viernes, diciembre 05, 2008

El País de los Kenders (Preludios de la Dragonlance. Primera Trilogía II)


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Tasslehoff Burrfoot, Flint Fireforge y Tanis Semielfo están sentados en su mesa preferida de El Último Hogar. Están inmersos en una conversación donde hablan sobre lo que harán en los próximos cinco años, cuando una extravagante enana, demasiado voluptuosa para su raza, irrumpe en el local buscando al kender. La promiscua señorita Gisella Hornslager es comerciante, pero esta vez el Consejo Municipal de Kendermore la ha contratado para que busque a un kender que debe cumplir la promesa de matrimonio hecha nada más nacer. Ese kender al que busca no es otro que Tasslehoff.
Ante las guasas de sus amigos, Tas decide volver a su hogar acompañando a la enana y a su sirviente, Woodrow, un joven huérfano que huyó de casa de su tío cuando se dio cuenta de que no quería ser un Caballero de Solamnia.
Para asegurarse de que Tas cumpla su palabra y vuelva a Kendermore para contraer matrimonio, el Consejo ha hecho prisionero a su tío favorito, Saltatrampas.
Tas le entrega a Gisella uno de sus mapas para atajar en el camino de regreso, ya que ella quiere estar en la ciudad en la Feria de Octubre para vender sus mercancías. Sin embargo, nadie se da cuenta de que ese mapa es de antes del Cataclismo.
Mientras tanto, en Kendermore, un humano llamado Phineas Curick se gana la vida como médico por nimiedades. Una tarde, después de haber cerrado, aparece en su consulta un kender vestido con túnica. Viene a pedirle un hueso de la suerte (ya que el suyo se lo han quitado los del Consejo), Phineas le saca una bandeja con huesos de ratones y Saltatrampas Furrfoot le obsequia con la mitad de un mapa, que para el falso médico no tiene importancia hasta que no lee la palabra "tesoro". A partir de ahí, emprende una odisea por las laberínticas calles de Kendermore en busca de Saltatrampas, del que sólo sabe que está prisionero en el palacio. Necesita la otra mitad del mapa, donde se marca la ubicación del tesoro.
Enanos gullys
Tas, Gisella y Woodrow se dirigen hacia el este y cruzan una cordillera que no viene en el mapa, hasta llegar al Nuevo Mar, que tampoco aparece señalado en el mapa del kender. Entonces la despampanante enana se da cuenta del error. En el acantilado, se encuentran con unos enanos gullys que toman a Gisella y a su pelo rojo como objeto de veneración. Así les explican, en su tosco lenguaje, que hay poleas y cuerdas, y un barco en la orilla, de origen gnomo, y que se puede bajar por el escarpado acantilado. Gisella, que no quiere desprenderse de su carromato, ordena que se baje este carro donde guarda todas sus pertenencias en primer lugar. Pero los enanos gullys se equivocan y del carromato empiezan a caer toda serie de objetos femeninos. Tas se convierte entonces en capitán del barco, donde montan Gisella, su ayudante y un grupo de gullys que son reacios a abandonar a la enana adorada.
En el este, Phineas encuentra por fin a Saltatrampas y se entera de que Damaris Metwinger, la hija del alcalde y prometida de Tas, ha huido a Las Ruinas, un lugar cercano. Phineas descubre asimismo que el sobrino de Saltatrampas es el poseedor de la parte del mapa que falta y necesita traer a la joven kender de regreso para que no se anule la boda y Tas se vea obligado a volver. Cuando prepara su mochila en su casa, una visita inesperada le saca de su estupor. Denzil, un hombre horripilante, le espera con un corte de espada que Phineas no tiene más remedio que curar. El hombre desaparece, aunque ya ha visto el mapa y ha oído trozos de conversación entre Saltatrampas y Phineas para saber que debe buscar a un kender llamado Tasslehoff Burrfoot.
En una tempestad, el barco de Tas se hunde y llegan a una playa desierta. Consiguen sacar el carromato de las aguas, pero casi todo se ha echado a perder. Cogen algunas cosas y se ponen en camino hasta encontrarse con el barón Krakold y su séquito, enanos que vuelven de nuevo a su aldea, ubicada en un valle oculto entre las montañas. Tas, Gisella, Woodrow y los gullys son invitados a Rosloviggen, donde están a punto de empezar las Fiestas de Octubre. El barón los aloja en su casa y Gisella le pide a Woodrow que cuide de Tas. Los dos montan en un carrusel gnomo por primera vez, pero el dragón de madera sobre el que se sienta Tas se desliga del carrusel y empieza a volar, aunque a Woodrow le da tiempo de agarrarse a la cola. Gisella descubre que sus acompañantes están sobrevolando Rosloviggen y no sabe cómo los va a encontrar. Entonces un humano, atractivo para la enana, se presenta como Denzil y decide acompañarla en busca de sus amigos.

Ogro
Saltatrampas y Phineas llegan a Las Ruinas, pero no encuentran a Damaris. El kender se abre paso entre la maleza hacia un bosque cercano, el robledal que protege una de las Torres de Alta Hechicería, cerrada desde hace mucho tiempo. Allí encuentra a Damaris, y surge una especie de pasión entre los dos kenders. Son rescatados por un extraordinario ogro, Vinsint, que les lleva a su morada y, contrariamente a los de su raza, les cuida y les da de comer. Pero les abandona en cuanto vuelve a escuchar ruidos en el exterior, así que Saltatrampas, Damaris y Phineas empiezan a subir unas escaleras y consiguen abrir uno de los umbrales de poder, desembocando en un plano dimensional diferente, lleno de kenders obesos. La ciudad está completamente hecha de caramelo y dulce. Harkul Gelfig, el primer kender que llegó allí, les cuenta la historia del cofre invisible que encontró y abrió nada más cruzar el portal. En su interior había un colgante que convertía en realidad todos sus deseos. El ambicioso Phineas se lo pide, pero el amuleto ya ha dejado de funcionar. Lo peor de todo es que los obesos kenders aún no han encontrado la salida para regresar al mundo real.

Mamut lanudo
Tas y Woodrow aterrizan en un edificio con varias torres, donde les espera un gnomo que les enseña su colección de vitrinas donde expone todas las razas de Krynn. La urna que señala al kender está vacía. Bozdil y Ligg son dos gnomos que tienen una siniestra Misión de la Vida. Woodrow enseguida se da cuenta de lo que quieren hacer con Tas. Intentan escapar, pero son encerrados en una celda y a su lado tienen a Winnie, un mamut lanudo, el último de su especie. Winnie habla con ellos y les explica lo que hacen los dos gnomos, pero a él aún no le han disecado porque le criaron desde pequeño y no se atreven a dar el paso porque se han encariñado con él. Tas y Woodrow escapan montados sobre la grupa del inmenso mamut lanudo.

Ser de pesadilla
En el exterior les esperan. Denzil saca su ballesta para paralizar la loca carrera del inmenso animal, amenaza a Gisella, pero ésta consigue hacerles señas, mientras un dardo de la ballesta se le clava en el pecho causándole la muerte inmediata. Luchan contra Denzil, al que creen haber matado, y se aterrorizan ante su caballo, un corcel de pesadilla que no se aparta de su amo. Tas decide llevarse el cadáver de Gisella para enterrarla y los dos se quedan apesadumbrados. A lomos del mamut lanudo llegan al Mar de Khurman, donde tienen que embarcar para llegar finalmente a Kendermore. Sin embargo, Winnie se niega y se despide del humano y del kender, alegando que si existe algún mamut lanudo más allá del Muro de Hielo debe encontrarlos.

Minotauro
Cuando Woodrow y Tas se quedan solos, empeñan una sortija para embarcar, pero desde el barco reconocen una siniestra silueta que va tras sus pasos: Denzil. Al barco donde están subidos hay atada una falúa llena de verduras podridas y los dos amigos saltan, intentando pasar desapercibidos por Denzil. En el mar, los marinos cortan la cuerda y la barca queda a la deriva, pero como no tira viento se mantiene siempre en la misma posición, hasta que a lo lejos aparece un barco. Tas hace señas sin saber que los tripulantes son todos minotauros. Sólo cuando el cocinero huele el oso lechuza descompuesto que se esconde bajo las verduras podridas y los minotauros les rescatan a cambio de esa suculenta comida. Cerca de Port Balifor, sin embargo, les abandonan en un tonel donde son rescatados por el barco donde habían pagado pasaje. Denzil hace como que les ignora, aunque está pendiente de todo el rescate. En Port Balifor, Denzil les tiende una emboscada. Woodrow pierde la consciencia y Tas es secuestrado e instado a enseñarle todos sus mapas. Pero el kender le engaña y le explica que el tesoro está en la Torre de Alta Hechicería, que no puede matarle porque moriría en el robledal hechizado que vuelve loco a cualquiera que entre en él.
Oso lechuza
Denzil se lo lleva con él y, cuando está a punto de matar a Tas, aparece Vinsint, que se los lleva a su guarida, descubriendo que Denzil en realidad es un semiorco. Tas descubre que están en la Torre y empieza a subir escalones, hasta que encuentra la palanca que abre el portal. Denzil le ha seguido, le coge de los pies cuando Tas va a cruzar el umbral de poder, por lo que queda dividido en dos, con una parte de su cuerpo en la ciudad de caramelo, y con la otra parte en la estancia donde Denzil le agarra. Allí se encuentra a su tío Saltatrampas y a su prometida Damaris, que junto al resto de los kenders y Phineas, le agarran, pero la fuerza de Denzil es superior y consigue traerlos a todos de nuevo a la Torre, donde les encuentra Vinsint. Un poco atontados, hablan de que han dejado el tesoro en el otro lado y Denzil salta hacia el umbral. Takhisis, la Reina de la Oscuridad, está llevando a cabo su transformación. Ahora puede entrar en Krynn, pero Damaris cierra el portal, rompiendo la palanca, y Takhisis jura vengarse de todos los kenders.

Semiorco
Tas urde un plan para escapar de la guarida de Vinsint y convence al ogro para que vaya a vivir a Kendermore, donde podría llegar a ser alcalde. Cuando salen del robledal, la ciudad está en llamas y entre todos consiguen vencerlas y sobreviven a un ciclón. Casi todo Kendermore está destruido. Allí espera también Woodrow. Saltatrampas se casa con Damaris, mientras Tas le pregunta a Woodrow qué es lo que va a hacer en el futuro.

Otros seres que aparecen:
Kobold

Norker

Chotacabras

Leviatán

Ginoesfinge

4 comentarios:

Carol dijo...

No he querido ahondar mucho por si alguna vez lo leo, y no descarto que lo haga, porque me encantan los kenders ^^. Eso si, he visto que salen kobolds y me ha llamado mucho la atención porque suelo jugar al World of Warcraft y allí también salen. Tengo unos cuantos cadáveres a mis espaldas, porque en el juego hay algunos que son hostiles y otros que no.

En fin, que leí tu último comentario sobre CDHYF en mi blog. Todo aclarado. El quinto aún ni se sabe cuando saldrá, así que tienes tiempo de sobra para comprar los otros tres y leerlos.

Saludos!!!

K dijo...

Aunque mi favorito es Raistlin, los kenders no se quedan cortos. Cualquier libro donde salgan tiene risas aseguradas. De hecho, en el tercer volumen sale otro kender que acompaña a los gemelos Majere de aventuras. Entre la "torpeza" de Caramon, la voz susurrante del mago y el pequeño kender que pretende hacer sonreír a Raistlin, porque le considera un personaje taciturno, ya me he echado unas cuantas risas.
Conozco el Warcraft, creo que era el III al que yo jugaba, y por tanto estoy familiarizada con ese juego.
En cuanto a los seres imaginarios, siempre me han llamado la atención, así que prefiero no olvidarlos, aunque no describa lo que son. Por ejemplo, no sabía que las esfinges tuvieran género, diferenciándose así en androesfinges (masculinas) y ginoesfinges (femeninas).

"Nunca te irás a la cama sin saber algo nuevo". ¡Cuánta verdad!

Unknown dijo...

Curiosamente Tass, el kender que supera al tío Saltatrampas, es considerado por sus congéneres un cuentista. No creen las cosas que ha vivido :lol:

K dijo...

Tas es genial, aunque pierde en cierto modo su naturaleza kender al final :(