Como no podía ser de otra manera, me lo he pulido en el viaje. De ahí que llevara otro libro de repuesto, porque lo sabía, uno de Vázquez-Figueroa que he empezado a duras penas, cuando ya me quedaba media hora para llegar a casa. "A duras penas" porque se me cerraban los ojos, después de haber 'dormido' dos horillas esta noche pasada. Siempre pasa lo mismo cuando tengo que coger ese tren que hace madrugar: pienso que lo voy a perder, me entra la ansiedad y no consigo conciliar el sueño. Como ahora no hay nadie en mi casa aprovecharé para echarme un rato.
El libro me ha gustado, aunque lo esperaba. Hay momentos que te cortan la respiración, y me ha ocurrido al menos en tres ocasiones. Muy típico de Ken Follett. No me extraña que tenga tanto éxito. Es una gozada leerle, ciertamente.
La trama comienza en Londres en la primavera de 1914, varios meses antes de la Gran Guerra que asoló Europa. En la mansión Walden Hall, al norte de Londres, reciben una visita de un liberal, el jovencísimo ministro Winston Churchill. Como conservador y opuesto a su ideología, el conde Stephen Walden no quiere recibirle, pero una carta del mismísimo rey le hace cambiar de parecer.
Churchill le pide que acceda a recibir a un embajador ruso para negociar con él en caso de que Alemania invada Francia. Los ingleses apoyarían a Francia, pero necesitan una alianza con Rusia que haga que los alemanes retrocedan. No están fraguando una guerra, sino la victoria de la misma, que aún no ha empezado. Churchill quiere que sea el lord quien reciba al embajador ruso porque su esposa Lydia es una aristócrata rusa, y el joven que viene a visitarles, el príncipe Aleks es sobrino de los condes, que sólo tendrán que darle alojamiento en su casa.
Sin embargo, en el seno de una organización ilegal escondida en Austria, Feliks y un grupo de anarquistas revolucionarios tienen información veraz sobre la visita del príncipe para parlamentar con los ingleses. Tienen que comprobar que eso es cierto e impedir la guerra que mataría a muchos jóvenes rusos. Feliks pone la solución: irá a Inglaterra y asesinará al príncipe. El atentado distanciaría al Zar de los ingleses y no habría alianza, y por tanto Rusia no entraría en la guerra.
Lydia ama a su esposo, pero recuerda a su primer amante. Han pasado diecinueve años y no le ha olvidado. Fue obligada a casarse con Lord Walden cuando éste visitaba Rusia como diplomático, alejado de las discusiones con su padre, que muere y Stephen hereda el título y las posesiones. Pero vuelve con una esposa rusa.
Del matrimonio ha nacido una jovencita Charlotte, que va a lucir su puesta de largo en el Palacio de Buckingham en breves. Pero la muchacha no siente curiosidad ni interés por las fiestas de la aristocracia. Empieza a descubrir cómo son las relaciones entre los hombres y las mujeres y se da cuenta de que su vida es una farsa en la que sus padres le han engañado y ocultado muchas cosas de la vida. Entra en contacto con las sufragistas, cuyas ideas están en consonancia con las suyas.
Feliks intenta asesinar a Aleks en la presentación de Charlotte en el palacio, robando la carroza en la que va toda la familia. Entonces se encuentra con Lydia, la amante de su pasado, y termina huyendo herido por la espada que porta Stephen. Intentará asesinar a Aleks varias veces más. La policía sigue sus pasos, pero Feliks es muy listo y siempre se les escapa de las manos. Llega incluso a visitar a Lydia, que le traiciona.
Un día sigue a la joven Charlotte, a la que salva de los hombres que atacan a las sufragistas en una manifestación. La muchacha encuentra en Feliks la persona que le dice las cosas como son, que no oculta nada. Y Feliks descubre que la muchacha es realmente su hija. En ella encontrará una aliada para llegar al escondite del príncipe Aleks. Ella le cuida y se siente hechizada por el que ahora sabe que es su padre. También Lydia descubre que su hija está siendo cómplice de un asesinato que podría ocurrir en las próximas horas. Después de hacer el amor con su amante del pasado, decide contarle toda la verdad a su marido, que no la reprocha nada. Mientras ellos hablan, a Feliks se le ocurre prender fuego a la mansión, para que el príncipe ruso y sus guardaespaldas salgan de la habitación, pero no se para a pensar en las consecuencias, ya que Charlotte está encerrada con llave en su alcoba y no puede escapar. Feliks espera en los alrededores con un arma de caza, con la que dispara a Aleks causándole la muerte instantánea. Entonces Lydia sale gritando que Charlotte está atrapada. Los dos padres de la joven van a rescatarla. Cuando se húnde el suelo, Feliks pierde la vida, mientras Stephen vuelve a la puerta con su hija inconsciente.
Parece ser que está basada en una historia real.
1 comentario:
¡Feliz Navidad K! Espero que tengas buenas fiestas. ¡Un abrazo!
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