martes, diciembre 02, 2008

Entre la nieve y los martillazos

La foto es de ayer. Cielo invernal. Cuando ayer salía del banco, unos finos copos de nieve caían sobre el abrigo. Tenía las manos heladas y sentir el olor de la nieve fue algo casi mágico. En realidad no me gusta más que verla de lejos, y ayer estaba claro que no iba a cuajar. Pero sentir los primeros copos fue una sensación extraña.
Hoy el día está soleado. El tiempo está realmente loco, como si estuviera sometido a unos caprichos superiores, que nosotros, la Humanidad, a duras penas podemos comprender.
Llevo toda la mañana escuchando martillazos que no paran. Al principio creía que era la vecina de arriba, poniendo adornos navideños quizás, pero cada vez estoy segura de que hay cerca una obra de albañilería y, si es así, me veré obligada a aguantar los golpeteos permanentes todas las mañanas.

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