Ni me salen llagas ni se me agrietan ni me sangran ni tienen heridas. En fin, mis labios están moldeados contra viento y marea, aunque a veces se resequen con el cambio de aires. Por eso me ha extrañado que esta mañana al levantarme pareciera que me hubieran pegado. Nunca me había pasado antes, pero la comisura inferior derecha del labio superior estaba inflada, sólo esa parte, por lo que daba la sensación de que tenía los labios amorfos.
Me miraba en el espejo, hacía muecas para ver cuál era la manera en que menos se me notaba, me he tocado la parte interna porque creo que era una inflamación que tenía que ver con los dientes y finalmente me he dado vaselina, que ha debido hacer efecto, porque para la hora de comer ya no se sentía.
Ni que decir tiene que esta mañana me he asustado. Lo primero que he pensado es que hay una araña rabiosa en mi dormitorio y se ha ensañado conmigo mientras dormía.
2 comentarios:
Deberías controlar la potencia de tus besos :lol:
Ojalá fuera por eso :P
Me asusté, en serio. Que nunca me había pasado. Peor que cuando el dentista te duerme la boca, porque al menos sabes que se va a quitar en unas horas.
Bien, ya me llegó eso. Es como un cuaderno de viaje, que no ocupa nada :P
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