ahora sé que han marchado escaldados. Ellos seguirán con sus ideas y yo seguiré con las mías. Nada ha cambiado.
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