martes, diciembre 16, 2008

Grabado en piedra

Y en las noches que paso en vela recuerdo sus palabras dichas a fuego y grabadas en piedra, las palabras que perdurarán más allá de la eternidad.

Hasta aquel día todo quedaba en la arena, difuminándose rápidamente con una ráfaga de viento. La última vez fue distinto. Algo se quebró y las palabras talladas en la dura y negra piedra trajeron al presente todo lo demás.

Me pregunto cómo después de todo sigo amándole. Ni siquiera se merece que me digne a mirarle, y mucho menos hablarle. Tengo un gran dilema. Ese que enfrenta los designios del corazón y las órdenes de la cabeza. Sé que será ésta la que se imponga, pese al dolor interior y al arrepentimiento de después.
Estoy nerviosa, porque en las próximas semanas inevitablemente me voy a cruzar con él. Su mirada profunda va a volver a rasgar las débiles defensas tras las que intento esconderme de su magnetismo.

En mi mente tengo tallados sus recuerdos a piedra, y su nombre está grabado a fuego en mi corazón.
Un solo pensamiento hacia él y me siento terriblemente viva. Lo llaman amor...

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