Me pregunto a qué hora dormiré esta noche, si es que duermo. Si no lo hago, mañana estaré catatónica.
No son más que los nervios (¿o ansiedad?) ante un cercano regreso a casa. Es lo de siempre: el dolor que desgarra por dentro, esa vieja herida que nunca se cura, que siempre vuelve a abrirse ante la perspectiva de un posible (y más que probable) reencuentro.
No sé por qué no puedo ignorarle sin más, mirar hacia otro lado y dejar que pasen las frías brisas del invierno. Supongo que a esto lo llaman "amor".
¿Cómo puedo soportar tan siquiera su mera presencia con las llagas que ha causado en mi corazón? En los últimos meses he intentado no pensar en él, he reprimido las lágrimas amargas del dolor y la tristeza, pero sé que la herida no está bien curada, que volverá a abrirse de nuevo.
Sus recuerdos se han difuminado, pero sus agrias palabras repiquetean de nuevo en mi cerebro, como si reviviera aquellos últimos momentos una y mil veces a diario.
Me gustaría poder decir que no sufro, que nunca ha clavado dardos envenenados, disfrazados de crueldad, que no es un monstruo. Quizás lo sea...
Me pregunto cómo se puede evitar una mirada que consigue hacerme arder apasionadamente. Entonces comprendo que me siento viva. Pero después de la última vez...
¿Qué mecanismos nos impulsan a amar, cuando sabemos que esa persona no es la adecuada? Nadie merece tanto la pena. Es posible que llegue un día en que el odio hacia él me ciegue. Y no quiero que llegue a ese día. Desearía no quererle tanto, entonces todo sería más fácil. Sólo que me sentiría vacía.
Me gustaría borrar de un plumazo sus recuerdos, su rostro y todo lo que a él respecta. Me gustaría no soñar con él noche tras noche, no sentir este dolor que no puedo controlar. Me gustaría no ser tan vulnerable en su presencia. Y, aunque en principio me cueste conllevarlo, me gustaría que nuestros caminos se separaran definitivamente.
¿Cuál es el truco para olvidar...?
2 comentarios:
Al pasar el tiempo se tiende a ocultar detalles. Olvido se suele llamar, no creo que se termine nunca de olvidar a nadie, simplementes el dolor intenso se convierte en una punzada amarga que, con el paso de los años, se convierte en un esbozo de sonrisa amarga.
No sé si pasa a todo el mundo o es cosa mía, el tiempo hará que esos fantasmas vayan perdiéndose poco a poco en la bruma. Al menos así debería ser.
Eso sí, no te equivoques, todo sale de ti. La alegría de saber que hiciste bien separándote de él y la tristeza que te hace sentirte segura en tu pequeño territorio.
Buenos días nena, espero que hayas podido dormir al final.
Al final me quedé dormida mientras leía y perdí la página en la que me encontraba.
No sé. El cerebro humano es una incógnita que aún ni los más sabios han conseguido descifrar en su totalidad. Para mí, está lleno de millones de compartimentos donde se almacenan todos los recuerdos -lo que muchos llamarían subconsciente-. Lo que quiero decir es que nunca se olvida por completo y que, cuando menos lo esperamos, de repente un día te viene a la cabeza algo que creías olvidado, pero obviamente reaparece desdibujado y carente de detalles.
Me duele saber que, respecto a esa persona, hay una fuerza superior a mí que no puedo controlar.
Es triste que a veces le vea como un monstruo, pues ¿qué tipo de individuo es aquél que causa dolor siendo consciente de lo que está haciendo?
Oh, no puedo olvidar mientras dentro de mí no fluya el perdón. Y el perdón sale directo desde el corazón. Sé que algún día, dentro de mucho tiempo, le habré perdonado, pero ¿el olvido? Quizás no llegue nunca.
Hola guapo!
Publicar un comentario