sábado, febrero 21, 2009

Conversaciones de sobremesa

Ayer vino Rober a cenar a mi casa. Tras probar mis platos divinos me aduló diciendo que tengo buena mano para la cocina. No es la primera vez que me lo dicen, y además es algo que comparto con uno de mis hermanos; creo que herencia de la abuela. Es una lástima que apenas pase tiempo experimentando entre los fogones.
También hablamos de certámenes literarios. Rober sigue mi estela y ha quedado finalista esta semana en un concurso organizado en Salamanca, por lo que le publicarán su relato. Ahora soy yo la que tengo que felicitarle. Y regalarle mi crítica constructiva, que empecé a decirle ayer y que terminaré por email antes del lunes. Le tuve que convencer para que fuera al Registro y, al final, el miedica de él me hace acompañarle. Ya le expliqué que los registradores son majetes y que si tiene dudas ellos le explicarán todo mejor de lo que puedo hacerlo yo. Le metí miedo con algo que no haría jamás: el plagio.
-Si yo voy el lunes al Registro con este manuscrito que me has traído y relleno los impresos a mi nombre, después te puedo denunciar y hacer que te descalifiquen del concurso en que has quedado finalista.
-No puedes denunciarme -alegaba él-, porque yo tengo los resguardos de Correos de otros concursos.
-No te serviría. Tu texto no constaría como registrado oficialmente, y si tú das los resguardos, yo puedo decir que me lo robaste.
Por supuesto, yo sería incapaz de hacerle algo así, pero quería que comprendiera lo importante que es poseer los derechos de autor de una creación propia. Peca de confiado y yo de desconfiada. 
Rober, siempre tan detallista, me trajo vino. Y me puso al teléfono a Carlos, que no paraba de hablar, hasta que le corté diciéndole: "Cuídate y a ver si nos vemos pronto". 
Lo pasamos bien. La última idea que me dio Rober fue la de formar una tertulia literaria en mi casa. Todo sería ponerse con ello y preparar té y pastitas para veladas de este corte. A mí no me importaría... si no viviera sola. 

Al sol

Me encanta el sol, la luminosidad de un día de verano, los días largos y pasear por una playa desierta mientras los dedos de mis pies se mezclan con la arena húmeda.
Si tuviera terraza y el día saliera diáfano y sin nubes, como ayer, esperaría a las nueve para sacar el café y los donuts al exterior y desayunar mientras observo a los pocos tempraneros que van en busca del periódico o a los últimos trasnochadores extraviados que regresan a casa.
Cuando era pequeña siempre me llamaban la atención las lagartijas, que siempre salían de entre las grietas de viejas piedras de iglesias y ermitas y se quedaban quietas al sol. Como esas lagartijas, yo también miro al cielo buscando un rayo de luz. Por lo menos sé que no vendrá algún muchacho travieso a cortarme la cabeza, como hacían mis amigos con ellas. Se reían ante los inútiles movimientos de la cola de la lagartija sin cabeza hasta que cesaban. Yo prefería no mirar, no porque me diera pena el sufrimiento del animalillo, sino porque todo bicho que repte me produce una fobia tremenda.
En febrero comienzan los días soleados y te das cuenta de que la primavera está a la vuelta de la esquina. 

Comunidades virtuales

Al principio fueron los chats y el messenger, luego los foros, después aparecieron los fotologs, los blogs y myspaces, y un buen día los tuentis, facebooks y demás comunidades se ponen en boga y todo el mundo las saca a colación en cualquier conversación.
Reconozco que al principio hablaba por msn, pero me saturó. Me parecía un invento pésimo, un entretenimiento donde las conversaciones se repetían una y otra vez sin que te aportaran nada. Así que, aunque todavía lo tengo, he dejado de entrar. Seguro que a estas alturas más del 90% de gente que tenía me habrá eliminado por haber desaparecido durante tanto tiempo. También tuve mi época de chats y también me terminé cansando. Es otra pérdida de tiempo que no lleva a ningún sitio. Aunque, reconozco, de ahí salió al menos una buena amistad: Joan. Un amigo al que guardo cariño, con el que hablo por teléfono de vez en cuando y con el que nunca he quedado. Después llegó la época de los foros, donde incluso llegué a fundar uno (gratis, por supuesto) y al que he dejado de entrar momentáneamente. Los foros son rincones más serios que los chats, así que de vez en cuando sigo visitando los que me terminaron seduciendo, donde también conocí a mucha gente que merece la pena.
Y ahora, la gente a pie de calle me pregunta si tengo tuenti o facebook para agregarme. Los he visto de lejos, cuando mi hermano pequeño se ha conectado desde mi ordenador y no me llaman la atención esos lugares. Yo me quedo con el blog, que por lo menos me aporta más.
Me pregunto qué llegará mañana. Porque, como todo, las comunidades virtuales pasarán de moda y llegará algo más atractivo para los ojos de los usuarios de internet. Seguro que ya está inventándose en el cerebro de algún programador jovenzuelo que se hará de oro cuando venda su idea. 
Cada vez que entro en el correo de hotmail tengo cientos de invitaciones a esas redes sociales. Es triste que las relaciones actuales se 'limiten' a un rinconcito de internet. Creo que me estoy haciendo mayor. 

Dime

A Rober le he echado la bronca por no haber registrado un relato que presentó a un certamen y resultó finalista. Dice que sigue mi estela. A mí no me importa. He empezado a leer su manuscrito y ya en el título le he sacado tres fallos y he tenido que enseñarle uno de mis manuscritos preparado para el Registro. Pero son fallos por desconocimiento: un punto final en el título, las comillas y que no estaba en cursiva. Le he enseñado un periódico viejo y le he dicho: "Búscame un título que acabe con un punto final". Entre las comillas y la cursiva, a mí siempre me enseñaron a poner los títulos de los libros en cursiva (subrayado si era a mano o con máquina de escribir), ya que las comillas se utilizan para otros aspectos que intentan atraer de alguna manera al lector o para pensamientos de algún personaje, entre otras cosas. También usa gran profusión de comas, pero aún no he visto que separe el sujeto del verbo con una. Le he explicado que por contagio de la lengua oral se suelen transmitir esas pequeñas pausas habladas a la escritura y eso sí que es un error ortográfico grave. Y le he tenido que abrir una página de Word para decirle cómo poner los guiones largos en los diálogos. Para mí son minucias y he sido franca: no me pidas que te alabe, de mí sólo obtendrás críticas constructivas.
Al final he terminado convenciéndole para que registre su relato y explicándole ciertas cosas que debe saber.

viernes, febrero 20, 2009

Como cada viernes...

Odio despertarme de madrugada para no poder dormir después. Siento que estoy inquieta, como si el mundo fuera a explotar sobre mi cabeza de un momento a otro.
Me agrada que esta noche Rober venga a cenar a mi casa. Aún no sé qué prepararé para nuestro banquete. Espero que esta vez no se haya depilado el pecho con maquinilla (ya le dije que le quedaba fatal), al menos espero que no venga descamisado. Como estamos en invierno, no lo creo.
Me estoy imaginando las horas de conversación para, finalmente, irnos de fiesta o quizás ver una película. No creo que sea lo último, ya que es viernes. También nos podríamos disfrazar. Total... estamos en vísperas de carnaval.
Hoy vamos a hacer un intercambio. Seguro que encontraré un hueco en la conversación para chincharle. Lo consigo con cierta facilidad y él se termina mosqueando y diciendo: "Tienes un humor un tanto extraño". Hace dos años, ante la carencia de respuestas terminó diciéndome que era una homófoba y le contesté que si realmente lo fuera no quedaría con él. Rober es gay, pero no tiene tanta pluma como otros. Desde el primer día que le vi conectamos. Lo único que no consigue es que vaya con él a "esos bares". Ya lo hice una vez y no he vuelto. Dice que les discriminan cuando son ellos los primeros que distinguen con sus "bares de gays", aún no he escuchado que los heterosexuales digamos: "bares de heteros" ni apliquemos ninguna distinción de ese tipo. 
Tengo ganas de que llegue la noche, aunque me pase dos horas cocinando. Rober siempre consigue hacerme reír. Y necesito humor.

jueves, febrero 19, 2009

La clave está en Rebeca


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Ken Follett es apabullante cuando trata historias de espías enfocados a la Segunda Guerra Mundial. En cierto modo, me ha recordado a un libro suyo también, La Isla de las Tormentas, que hace mucho tiempo leí. Como británico, en ambas novelas, Follett hace que pierda el espía alemán, aunque durante todas las páginas no obtiene más que fracasos.
Creo que el libro al que se refiere es la Rebeca de Daphne du Maurier, aunque a mí me sonaba a Alfred Hitchcock, obvio. Como no me lo he leído no puedo estar segura. Durante la Segunda Guerra Mundial se tomaban claves de los clásicos de la literatura porque, si los mensajes eran interceptados por el bando contrario, sería complicado descubrir cuál era el código y, por tanto, casi imposible descifrar el mensaje. Si mal no recuerdo, también el protagonista de La Isla de las Tormentas usaba el mismo método.
La historia de éste transcurre en Egipto a lo largo de 1942, cuando aún los alemanes creen posible la victoria. Hay dos bandos, dos hombres, dos mujeres y una lucha por la hegemonía de El Cairo. El que se haga con la capital será el dueño de Egipto.
La capital está en manos de los colonizadores ingleses, que tienen a su servicio todo un entramado de mandos oficiales, británicos y egipcios, intentando desenmascarar a posibles espías. El comandante William Vandam se ocupa del Servicio de Información. Se trata de un hombre rígido, duro, que sólo se muestra tierno con su hijo Billy; es viudo y vive en una enorme mansión. Su superior, Bogge, es un inepto, que desatiende sus consejos.
En el desierto, a unos cien kilómetros de la capital, se encuentra Rommel al mando del Afrika Korps, soldados alemanes de élite, que quieren conquistar El Cairo. El Zorro del Desierto no obtiene más que victorias. No hace mucho ha conseguido que un espía entre en la capital, y ese espía le envía información muy concreta sobre los pasos de los ingleses.
Alexander Wolff es cairota, de madre alemana. Ha pasado los dos últimos años aprendiendo en el servicio de espionaje del Führer y ha conseguido entrar a Egipto por el Sur, amparado por el desierto y por su primo Ismail, un nómada al que le ha dejado una maleta. En Assyut se ha visto obligado a asesinar a un soldado inglés y ha marchado sobre El Cairo. Pero su descripción y sus datos no pasan desapercibidos para el comandante Vandam, que ha entrado en su casa. Alex no tiene más remedio que pedir ayuda a su amante, a la que se vio obligado a abandonar cuando desapareció. Sonja es la bailarina del vientre más famosa de El Cairo. Vive en una casa flotante sobre el río y le da alojamiento. Ella es proalemana, ya que odia a los ingleses, que azotaron a su padre causándole la muerte prematura, así que no le importa esconder a su amante en su casa. Por órdenes de Alex, seduce al comandante Sandy Smith al que el espía roba los documentos secretos del maletín, mientras Smith retoza con Sonja. La información que envía es tan fiable que Rommel entrará en El Cairo gracias a Wolff. Pero un día, el comandante le pilla y Alex no tiene más remedio que asesinarle.
Vandam, por otro lado, conoce a Elene Fontana, una judía que quiere salir de Egipto. Se ve obligada a ayudar a los ingleses y termina enamorándose de William -y él de ella-. Elene siempre ha sido una mantenida, que ha vivido de la fortuna de sus amantes, que siempre han terminado abandonándola. Cuando Vandam le explica que tiene que citarse con Alex Wolff a ella le desagrada el trato despectivo que usa él. Conocerá a Alex, que burlará todos los intentos de ser apresado. Alex sólo la quiere utilizar para mantener a Sonja a su lado, para hacer un trío. Elene teme a Alex y la noche en que llega a la casa flotante consigue que Alex no envíe el mensaje. Mientras que la pareja duerme, ella se levanta y encuentra la radio, el libro de Rebeca y el código, pero no consigue escapar. 
Wolff y Elene llegan a casa de Vandam y se llevan a su hijo, pero Elene le deja una pista al comandante: Assyut. Vandam interroga a Sonja, que confiesa todo respecto a su amante, y a los detectives egipcios que le han ocultado información. Cuando llega a su casa, coge la moto y se dirige hacia el sur en busca de los dos seres que más quiere. El niño le descubre, pero consigue apresar a Alex Wolff y envía un mensaje falso a Rommel, que será derrotado antes de llegar a El Cairo.

miércoles, febrero 18, 2009

Los grandes madrugadores charros*

8 a.m. Calle Compañía
Una de las cosas más sorprendentes de Salamanca es que es una ciudad que despierta tarde. A las ocho de la mañana las calles están tan vacías que parece fantasmal. A las nueve empiezan a verse los primeros comerciantes abriendo sus negocios, casi todos dueños de cafeterías céntricas y restaurantes de postín, que ofrecen apetitosos y completos desayunos hasta las doce del mediodía. A eso de las diez y media, la Rúa y la Plaza Mayor se ven invadidas por un sinfín de furgonetas descargando sus voluminosos paquetes. Así que las tiendas están abiertas y preparadas para empezar el día a las once de la mañana.
Es una simple curiosidad que no concibo. A medida que vas hacia el este de la Península, la gente madruga más. En Logroño, las furgonetas descargan a las nueve y media hora más tarde puedes encontrar cualquier negocio abierto. Por no hablar de Barcelona.
El caso es que vas a un edificio oficial antes de las once y no tienes que esperar ninguna fila. Tardas cinco minutos en rellenar los impresos y enseguida estás de nuevo en la calle. En cambio, vas a partir de esa hora las filas son inmensas. Si llegas a Correos, por ejemplo, a la una, posiblemente vuelvas a casa para comer, con las piernas agarrotadas porque todas las sillas estaban ocupadas y has tenido que esperar tu turno de pie. Lo mismo ocurre en las carnicerías, los supermercados, imprentas y demás negocios. Si quieres acabar rápido, ve ante de las once, que no habrá nadie.
Ahora bien, como te corra prisa algo, por ejemplo, hacer unas fotocopias que tienes que entregar a las diez, te las ves y te las deseas para encontrar una copistería abierta. 
¡Para que luego digan...! 

Mi padre, madrugador donde los haya, de estos que abren los ojos a las seis sin despertador y no vuelven a dormir más, siempre nos cita el refrán de que "a quien madruga Dios le ayuda", pero también es dado a contar una historia, que aún desconozco si es real o imaginaria. Dice que un labrador alentaba a su hijo para que se levantara antes de que el sol apareciera por el horizonte, pero su hijo era tan dormilón que muchas veces el padre se iba a hacer las tareas del campo en solitario. Una mañana en las que su hijo se había quedado en la cama, encontró una cartera llena de dinero. Cuando llegó a casa se la enseñó al hijo y le dijo: "Mira lo que me he encontrado. Todo por haber madrugado". A lo que el hijo respondió: "Más madrugó el que la perdió".

(*) Charro: Salmantino, de Salamanca.

Creatividad al alza

"Dadme una palabra y la convertiré en una gran historia" (parafraseando a Arquímedes). Ése es el lema que caracteriza mis noches en las últimas semanas. De repente, mis ojos se fijan en un certamen temático, el tema se graba en mi cerebro y, cuando estoy adormilada, empieza a moldearse una historia en mi cabeza, una historia que me obliga a levantarme de la cama, encender el ordenador y escribirla. Me ha ocurrido al menos cuatro veces este mes.
Literariamente hablando, nunca había dado tanto de mí. Estoy en una etapa creativa e, intentando no pecar de pedante ni arrogante, creo en la posibilidad de que algún premio más caerá antes de mi cumpleaños (abril). No soy adivina, pero sé lo que he hecho, lo que he escrito, y he descubierto que cada vez es mejor, que cada vez cuido más mis palabras y expresiones y que cada vez corrijo menos tras la primera escritura.
Y lo mejor de todo es que, cuando escribo, me siento pletórica, llena, íntegra y feliz. Lástima que no tenga tanto tiempo para poder presentarme a más concursos. 

martes, febrero 17, 2009

In vino veritas

Ayer di por casualidad con este refrán latino. Como no estaba segura de su significado estuve hurgando y me gustó la simbología que le rodea. "La verdad en el vino", lo que viene a coincidir con otra máxima que se utiliza más a menudo, que "los borrachos (y los niños) siempre dicen la verdad".
Porque el hombre, en un estado de embriaguez absoluta, es capaz de contar sus secretos más íntimos y ocultos. Son muchos los que recurren al engaño del vino (o cualquier otro tipo de elixir que lleve alcohol) para sonsacar cosas. 
El vino se identifica con la esencia de la vida, pero yo lo he usado como el veneno traidor que la quita. Es un dulce elixir relacionado con la vitalidad y la inmortalidad, el vehículo de conocimientos superiores, revelados por los dioses. Es símbolo de la alegría, y tan alegre estaba mi personaje que murió por ello. Tenía que morir. 
Me gustaba cómo sonaba el refrán en otros idiomas: "Der Wein ist ein Spiegel der Menschen" (El vino es un espejo del hombre, literalmente), "Wine is want to show the mind of man" o "La verité dans le vin". Curiosamente, el refrán en el país vecino es el que más se asemeja a la frase usada por nosotros.
Y yo... no quería escribir nada al respecto, pero lo hice. Leo y releo lo que escribí y ¡me encanta! No tengo nada que añadir, ni nada que quitar. Está perfecto tal cual. 
Sólo me queda decir que ¡viva el vino!
(Parece ser que últimamente tengo fijación con el tema del vino.)

Piedad y Ángel

Piedad y Ángel eran dos desconocidos para mí hasta hace unos meses. Ahora son casi como de la familia, dos personas que me aportan mucho en facetas de un mundo inexplorado o, más bien, que siempre había observado desde fuera.
Esta mañana me ha preguntado Piedad si en iNet hay mucho pirateo. Supongo que si hablas de ese tema con cualquier otra persona puedes hablar de las cosas que te descargas al día. Pero que esa pregunta te la haga una registradora de la propiedad intelectual hace que te pienses lo que vas a responderle. He sido sincera sin decir todo, porque ¿cómo voy a decirle que yo no me bajo cosas? Es obvio que cualquiera que tenga acceso a iNet se descarga algo, mientras que no "trafiques" con ello...

lunes, febrero 16, 2009

Días extraños

Hoy ha sido un día de esos extraños que hay que coger con pinzas. He estado sin móvil todo el día, lo que es de agradecer cuando quieres que nadie te encuentre. El resultado ha sido un número infinito de llamadas de varias personas. Lo peor es que luego he tenido que devolver las llamadas. Lo mejor ha sido hablar con Rober, desde aquí mis felicitaciones para él (ni siquiera sé si entra).
En el banco he tenido un momento bastante gracioso, donde un hombre de entre sesenta y setenta años que estaba detrás se ha puesto a hablar conmigo. Me ha dicho que tenía cara de burlona, todo entre risas. Y lo cierto es que, en principio, yo me reía porque no sabía dónde mirar. La fila era larga y el hombre tenía ganas de cháchara, tanto que ha terminado enseñándome las fotos de toda su familia y diciéndome consejos: "No corras, que estás empezando a vivir". Esa única frase ha sido suficiente para convertir esta jornada en un día extraño. 
Hoy... ha sido un día en que no tenía ganas de escribir nada, pero, como siempre, me obligo a escribir sobre cualquier nimiedad que, en principio, no le das importancia. Y, al contarlo por escrito, ese minuto de tu vida se convierte en inmortal.

"Las palabras son la droga más potente que haya inventado la Humanidad" (Kipling).

domingo, febrero 15, 2009

Gestos que dejan huella

Últimamente me acuerdo mucho de mi tío. Siento una especie de vacío que me hace preguntarme dónde estará. A veces miro a las estrellas, como si allí pudiera encontrar una respuesta. Siento que me falta algo. Me gustaría contarle tantas cosas... Eso lo echo de menos: hablar con él y contarle los secretillos, hablarle de novietes y de amigos. Era la única persona adulta con la que yo había creado una complicidad que no compartiría con nadie más. Pero él me entendía, se reía, me hacía sonrojar, o decía frases delante de mis padres que sólo los dos entendíamos.
Me acuerdo muchas veces de un gesto de él, en una de las últimas tardes que acudí a verle. Recuerdo que salíamos de su casa para dar un paseo y los vecinos aparecieron con un niño de unos cuatro años. Recuerdo su mirada y supe leer en ella. Mi tío siempre fue muy niñero, y estuvo jugueteando con aquel chavalín, pero súbitamente se quedó serio y su mirada se tornó sombría y triste. Mi tío ya había sido operado, aunque el cáncer no se le había reproducido aún, pero aquella tarde yo leí un NUNCA: "Ya nunca tendré un niño". Para mí, ser consciente y capaz de leer a través de sus ojos fue un golpe muy duro. 
Siempre he pensado que la fuente de información de los gestos faciales es inmensa. Es sencillo leer el rostro de una persona, pero no así sus pensamientos. Aquella tarde yo descubrí en mi tío una infinita tristeza, indescriptible, al límite.
Me miró y se dio cuenta de que yo lo sabía. Intenté animarle pero aquella pesadumbre no se me quitó en mucho tiempo. Ni siquiera se lo conté a mis padres ni hermanos. Era algo que no quería creer.
Le echo tanto de menos...

sábado, febrero 14, 2009

La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina


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No quería acabarlo tan pronto, porque la tercera parte no se publicará hasta el 5 de junio, y me va a tocar esperar al desenlace.
Me gustó más Los hombres que no amaban a las mujeres, aunque es cierto que aquí conocemos un poco más a esa 'salvaje' adorable rechazada por la sociedad. Lo que es cierto es que sigue las líneas de lo más desconcertante e imprevisible. No me extraña que haya sido un éxito.
Lo cierto es que Lisbeth Salander es de todo menos salvaje. Es una luchadora nata, una superviviente de una sociedad injusta, una mujer que odia a los hombres que no aman a las mujeres, una persona con recursos suficientes para salir adelante sin ayuda de nadie. Su peculiar personalidad sorprende, a veces está cargada de momentos de humor, en otras ocasiones nos trae tensión, pero el lector se encariña con ella de una manera extraña. El lector se humaniza con ese desecho social en que la han intentado convertir, y ha terminado siendo una moralista nata que se adelanta a los acontecimientos y a personas supuestamete más expertas (policías, periodistas, investigadores, gánsters). Lisbeth es un personaje único.

Cuando Lisbeth Salander descubre que está enamorada de Mikael Blomkvist, decide huir. Con el dinero que había sacado sutilmente de las cuentas en el extranjero de Wennerström se pone en contacto con un abogado en Gibraltar, creando la empresa Wasp, con el que comprará un apartamento inmenso para ella sola. Su piso anterior se lo deja a su amiga, la lesbiana Miriam Wu, a la que no le cobrará alquiler. A su administrador, el abogado violador Bjurman, lo mantiene a raya por el vídeo de la violación. Con todos los cabos atados, decide marcharse al extranjero de vacaciones para huir de un sentimiento que nunca antes había tenido.
Mikael Blomkvist, por su parte, ignora dónde se encuentra Lisbeth, aunque intenta ponerse en contacto con ella, acudiendo a su casa y llamándola por teléfono, sin éxito. Así que se concentra en su trabajo. Contratan temporalmente a un periodista joven, Dag Svensson, para que escriba un reportaje y un libro sobre el traficking, es decir, el comercio sexual. Su reportaje tiene nombres de personajes de peso, desde políticos y policías hasta periodistas corruptos. Se basa en la tesis de investigación de su novia criminóloga, Mia Bergman. El reportaje en Millennium puede ser una bomba para la opinión pública.
Lisbeth regresa a Suecia en medio del caos. En su ausencia, Nils Bjurman ha investigado sobre ella y ha llegado a ponerse en contacto con un hombre que odia profundamente a la joven. Por casualidad, ella descubre al abogado en una cafetería y hace sus pesquisas. No le queda más remedio que vengarse de él. 
Después entra en los ordenadores de Mikael y de Dag, por lo que descubre lo que se traen entre manos. Y decide hacer una visita a Dag Svensson. Lo único que ha llamado la atención de Lisbeth Salander es un nombre: "Zala" y a ella esa simple palabra le trae muchos recuerdos.
Es Mikael Blomkvist el que encuentra los cadáveres de Dag y Mia en su casa. También encuentra el arma homicida (una pistola perteneciente al abogado Bjurman). La policía empieza a investigar y encuentran las huellas dactilares de Lisbeth en la pistola. Al abogado se lo encuentran también muerto en su casa. Tienen claro que la culpable es Lisbeth Salander y su fotografía se distribuye en todos los periódicos.
Sólo dos personas creen en su inocencia: Mikael Blomkvist y Dragan Armanskij, su jefe. Entran en su piso y finalmente hacen declarar a Miriam Wu, que desconoce la residencia actual de Lisbeth. A Mikael se le ocurre que es posible que la joven entre en su ordenador y abre una carpeta a nombre de Lisbeth. Su instinto no le engaña y ella, por fin, le contesta y le da pistas para su investigación. También le confiesa que no es la criminal que todo el mundo está buscando. Cuando Lisbeth sale a la calle, va disfrazada y con una identidad nueva, y se encuentra oculta en su enorme apartamento a nombre de una empresa imaginaria. 
Sigue las pistas y la investigación de la policía. Miriam es secuestrada y aparece en escena un ex boxeador amigo de Lisbeth, Paolo Roberto, que se une a Mikael para descubrir el paradero de su joven amiga. Paolo salva a Miriam Wu de ser descuartizada, pero tiene que enfrentarse a vida o muerte con un hombre que no siente dolor, una montaña humana que está dispuesto a asesinarles. Consiguen escapar del gigante rubio. En aquel almacén en medio del campo, la policía encuentra cadáveres y empiezan a reconsiderar que quizás Lisbeth Salander, la psicótica asesina, sea realmente inocente de los hechos de que ha sido acusada. Lisbeth necesita encontrar a Zala, Alexander Zalachenko, y acabar con él. Así que sólo tiene que seguir los pasos del gigante rubio. Ya ha encontrado los documentos que el abogado Bjurman guardaba en su casa de campo. Eso y el vídeo de su violación los abandona en su casa, pero antes de marcharse vacía el disco duro de su ordenador.
Gracias a un apartado de correos, llega a una casa solitaria en el campo. Espera y se asegura de que allí sólo hay dos personas: el gigante rubio y un viejo cojo con la piel desfigurada. En Estocolmo, Mikael consigue encontrar su casa y desactivar la alarma. Allí encuentra la documentación y el vídeo y sigue los pasos de Lisbeth.
La joven entra en la casita, donde es apresada por el gigante rubio. Zalachenko está rodeado de sensores de movimiento y estaban prevenidos de su presencia desde hace horas. El viejo quiere matarla, como venganza de lo que le hizo, pues el viejo es el padre de Lisbeth, un desertor del servicio de inteligencia militar ruso, el GRU, que pidió asilo político en Suecia durante la Guerra Fría, un psicópata cuyas huellas eran borradas por la policía secreta sueca. Lisbeth, con doce años, se enfrentó a su padre, tirándole unas latas de gasolina y prendiéndole fuego, después de que él empleara la fuerza bruta con su madre. Él aún no lo ha olvidado y sólo quiere acabar con su hija. En la actualidad, Zala se dedica al comercio sexual, y ha formado una sociedad con el gigante rubio, que también es hijo suyo.
Los dos hombres la arrastran hasta un claro en el bosque. Zala la dispara con un arma de boy scout, dejándola inconsciente. La entierran viva y vuelven a la casa. Pero Lisbeth, despierta y consigue salir de su tumba. Se acerca a la casa y se defiende de los dos hombres. A su padre le pega un hachazo, dejándole medio muerto, y el gigante cree ver un fantasma, por lo que sale huyendo.
Entonces Lisbeth llama a Mikael, que tiene el teléfono desconectado. Sin embargo, el periodista está llegando a la casa y se la encuentra semi inconsciente.

viernes, febrero 13, 2009

"Posdata: Te quiero"

Hace unos años, cayó este libro en mis manos por casualidad. Ni recuerdo a la autora ni tengo el consecuente argumento en el blog, porque aún no había caído por aquí. Lo que es cierto es que me lo regalaron en Santos Ochoa en Logroño, una cadena de librerías donde siempre te dan un obsequio. Cuando vi el título me pareció bastante pasteloso y ocupó un lugar en la estantería durante un tiempo, hasta que me decidí a empezarlo. Se leía bien y rápido, aunque recuerdo bien ciertos detalles que en la película sobran por su ausencia: ella canta fatal y tiene miedo escénico, todas las cartas están juntas en una caja y cada una se debe abrir cierto día de cada mes hasta completar el año, no hay ningún amigo irlandés y creo recordar que el viaje era a Canarias, ella acaba con Dany pues lo vuelven a intentar después, y lo que me ha parecido fatal es lo del trabajo: ella encuentra trabajo en una revista, donde el director también es viudo y se cuentan sus propias historias, se identifican con el mutuo sentimiento de pérdida. Recuerdo que, en la entrevista, ella reparó en la foto de una mujer y le pregunta: "¿Es tu esposa?" y él le responde que murió. Entonces Holly le cuenta que ella también ha perdido no hace mucho a su marido. Y a lo largo de todo el libro hay alusiones a su trabajo en esa revista, que aquí no viene a cuento. Obviamente, en el libro aparecen doce cartas, y aquí faltan unas cuantas. Lo que me cabrea es que no sean fieles si al principio pone que se basa en el libro. 

Holly (Hilary Swank) ha perdido a su marido Jerry Kennedy (Gerard Butler), por un tumor en la cabeza. Ella no puede soportar su ausencia y la desicia hace mella en ella, hasta el día en que cumple treinta años y recibe la primera carta.
Su marido, después de su muerte, ha planeado que le lleguen cada cierto tiempo unas cartas escritas por él para ayudarla a seguir adelante sin él. Programa un viaje al extranjero con sus amigas, que vaya a cantar a un karaoke, que se busque un trabajo o que se vuelva a enamorar cuando llegue la señal. Pero debe seguir adelante con su vida. Y sin él.

jueves, febrero 12, 2009

Dibujando historias

Anoche se me ocurrió una historia mientras cenaba y hoy apenas he cambiado nada. Siempre espero un día o dos, a veces más, porque el estado de ánimo cambia y lo que ayer te dejaste o no viste hoy sueles encontrarlo. Pero tengo un poco de incertidumbre por el hecho de no haber cambiado nada consistente, ni haber añadido nada a lo que ya había. 
Mi amiga M. dice que le gusta mucho, sobre todo por que he dejado caer la "bomba" en el momento oportuno, y no salió como algo forzado, sino como parte de la conversación.
Mañana lo registraré y lo enviaré.
De momento, ya tengo otra historia en mente que descongelar mientras ceno y busco mentalmente el enfoque adecuado. Seguiré con mi historia de historias... en otro momento.

miércoles, febrero 11, 2009

El aroma de los buenos vinos

Dicen que la cata de vinos es más un arte que una ciencia. Yo no creo tener la suficiente sensibilidad ni paciencia para poner la copa al trasluz y fijarme en el color, sentir que el aroma fluya embriagador y saborearlo para escupirlo después. Pero como buena riojana, sé apreciar un buen vino. En cuanto tuve edad para probarlo, recuerdo que mi familia me permitía beber una copa en celebradas y contadas ocasiones –y siempre mezclado con gaseosa-. Cuando tuve más edad y en las cenas con los colegas tomaba claretes. Y ahora, si tengo que elegir, me quedo con un buen crianza, y que sea tinto. 

Los hombres son como los buenos vinos, aunque algunos no se merecen siquiera que les den esa cualidad. Sin embargo, seré benevolente. Los hay tan afrutados y dulces que te empalagan hasta la saciedad, los hay añejos y sabios que te hacen incomprensibles tesis doctorales y con el ego tan elevado que te terminan subestimando, los hay jóvenes e inexpertos que aún no se han empapado del sabor a barrica... y un largo etcétera. A la hora de elegir, como en los vinos, a veces resulta complicada tarea la de escoger uno de tu gusto. Pero lo cierto es que es más fácil encontrar un buen vino que un buen hombre. 
Y lo que ocurre ahora es que, como no puedo beber, me embriago con el aroma del vino. Sólo que como no satisfago el paladar no sé si es un buen o mal vino. Estoy desconcertada, con dudas, con negros nubarrones en la cabeza, pero sólo tengo que cerrar los ojos y olfatear el vino añejo que no puedo probar. 

martes, febrero 10, 2009

¿Cómo sería... si las cosas fueran de otra manera?

Es inevitable preguntárselo.
Me gustaría que las cosas fueran de otra manera. Mi naturaleza impulsiva en el pasado me dio tantas comeduras de tarro que, finalmente, a veces conseguí contenerme en numerosas ocasiones. Aún hoy quedan resquicios de todo aquello. Debido a ello fui transformándome en una persona tan reservada que ha terminado desconfiando de todo y de todos. No sé cuándo se produjo ese cambio, pero si antes daba mi opinión sin pensar, ahora es fácil que no me moje. Sólo mantengo conversaciones profundas con tres personas y creo que ni siquiera estas mismas personas llegan a percibir un uno por ciento de lo que llevo dentro. Es por eso mismo por lo que no deseo un novio, porque nunca podrá llegar a mí. Y cuando hablo de mi vida todo es frío, calculado y visto de una manera somera.
Me gustaría cambiar mucho, pero considero que son defensas que me protegen del mundo.

Los hombres que no amaban a las mujeres


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Eran las semanas previas a la última Navidad cuando me encontraba ojeando las novedades literarias nacionales e internacionales en la planta baja de Víctor Jara. Mientras leía la contraportada de un libro escogido al azar, escuché la conversación que mantenían dos mujeres de mediana edad que distaban a medio metro de mí. Sé que no está bien poner la antena en conversaciones ajenas, pero no lo pude evitar. Una le recomendaba a la otra la serie de Stieg Larsson, un autor sueco del que yo no había oído hablar en mi vida. Iban directas a comprar el segundo libro de la trilogía. La frase que me sorprendió se refería, empero, a Los hombres que no amaban a las mujeres, el primero de la serie: "Es un buen libro". Por lo general, me queman este tipo de expresiones, ya que cada persona tiene su propia opinión y sus propios gustos, por lo tanto considero más oportuno y normal decir "me ha gustado" o "no me ha gustado". Sin embargo, percibí algo más: admiración. Instintivamente levanté mis ojos y observé a las mujeres, desviando mi mirada hasta clavarla finalmente en la portada del libro. Una portada que llama la atención pero que puede llevar a desengaño. Y por eso yo cogí el libro con pinzas, aunque me terminó enganchando de una forma fascinante. Porque, pese a todo, es una joya de la novela negra. Lamentablemente, el autor no pudo ver publicada su obra, ya que murió repentinamente de un ataque al corazón pocos días antes de que este libro viera la luz. Lo que es cierto es que llegó a entregar a los editores la trilogía entera. 
Ni que decir tiene que cuando aquellas dos señoras se fueron yo caí sobre los dos libros de Millennium y no les presté más atención de la necesaria: en ese momento ya había elegido otra cosa y tendría que dejarlo para otro momento.
Lo que puedo decir es que se lo recomendaría a todo el mundo. Se trata de una radiografía de la sociedad actual sueca con un entramado de personajes curioso. Ni que decir tiene que las seiscientas páginas me han mantenido en vilo desde que descubrí una historia inesperada y muy elaborada hasta el grandioso final... que imagino se retoma en La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina. Uno de los temas que se toca es el del maltrato y el odio a la mujer (sin embargo, en ningún momento se dice la palabra "misógino", lo que me ha resultado curioso). He tenido momentos de risa con párrafos que, desde una perspectiva seria, han conseguido que estallara a carcajadas; momentos de angustia en los que pensaba que a alguno de los protagonistas podía ocurrirles algo malo (y es que el lector se encariña con ellos y les acepta tal cual); momentos de odio y ceguera brutales ante esas aberraciones de psicópata que a veces cuesta imaginar que puedan ser fruto de la mente humana; momentos dulces, agrios, salados... Un sinfín de sentimientos contradictorios y, a la vez, complementarios. 
Y, a pesar de todo esto que es lo que hace que una novela se convierta en algo sublime, seguiré sin decir que es buena. Lo máximo que podré hacer será recomendarla, y por supuesto añadir que me ha gustado muchísimo.

Millennium es una revista de investigación afincada en Estocolmo. Fue creada por Erika Berger, Mikael Blomkvist y Christer Malm; los dos primeros son periodistas, el tercero es diseñador gráfico. Mikael ha publicado en la revista un reportaje sobre los "trapos sucios" de un importante empresario sueco, Hans-Erik Wennerström, ha sido condenado por difamación y ni siquiera se ha defendido en el juicio.
Un abogado encarga a la empresa de seguridad Milton una investigación personal sobre el periodista Blomkvist que cubrirá su mejor investigadora, Lisbeth Salander, una joven de 24 años, inadaptada social, peculiar y extravagante, llena de tatuajes y piercings, que siempre viste de negro y nunca habla de su vida privada. Su jefe, Dragan Armanskij, está orgulloso de ella, aunque sabe que no puede controlarla y es protector con la muchacha que le atrae de una manera especial. Evidentemente, el informe sobre Mikael que presenta la joven es brillante.
Blomkvist ve que su cuenta se tambalea, tendrá que pasar tres meses en la cárcel y cree que Wennerström puede hundir la revista, así que dimite en el acto, a pesar de que Erika y Christer no están de acuerdo.
A Mikael le ofrecen un trabajo en el norte y un salario astronómico por trabajar durante un año para Vanger Group. Henrik Vanger es un empresario, ya retirado, que lleva toda su vida obsesionado con encontrar a su sobrina Harriet, desaparecida en Hedestad en 1966, cuando tenía 16 años. Desde entonces, han pasado 36 años, pero el viejo no se resigna a morir sin saber el paradero de la joven o, al menos, encontrar su cadáver. Obviamente, es un caso sin resolver y, después de tanto tiempo, ha prescrito y ha sido cerrado. Henrik Vanger y su abogado, Dirch Frode, que ya han investigado gracias a Milton al periodista, le ofrecen, cuando termine su trabajo, información para hundir al Wennerström Group. Con este cebo, a Mikael sólo le queda aceptar, además de que comprende que le sentará bien estar un tiempo fuera de Estocolmo.
Henrik le deja a su disposición toda la información que tiene sobre la desaparición de Harriet y le pide que encuentre al asesino, alguien que cada año por su cumpleaños le crucifica enviándole una flor seca y enmarcada en un cuadro, tal y como hacía su sobrina antes de desaparecer. Tanto el viejo como Mikael saben que ese trabajo es casi imposible, pues ¿qué se puede descubrir en las líneas de investigación que ya miraron con lupa expertos tres décadas atrás? El viejo cree que el asesino es un familiar y le pide que investigue a todos los Vanger, una familia numerosa desperdigada por toda la isla donde se asienta el imperio Vanger, ya en decadencia. Mikael seguirá todas las pistas, desde familiares, policías, fotografías, diarios de Henrik y un largo etcétera. El director actual de las empresas Vanger es Martin, el hermano de Harriet, un hombre bastante honrado y simpático. También conoce a Cecilia, con la que surge un idilio romántico y ella es la primera que descubre el verdadero cometido de Mikael. 
A Lisbeth, por su parte, le han encargado investigar a Wennerström, pero le dicen que cancele. Sin embargo, ella ha descubierto algo y se niega a dejar esa investigación. Cuando Mikael pida al abogado de Vanger un investigador para que le ayude, descubrirá que él también fue investigado y en el informe ve que esa Lisbeth, aparte de que es minuciosa, ¡ha entrado en su ordenador! Es una hacker, lo que a Mikael le vendrá de perlas. Así que va a buscarla a su casa y aquí surge una amistad extraña. Ella, que nunca se había dejado tocar por nadie sin su consentimiento, a la que le cuesta sonreír con extraños, que siempre ha trabajado en solitario, encuentra en Mikael el compañero ideal y descubre que le gusta su compañía. Ni que decir tiene que se convierten en amantes, a pesar de la diferencia de edad. Entre los dos siguen las pistas bíblicas del diario de Harriet y el rastro de las fotos hasta que dan con Martin. En esos años se habían dado una serie de asesinatos en Suecia, bastante escabrosos y desagradables, que no habían sido resueltos. Todos tienen un vínculo con el libro del Levítico. Mientras Gottfried aleccionaba a su hijo Martin en el odio a las mujeres y violaban a Harriet, la joven empezó a indagar en los extraños asesinatos. Después de matar a su padre, su hermano sólo se dedicó a chantajearla a cambio de favores sexuales... hasta que él fue enviado a otra ciudad. En esta época ella se sintió a salvo, hasta que en la tarde de su desaparición él apareció de improviso y la cara aterrorizada de ella se refleja en las fotos. Cuando Mikael descubre a Martin va a su casa y le encadena en su "cámara blindada", una especie de búnker en el sótano donde tiene todo tipo de juguetes sexuales, mordazas, fustas, películas caseras y otros maquiavélicos objetos. Simultáneamente Lisbeth descubre la última pieza y, tras no encontrar a Mikael, se cuela en la casa de Martin, por lo que salvará la vida al periodista. Martin consigue escapar pero se choca con un camión frontalmente y pierde la vida. Mikael ha descubierto que Martin iba a asesinar a su hermana, pero alguien se les adelantó. Harriet sólo se llevaba bien con su tío Henrik y con Anita Vanger. Atando los cabos y como Anita vive en Londres, la pareja decide ir a buscarla. Allí, los amigos informáticos de Lisbeth le pincharán el teléfono y así descubrirán a Harriet en Australia. Mikael llegará a un prado con cientos de cabezas de ovejas, y la dueña de todo eso es Harriet, que se cambió el nombre por el de Anita al salir del país. Cuando Mikael le cuenta toda la historia, ella deja a sus hijos a cargo de su empresa australiana y vuelve a Suecia. Henrik, que se ha convertido en ejecutivo asociado de Millennium para hacer frente a la publicidad a la que soborna Wennerström, recupera por fin a la que creía que había sido asesinada y le cuentan la cruenta historia. Pone a Harriet al frente de la empresa y como su representante en la revista y le pide como favor especial a Mikael que no publique la historia de su sobrina, que ya ha sufrido demasiado.
El caso Wennerström se cierra en el momento en que Millennium publica otro nuevo reportaje en que se habla de los fraudes fiscales del Wennerström Group, y del metálico que destinan para armamento ilegal, cárteles de droga y demás historias que corren alrededor de la mafia. Lo único que no se citan son las fuentes, pero tras confesarle Mikael a Lisbeth que no se defendió en el juicio porque fue amenazado y le dieron palizas unos matones, la joven le entrega todo el material que tiene del disco duro del ordenador de Wennerström, suficiente para hundir todo su imperio. Blomkvist se convierte en un héroe nacional y Lisbeth se da cuenta de que siente algo que nunca antes había sentido: se ha enamorado de Mikael. 

lunes, febrero 09, 2009

Cuatro palabras

Si pudiera definir el día de hoy lo haría en cuatro palabras. Y no porque haya sido menos intenso que otros días, más bien al contrario. Lo cierto es que no es tanto el estado físico como el mental. Más concretamente guardo una espina dentro de mí que no puedo arrancarme, la misma espina que se clava cuando alguien te causa dolor. Es una crueldad imperdonable (claro, que esto depende de la gravedad). Junto a esta espina, hay, desde hace much tiempo, otras dos mucho más grandes y son personas non gratas para mí. Ahora siento una contradicción a la que llevo dando vueltas y no sé si debo o no debo llevar a la práctica lo que creo. Me siento dolida y por tanto ¿sería la vendetta la mejor solución? Sería una de esas cuatro palabras, que está directa e inevitablemente vinculada con el dolor. No es un dolor horroroso. Es una espina pequeña, de esas que apenas sientes y que con sacarla pasa todo. Pero no quiero. Quiero que esa persona se dé cuenta de que ha cruzado el límite.
La tercera palabra es el silencio, porque no quiero sangre ni horror, ni siquiera causar dolor. Sólo silencio, pues el silencio cuando no explicas nada desconcierta a la otra persona hasta el punto de dejarle sin defensas. Ante el silencio, el otro no sabe a qué se atiene.
Y finalmente la irascibilidad porque me siento con los cables cruzados y porque todo (o casi todo) me afecta más que si estuviera con el estado de ánimo tranquilo y sin presión. Sí, estoy nerviosa y con una enorme ansiedad, pero todo es temporal.
Nada. Definido mi día en cuatro palabras -vendetta, dolor, silencio e irascible- ya puedo dormir en paz.

Cuando las rosas te rozan con sus dolorosas espinas...

domingo, febrero 08, 2009

Mariposas de papel

Siento los casi imperceptibles aleteos de las mariposas, unas toscas mariposas de papel que quieren volar y no pueden escapar. Sólo pueden elevar el vuelo o dejarse morir en tierra, pero son animales de aire. Necesitan mover sus alas para sobrevivir. 
¿Quién les ha cortado las alas?

sábado, febrero 07, 2009

O conmigo o contra mí

Cuando dos personas discuten es preferible dejarlas estar, porque tarde o temprano sólo se dan dos soluciones: que se lleven peor o que se reconcilien. Nunca habrá un término medio. Si haces las paces con esa persona, es muy posible que, en un futuro no muy lejano, entre a formar parte de tu círculo íntimo de amigos. Si, por el contrario, no hay una posible resolución para bien entre esas dos personas se habrá abierto una brecha inmensa que alojará en su interior los rencores y venganzas de una manera cuasieterna, pero cierto es que todo podría quedar en barbecho y, con el paso de los años, en vez de reanudar esas viejas rencillas y aunque la enemistad siga vigente, el tiempo habrá dado paso al olvido y terminas pasando página, como si esa persona sólo hubiera sido un punto negro que ya se ha difuminado. 
La peor situación es la de la persona que se encuentra en medio, porque, inevitablemente, siempre le salpicará algo. La mejor actitud para los que están alrededor es quedarse al margen, porque si se toma partido por uno de los dos lo mínimo que puede ocurrir es que la bronca se convierta en una batalla campal.

Cuento esto porque, conociéndome y sabiéndome merecedora de una sinrazón justificada, hay ciertas cosas que me han dolido más que la discusión en sí misma. Porque, tarde o temprano, esa minúscula bronca hubiera pasado y en unos meses podría haberse convertido en objeto de risas. Pero de la otra forma, la historia cambia. 

Sigue siendo mi opinión. Sé de lo que soy capaz de hacer para exaltar a la gente, reconozco que me gusta hacer rabiar. Pero ahora cuento con un descrédito que no creo que me merezca. La razón no siempre es la más justa. Cuando dos personas se enfadan, uno siempre pierde. En realidad, los dos pierden, pero siempre uno más que otro. Me veo obligada a sacar la bandera blanca de la rendición en contra de mi voluntad. Quizás me he quedado sin fuerzas ni energía para discutir y para defender mi posición. Nunca sin llevar la razón creo haber tenido tanta razón, ¿o no la tengo? 

viernes, febrero 06, 2009

Un viernes frente al espejo

Los pelos que he sacado esta mañana de la cama no podían ser fruto de una noche de sueño tranquilo; sin embargo, el flequillo estaba tan tieso que parecía la corona de la Estatua de la Libertad. Se han sublevado y ahora tengo que hacer virguerías para que vuelvan a su posición rutinaria.
Recuerdo que anoche estaba furiosa y que ni el libro de Larsson ni ninguna otra cosa consiguió calmarme, pero tras varias vueltas entre las sábanas me quedé dormida, aunque sólo me había tumbado con claras intenciones de volver al pc un rato después. Y todo lo que no hice anoche me toca hacerlo esta mañana.
Para empezar, antes de las tres de la tarde tendré que haberme pasado por Correos para enviar el manuscrito de una novela corta a Málaga. Y cuando hablo de esto no hablamos de diez páginas sino de un mínimo de cuarenta. Lo que dejé sin hacer ayer es leérmelo de principio a fin, pulirlo e imprimirlo, así como escribir la plica y una declaración de mi puño y letra que verse sobre la originalidad del texto y que no tengo cedidos los derechos de autor. Teniendo en cuenta que estas dos últimas cosas las tengo como borrador de ocasiones anteriores y que sólo tendría que cambiar si acaso el título, lo más oneroso será dedicarme las próximas cuatro horas a leer, pulir y corregir, que con la capacidad de autocrítica se me hace tan latoso como subir una montaña con medio metro de nieve. Pero es lo que hay. 
Lo cierto es que me siento orgullosa de esta historia. El final corta la respiración, incluso a mí. Ni siquiera sé cómo se me pudo ocurrir pero ahí está. 

jueves, febrero 05, 2009

Ira

Hacía tiempo que no sentía tanta ira, que no sentía esta furia que me quema. Obviamente he explotado y ahora sólo me han quedado una enorme desazón y unas terribles ganas de llorar.

Crónica de una Reina


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No me ha gustado mucho el libro en lo que respecta a la forma en que está narrado. Aunque breve, la autora se ha concentrado en contar los hechos históricos de una manera concisa, con un vocabulario muy simple y con un contenido bastante somero y superficial. Carece de profundidad histórica y eso lo convierte en una mala novela.
Lo único que resalta es el enfrentamiento de otros dioses al Yahvé cruel del Antiguo Testamento y un pueblo, el israelita, torpe e inculto.
Quien narra los hechos es Ierusa, doncella y amiga de la reina Jezabel, que consiguió sobrevivir y escapar de una muerte segura.
Jezabel era cananea, una princesa que se casó en un matrimonio con el rey de Israel, Acab, un rey guerrero que tenía que lidiar contra la otra mitad de su pueblo dividido, Judá. 
Los israelitas nunca aceptaron a una reina extranjera y tampoco la querían como mujer, ya que en ese pueblo una fémina no debía tener ni voz ni voto. Pero Jezabel era culta, gobernaba junto a su marido y fue víctima de todos los horrores que acontecían en Israel. Tampoco el pueblo toleraba que rezara a otros dioses, Baal y Astaroth entre otros, y su principal enemigo fue siempre el profeta Elías, a través del cual se manifestaba Yahvé, el verdadero Dios de Israel.
La dinastía de los Omritas desapareció por la traición de Jehú, el general del ejército israelita, que tras la muerte de Acab y de su primogénito, mató al rey legítimo y a su madre, proclamándose rey, ya que había sido ungido por Yahvé a través de las manos de Elías. 

Huellas del pasado

Hay gente que intenta borrar su pasado de un plumazo, bien porque lo recuerda como una horrible pesadilla, bien porque en sus últimas vivencias cree haber conocido algo mejor, de lo que carecía ese pasado. No comprendo que haya personas que sean capaces de intentar difuminar grandes momentos, esos momentos que no volverán a repetirse nunca y que recuerdas con cariño. Porque al fin y al cabo aquellos con los que más a gusto nos sentíamos entonces se distancian de nuestra vida.
Y el pasado nos persigue como una férrea sombra que no nos deja escapar. No, yo nunca he intentado huir de ese pasado donde sé que se asienta uno de los pilares más firmes de mi vida, aunque alguna vez he llegado a reflexionar sobre el hecho de romper las ataduras que me ligan a todo aquello. Sería imposible. Nadie puede borrar los recuerdos, la gente de tu círculo, la tierra que te vio nacer o aquellas antiquísimas confidencias y revelaciones.
El pasado forma parte de nuestra existencia, así como el futuro que vendrá o el momento presente.
Y es triste saber que hay quienes intentan hacer desaparecer todo eso. Desconocen que nunca lo lograrán con éxito.

miércoles, febrero 04, 2009

Tuareg


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He leído muchos libros de Vázquez-Figueroa y éste me ha gustado especialmente por los valores de la vida y la resistencia de una persona, por el afán de supervivencia de un tuareg que pone sus tradiciones ancestrales por encima de leyes que no tienen siquiera cien años, y la necesidad de su familia, el contraste de su pequeño mundo en la inmensidad del desierto y el gran mundo moderno y concienciarse a la vez de lo pequeño que es un ser humano...

"Morirás lejos de tu mundo" le había dicho una vez aquella vieja esclava a Gacel Sayah, un nombre tuareg de los que apenas quedan unos pocos en el desierto del Sáhara, un verdadero targuí con una férrea voluntad y anclado a unas tradiciones muy antiguas.
Gacel es conocido como el Cazador entre los suyos, es casi un príncipe "dueño" del desierto, capaz de convertirse en piedra en las más duras olas de calor y de camuflarse cual camaleón con los gélidos vientos nocturnos. Adora a su mehari, su camello blanco, al que vio nacer y que siempre le acompaña, un animal que tiene tanta resistencia como su dueño. 
Su segunda esposa se llama Laila y era una joven esclava a la que convirtió en su consorte. Está loco por ella. Su jaima está anclada en un pequeño oasis donde, junto a su familia, sus hijos, sus esclavos y sus animales, ha encontrado la paz y felicidad.
Un día, aparecen dos heridos a los que da alojamiento y comida. Poco después llegan los soldados, que asesinan a uno y se llevan al otro. Para Gacel eso es una afrenta a las leyes de la hospitalidad de su pueblo. A partir de entonces sentirá que el gri-gri, el espíritu de la mala suerte y de la muerte, rodea su vida. Así que buscará al guía Mubarrak, otro tuareg, que ha llevado a los soldados hasta su jaima y se enfrentará a él en un duelo a muerte. Después buscará a los soldados hasta dar con el fugitivo que se llevaron a su casa. Le salvará la vida, atravesando dunas y dunas de arena, la "tierra vacía" de Tikdabra (gran explanada de arena de 80º que nadie ha logrado atravesar), encontrará la "gran caravana" perdida y conseguirá llevar a su huésped a otro país.
Mientras que las mujeres de los tuareg tienen libertades para enseñar su rostro y libertades sexuales, los varones lo tapan bajo el velo y sólo se lo enseñan a sus familiares y amigos íntimos. En la terrible travesía por el desierto, Gacel descubrirá la identidad del hombre al que está salvando la vida: Abdul-el-Kebir, el hombre que llevó la independencia al país y que fue derrocado por los suyos y hecho prisionero. Gacel llegará incluso a enseñarle su rostro. Con todo el ejército detrás, al cruzar esa frontera invisible en el desierto, los militares del país vecino les ayudan y salvan al político, mientras Gacel, que cree cumplido su cometido en lo que respecta a la hospitalidad, vuelve a su jaima rodeando Tikdabra. 
En un campamento de beduinos, le informan de que su familia ha sido hecha prisionera. Tampoco comprende por qué los hombres retienen a su esposa e hijos, cuando considera que ésa es una lucha de hombres. Entonces decide buscarlos. 
Para él, un tren, el mar, la nieve y la capital constituyen un mundo nuevo y complejo. Necesita encontrar al ministro de Interior para que suelte a su familia. Se cambia el velo y, aunque se siente desnudo, pasa desapercibido en la gran ciudad. Y entonces amenaza con asesinar al Presidente, pero justo después de apretar el gatillo cae en la cuenta de que es Abdul-el-Kebir en el día triunfal en que regresa al poder. Una ametralladora dispara a su vez a Gacel, causándole la muerte, tal y como había predicho la vieja esclava.

Virginia

Virginia es una amiga de las de toda la vida, de estas a las que ves crecer, con la que has ido a la escuela, a la que has confesado tus primeros amores, con la que te has reído y llorado, con la que has pillado tus primeras cogorzas o con la que has compartido momentos de locura...
Últimamente me pregunto qué ha sido de aquella Virginia; la de ahora es otra persona que no conozco.

Virginia siempre fue una persona encantadora, de gran corazón, segura de sí misma, buena conversadora. Su mayor defecto era un pronto que le daba, que en un momento se ponía como una energúmena a gritar a cualquiera, pero a los cinco minutos ese enfado se pasaba tan repentinamente como había venido. Su mal era un terrible complejo por su obesidad y aunque fue a muchos especialistas nunca tenía fuerza de voluntad para seguir sus consejos. Pero todo lo que tenía de grande lo tenía de maja. A propósito de ello, siempre decía que iba a morir virgen.
Con el paso de los años, Virginia se fue volviendo muy suya. Se convirtió en una persona dejada y sus despistes se iban acrecentando. Siempre había que estar pendiente de ella en pequeños detalles que no vienen a cuento.
Yo la quería mucho, pero hoy... me he llevado tal decepción con ella que no sé qué pensar.

Se echó novio, se compró piso y ahora apenas la vemos el pelo. He visto lo mal que trata a su pareja y el modo en que se escaquea cuando le dices en plan de broma que si te invita a comer a su piso, aunque dos se presentaron allí un día al mediodía.
Y de repente, M. se casa y empezamos a mirar la despedida de soltera. Y entonces Virginia dice que tiene seis bodas y cinco despedidas porque a la de M. no va a ir porque entre la hipoteca y el resto de enlaces... Y yo me pregunto: ¿Con qué cara dice que va a las otras, personas que conoce de hace relativamente pocos años, y se niega a venir a la despedida de una amiga que conoce desde siempre? ¿Qué falta de respeto y de educación es esa? ¡Qué feo para la novia!
No asimilo aún cómo ha sido capaz de decir que no, aun sin saber aún cuándo ni dónde se hará. Me ha disgustado, me ha decepcionado y me he enfadado. ¿Qué se puede esperar de una amiga así?

Que si no vas a una despedida no vayas a ninguna, pero luego no te dejes ver tomando un suculento desayuno varios días a la semana en un conocido bar de Logroño o de tiendas casi todas las tardes.
Que sacrifiques las otras cinco despedidas -de gente que nunca llegarás a conocer ni una mínima parte de lo que conoces a M.-, o sacrifica el viaje de vacaciones.
Que si pierdes a una amiga a la que has visto crecer, no sólo la perderás a ella. Que si alguna vez te casas... vete pensando quién te hará la despedida, porque las amigas de siempre no perdonan esa excusa barata, Virginia, no.
Que no se pueden echar tantos años de amistad por la borda como has hecho.
Duele, y si me duele a mí... imagínate el daño que le vas a hacer a M.

martes, febrero 03, 2009

Joffrey Baratheon

En principio aparece como el primogénito del rey Robert Baratheon y Cersei Lannister y, por tanto, el heredero al Trono de Hierro. A medida que transcurre la historia, descubrimos que tanto Joffrey como sus dos hermanos pequeños, Myrcella y Tommen, son frutos del incesto entre la reina Cersei y su mellizo, Jaime Lannister.
Es un muchacho irascible y cruel, que se hace acompañar por Sandor Clegane ‘el Perro’, un hombre atormentado que produce inmenso pavor, sobre todo porque medio rostro lo tiene quemado y la gente le evita.
En Juego de Tronos, el cortejo real visita Invernalia y Robert Baratheon le otorga a su amigo de la infancia, Lord Eddard Stark, las funciones de Mano del Rey, momento en que la familia Stark se partirá para siempre. Aunque sus padres eran amigos, sus hijos no comparten ese mismo sentimiento de amistad: Joffrey Baratheon y Robb Stark mantienen una rivalidad que, más tarde, les enfrentará en bandos enemistados que luchan entre sí. Robb maneja mejor la espada que el príncipe Joff y éste no puede soportarlo. Su cobardía se hace visible en el momento en que intenta burlarse de los Stark con las más variopintas formas de vileza; en el fondo sólo demuestra que sigue siendo un niño incapaz de madurar. Si bien Joff y Robb no se soportan, el joven príncipe y Sansa Stark son prometidos en matrimonio. Sansa le adora y ansía que llegue pronto el día en que se case con él. Joffrey se comporta de un modo zalamero con ella, aunque sólo está fingiendo y tapando al verdadero monstruo que lleva dentro.
Lord Eddard se lleva a sus dos hijas, Sansa y Arya, a Desembarco del Rey. Su investigación le lleva a descubrir el secreto por lo que su predecesor, Jon Arryn, fue asesinado: que los tres príncipes son hijos de la Reina con su hermano. También encuentra a varios bastardos de Robert Baratheon.
El Rey recibe una herida letal de caza y, poco después, Lord Eddard es hecho prisionero. A la muerte de Robert, surgen varios reyes que no aceptan a Joffrey como monarca legítimo: Renly Baratheon con el ejército de Altojardín, Stannis Baratheon en Rocadragón, Robb Stark como Rey del Norte y Balon Greyjoy en el Trono de Piedramar, sin contar a la legítima heredera, Daenerys Targaryen, que se encuentra en los confines del Mar Angosto.
El rey Joffrey y su madre, Cersei Lannister
El verdadero monstruo que es Joffrey deja clara su perversidad cuando le promete a Sansa que será misericordioso con su padre, que le enviará al muro, pero da la orden de ejecutarlo ante un pueblo sediento de sangre. Sansa descubre entonces al verdadero Joffrey, que cada vez la tratará peor, ordenando incluso a la Guardia Real a pegarla. Sólo Sandor Clegane se comportará de manera benévola con ella y será uno de los pocos que no alcen la mano contra ella. Sansa quiere escapar de ese infierno, pero necesita ayuda.
Mientras Stannis Baratheon hace pública la sospecha del incesto de Cersei y sus hijos ilegítimos a lo largo y ancho de los Siete Reinos, el abuelo y Mano del Rey, Tywin Lannister, se enfrenta al ejército de Robb Stark. Tyrion tiene que acudir a Desembarco del Rey como Mano en funciones y se opondrá a su sobrino Joffrey en numerosas ocasiones, intentando proteger a Sansa Stark. A partir de este momento, el que gobernará será el enano.
Cuando muere Renly, se cancela el compromiso matrimonial entre Sansa Stark y Joffrey, porque el Rey se casará con la joven viuda, Margaery Tyrell. Mientras, Sansa tendrá que casarse con Tyrion Lannister.
Joffrey es uno de los tres reyes a los que Melisandre de Asshai echa una maldición. Tras la muerte de Balon Greyjoy y Robb Stark, Joffrey no tardará en perecer.
Es un mal monarca, ya que es incapaz de defender Desembarco del Rey de las tropas atacantes de Stannis. Será Tyrion quien salve la ciudad gracias a sus inteligentes tretas.
El día de su boda con Margaery es envenenado y muere en medio del banquete. Cersei echa la culpa a su hermano Tyrion y a la esposa de éste, Sansa.
Pero la verdadera artífice de la muerte de Joffrey es Lady Olenna Tyrell, abuela de la novia, que no desconoce el carácter brutal del Rey y prefiere asesinarle antes de que toque a su nieta.
Joffrey muere con trece años y le sucede en el Trono su hermano pequeño, Tommen, que es un niño más tranquilo y pacífico, que aún no ha sido envenenado.

Una de las frases que Joffrey repetía con frecuencia era la de “el Rey soy yo”, oponiéndose incluso a su abuelo y a su madre. Eso revela la inseguridad de un niño al que se le dan poderes y que necesita decir quién es el que manda. Si fuera un Rey de verdad no tendría necesidad de repetir esa frase hasta la saciedad.
Muchos personajes ven la muerte del 'Rey niño' como un gran alivio.
Su emblema está formado por el venado coronado de los Baratheon y el león de los Lannister enfrentados.
El rey Joffrey en el Trono de Hierro

"American History X"

Siempre viene bien terminar un trabajo con una cita, Derek dice que siempre hay alguien que lo ha hecho mejor que tú y que si no puedes superarlo, róbaselo y aprovéchate: "No somos enemigos, sino amigos, no debemos ser enemigos. Si bien la pasión puede tensar nuestros lazos de afecto, jamás debe romperlos. Las místicas cuerdas del recuerdo resonarán cuando vuelvan a sentir el tacto del buen ángel que llevamos dentro".

He visto varias veces esta película y siempre lloro al final. Es inevitable. Hay escenas bruscas, muy bruscas que ponen la piel de gallina, pero el final... Algunos dicen que el final fastidia la película, yo cuando la vi por vez primera no me esperaba que fuera así...
Es una gran película, sino no la hubiera visto de nuevo. 

Derek Vinyard (Edward Norton) es un skin head cabecilla de una organización neonazi que se dedica a pegar inmigrantes y destrozarles sus negocios. Un grupo y otro están enfrentados, hasta que una noche unos negros intentan robarle el coche y mata a dos de ellos. Pasa tres años en la cárcel, donde caen todos sus ideales, cuando descubre la falsedad del grupo en el que está inmerso y traba amistad con Lamont (Guy Torry), un negro que le hace reír y con el que descubre a la persona interior, independientemente del color de la piel. El enfrentamiento con los 'skins' de la cárcel le lleva a vejaciones y se convierte en un ser solitario. Todos le tienen ganas pero ni siquiera los negros se acercan a él y termina siendo un fantasma. A la hora de salir tiene claro que ha sido Lamont quien le ha salvado la vida.
Su mentalidad ha cambiado mientras ha estado en la prisión. Su antigua tribu urbana le considera un héroe, su hermano Dan (Edward Furlong) le tiene en un pedestal y sigue sus pasos, su novia Stacey (Fairuza Balk) comprende que ha cambiado y su mentor, Cameron (Stacy Keach), quiere atraerle de nuevo. Pero Derek ve sus responsabilidades y comprende que debe cuidar de su familia. Cree que van a por él y sus acciones del pasado le llevan a perder a una de las personas que más quiere.

lunes, febrero 02, 2009

Cuando todo queda en un sueño

A veces te levantas con una sensación arrebatadora que quiere mantenerte inerte en los dulces momentos oníricos en que todo lo irreal parecía tan real que no sabes de qué manera comenzar el día. El sueño sigue presente en tu mente como si desearas que fuera premonitorio, que en verdad sería devastador que lo que imaginabas cuando estabas en esa aquella dimensión pudiera acontecer. Y tiemblas. Sientes los escalofríos que recorren tu piel y te anegas en una tristeza insólita porque eres consciente de que nunca podrá ser.
Porque únicamente era un sueño, producto de la ficción sin más.

domingo, febrero 01, 2009

Balon Greyjoy

Es el señor de las Islas de Hierro, que dirige con mano firme y dura. Su hombre de confianza es su hermano Victarion, capitán de la inmensa flota de los hijos del hierro, formada por naves de guerra y barcoluengos.
El emblema de los Greyjoy es un kraken de oro sobre fondo negro y el lema de su Casa es: "Nosotros no sembramos". Asimismo, el Trono de Piedramar también tiene forma de kraken.
Su mirada está puesta en Poniente, pero se mantiene ‘reclutado’ en la isla de Pyke después de una rebelión en la que Robert Baratheon y Lord Eddard Stark destrozaran su orgullo y le hicieran arrodillarse ante el Rey de Desembarco del Rey. En la misma rebelión, dos de sus hijos, niños aún, fueron asesinados y Balon ha ido alimentando su venganza durante muchos años. Su otro hijo varón, de diez años, es llevado a Invernalia como pupilo de los Stark, familia con la que convivirá hasta los veinte años. Mientras Theon Greyjoy estuvo en Invernalia, su padre jamás osó atacar a ningún reino de Poniente.
Balon era un hombre cruel, aunque atado de pies y manos durante el reinado de Robert Baratheon. Cuando muere el Rey, Lord Eddard es asesinado y Robb Stark es proclamado Rey del Norte, Balon se prepara para el ataque inminente con una poderosa flota. En ese momento recupera a Theon, que le pide ayuda para apoyar a Robb Stark, ayuda que Balon le niega, y sin embargo, prepara su flota para atacar Poniente y se autoproclama Rey en el Trono de Piedramar. Con la muerte de sus principales enemigos, decide no arrodillarse jamás ante ningún rey y busca puntos estratégicos para saquear Poniente. Sus hombres invaden la Costa Pedregosa, la zona pantanosa del Cuello y Foso Cailin, regiones estratégicas por las que Invernalia se queda incomunicada del Sur. Luego será Theon el que llegue a Invernalia y se convierta en el señor del castillo donde vivió la mitad de su vida. Pero su hermana le advierte de que los Hombres del Hierro necesitan castillos junto al mar, no en las tierras interiores, donde no podrán sobrevivir. Con la ocupación de todas estas zonas, Balon Greyjoy pasará a convertirse en Rey del Norte y de las Islas del Hierro.
Balon Greyjoy en el Trono de Piedramar
Theon cree que tiene más derechos como heredero que su hermana Asha, aunque ella es mayor, pero su padre se encuentra con un muchacho “blando”. Sin embargo, Balon adora a su hija, en quien ve una réplica de sí mismo, a pesar de que sea una mujer.
Balon tiene dos hermanos más, aparte de Victarion: Euron Ojo de Cuervo, un pirata que ha sido expulsado de las Islas de Hierro, y Aeron Pelomojado, un hombre que resucitó de las aguas y de convirtió en uno de los clérigos más relevantes a la hora de adorar al Dios Ahogado.
Balon tiene sus aposentos en una torre que se eleva sobre una pedregosa roca a la que sólo se tiene acceso a través de un puente tambaleante de madera y cáñamo.
Es uno de los tres reyes a los que Melisandre, desde Rocadragón, quiere ver muertos. Tras la maldición de la Mujer Roja, Balon Greyjoy se cae por el puente que comunica su castillo con la torre de sus aposentos. Aeron achaca su muerte al Dios de la Tormenta, enemigo del Dios Ahogado. Tras la muerte repentina de Balon, muchos son los que aspiran a sucederle.
Cuando oportunamente aparece Euron Ojo de Cuervo y se sienta en el Trono de Piedramar hay quienes creen que ha sido él quien ha asesinado al Rey. Sin embargo, Euron no usurpa el Trono, sino que será proclamado por los señores de las islas como el legítimo Rey del Trono de Piedramar, ante el rechazo del resto de sus hermanos y de su sobrina Asha.
Balon Greyjoy en Pyke