martes, diciembre 09, 2008

Los hermanos Majere (Preludios de la Dragonlance. Primera Trilogía III)

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Éste es uno de los libros de la DragonLance que hacen pensar. Primero, me viene a la mente el relato de Lovecraft, titulado Los gatos de Ulthar, y no andaría muy desencaminada para deducir que el autor se lo ha leído, ya que ambos textos tienen muchas cosas en común.
Pero además, el gato ha sido animal sagrado de muchas mitologías. Sabía que en Antiguo Egipto existía una diosa con cabeza de gato. Curiosamente, en el momento en que en el libro aparece un personaje llamado Bast, pensé en la mitología egipcia. Pero he investigado en otras regiones, donde los gatos son también adorados.
En menor medida, es interesante que la ciudad tenga una planta triangular. Recuerda a las pirámides, sin embargo, sólo es la planta.

Caramon y Raistlin se dirigen hacia el norte en busca de aventuras cuando tropiezan con un cartel donde se ofrece una recompensa para todo aquel que ayude a desentrañar el misterio que asola a la ciudad de Mereklar. Junto a ellos va un kender llamado Earwig Fuerzacerrojos. Sólo saben que esa ciudad está relacionada con los gatos. En el momento en que toman su dirección alguien les tiende una emboscada mientras duermen, pero el jefe del grupo, embozado en una capa, consigue escapar. Entre las pertenencias de los ladrones se encuentra un colgante con la calavera de un gato que Raistlin cuelga al cuello del kender, mientras lo hechiza para que no se lo pueda quitar.
Antes de llegar a la ciudad, se alojan en la posada El Gato Negro, llena de parroquianos, pero con un silencio inusual en un lugar así. Escuchan las conversaciones que hablan de la desaparición de gatos en la ciudad. Todos se quedan mirando con desconfianza al Túnica Rojo, que no parece ser bien recibido. En los platos encuentran grabada la profecía que habla de que los gatos salvarán Mereklar de la Reina de la Oscuridad.
Mereklar tiene forma triangular y sus murallas y casas están construidas en piedra blanca. Muchos creen que fueron los mismos dioses quienes levantaron la ciudad. Los relieves de las murallas cuentan la historia de Krynn.
Cuando llegan a la ciudad, les entregan unos pergaminos de la Gran Consejera Shavas, que les permiten hacer pequeños gastos y que les franquean todas las puertas de la ciudad. Cuando los hermanos se entrevistan con Shavas, los dos caen rendidos ante su porte seductor, mientras Earwig desaparece entre las dependencias de la mansión. Cuando Caramon va a buscarle termina en el dormitorio de la mujer. Earwig aprovecha para ponerse el anillo que le habla.
En sus paseos por la ciudad, los vecinos se apartan de los hermanos Majere. Un hombre de tez negra y vestido de negro les sigue, pero Raistlin sabe que no es un asesino. En cambio, otros hombres intentan asesinar a Caramon. Casi todos los consejeros de la ciudad desconfían de los hermanos y empiezan a morir uno a uno, bajo las inmensas garras de una pantera negra. Los habitantes de Mereklar creen que se debe a la magia del Túnica Roja. Raistlin encuentra en los túneles subterráneos que cruzan la ciudad a los gatos desprovistos de su dependencia vital, aunque vivos. Faltan tres días para que llegue la noche mágica en que las tres lunas se cuajarán formando un enorme ojo en el firmamento, la Noche del Ojo. Raistlin aún no sabe lo que debe hacer ni a lo que se enfrenta, así que traza un plan. Mientras Shavas mantiene una cita con Caramon, Raistlin estudia en su biblioteca, donde casi todos los libros están en blanco. Allí encuentra la historia de la ciudad y la leyenda del Señor de los Gatos, que es el mismo personaje que les persigue por la ciudad. Gracias al libro sabe dónde encontrarle. Bast no les informa de mucho, pues Raistlin debería tener todas las respuestas.
Earwig también ha desaparecido. Se despierta en una caverna con grilletes. Está poseído por el anillo y consigue escapar por una caverna laberíntica llena de dibujos dorados en las paredes y llegar a la ciudad. En la posada se encuentra con Caramon, y le guía hasta el altar que ha visto, donde intenta matarle con un dardo envenenado. Caramon lucha contra él, sobre todo porque Raistlin ya le ha advertido sobre el poder del anillo que lleva el kender. Con ayuda de su propia sangre se lo termina quitando.
Mientras Raistlin acecha en las sombras de la ciudad en busca de Bast. Ahora ya ha decidido. El Señor de los Gatos está rodeado por los Consejeros, pero Raistlin le ayuda a salir del trance. Llegan a la cueva donde se encuentran Caramon y Earwig y trazan un plan. Cuando las lunas se hayan unido, ellos tendrán que haber terminado con los demonios que han llegado del Abismo y destruir el altar que se encuentra en el centro de la ciudad, que ha sido cerrada por los dioses del Bien. Los demonios no pueden salir de Mereklar y la Reina de la Oscuridad no debe entrar a Krynn por el Portal que se encuentra en el altar. Desde cada una de las tres puertas, Bast, Caramon y Earwig luchan contra los esbirros del mal hasta encontrarse en el centro. Tras ellos aparecen hordas de gatos que, por fin, han despertado de su letargo mágico. Bast se despide de los dos amigos y Caramon y Earwig bajan a las profundidades, donde encuentran un arcón. El kender encuentra allí un anillo destinado a Takhisis. Se lo pone y de repente se encuentran en las calles de Mereklar.
Raistlin debe acabar con la última consejera, Lady Shavas, y por ello ha ido a su mansión. Pero antes ha realizado un conjuro muy potente y ha vertido el resultado en sendas copas. Cuando Shavas le dice que sea siervo de Takhisis, el Túnica Roja se niega. Ella intenta lanzar un conjuro hacia él que se vuelve contra Shavas, causando su destrucción y su final. Ése era el hechizo de Raistlin.
Unos días después, los amigos abandonan la ciudad y en un bosque Raistlin le cuenta a su hermano que Lady Shavas ha muerto a sus manos y que los consejeros eran los agentes de la Reina de la Oscuridad. A sus espaldas, los gatos entran en Mereklar de nuevo.

Bastet o Bast
Es una diosa de la mitología egipcia que tiene como misión proteger el hogar y simboliza la alegría de vivir. Se la representa bajo la forma de gato doméstico o como una mujer con cabeza de gato, que siempre porta un sistro (instrumento musical), pues le agrada de manera especial que los humanos bailen y toquen música en su honor.
La antigua ciudad de Bubastis (Zagazig en la actualidad), sita en el delta del Nilo, estaba consagrada al culto de Bastet. De allí proceden los centenares de gatos momificados que fueron enterrados en su memoria. Su culto fue tan relevante que en sus templos se criaban gatos y, cuando morían, eran cuidadosamente momificados, enterrándolos en tumbas exclusivas para ellos.
Los egipcios consideraban a los gatos como manifestaciones de la diosa Bastet y, según la leyenda, se rendían a los persas si éstos sostenían gatos frente a sus escudos, ya que los persas sabían que los egipcios preferían rendirse antes que lastimar a un gato. Así fue como perdieron Pelusio (hoy Puerto Said).
En Bubastis se celebraba la "Fiesta de la Embriaguez" en honor a la diosa, donde se consumía vino en abundancia, se bailaba y sonaba la música. Querían que Bast se mostrara contenta y halagada y que no tomara el aspecto de una leona enfurecida.

En la mitología nórdica, dos gatos tiraban del gato de la diosa Freya. Eran tan fuertes que cuando Thor quiso levantar el carro no pudo. El gato era aquí símbolo de fertilidad.
En la India es el símbolo de los nacimientos.
En tiempos ancestrales se creía que las brujas tomaban la forma de sus gatos por la noche.
Según los chamanes es un animal de poder. Los gatos son completamente independientes. Nadie puede poseer uno, puede permitir que se le cuide y ame, pero bajo sus propios términos. Van y vienen como y cuando se les antoja.

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