Ya habíamos pasado por la Accademia en nuestra travesía por el Gran Canal. Entonces volvíamos en un vaporetto desde el Puente de Rialto y decidimos bajar allí, porque yo quería ver La Tempestad de Giorgione.
Recuerdo que estudiaba 2º de Periodismo cuando Juan Manuel de Prada ganó el Premio Planeta con la novela La Tempestad. Corría el año 1997 y fue una novela que leí muy rápido. Desde entonces me fascinaba ese cuadro. Y allí estaba, en la Galleria dell'Accademia de Venecia, a punto de verlo.
La Galleria dell'Accademia es, con su excelente colección de obras maestras del arte veneciano bizantino, renacentista, barroco y rococó, el equivalente veneciano de los Uffizi de Florencia. Giovanni Battista Piazzetta inició la colección en 1750 para que las obras sirvieran de modelo a la escuela de Bellas Artes. En 1807 recibió un fuerte impulso de Napoleón, que amplió la colección con obras de iglesias clausuradas. Ese mismo año se trasladó la pinacoteca a su ubicación actual, donde ocupa tres antiguos edificios religiosos: la Scuola Grande di Santa Maria della Carità y su iglesia, de los siglos XII-XV, y un monasterio del siglo XII remodelado por Palladio hacia 1500. En la década de 1940, el arquitecto Carlo Scarpa modernizó el interior.
La Galleria dell'Accademia está dividida en secciones según las diferentes épocas. Hay tantas obras pictóricas que es muy fácil dejarse llevar por sus salas, donde hay obras de Tiziano, Tintoretto, Tiépolo y un largo etcétera.
La primera sala en la que entramos era la Sala dell'Albergo, donde había representaciones pictóricas de antiguas iglesias. Llamaba la atención la tabla tallada del techo del siglo XV, con un Pantocrátor de Jesucristo rodeado de los cuatro evangelistas, Mateo, Marcos, Lucas y Juan.
En esta sala también había varias obras de Tintoretto.
Después pasamos por varias salas con tablas religiosas, con una decoración profusa en oro. Las tablas son de madera y los personajes representados en ellas son muy coloridos.
Personalmente, en estas primeras salas me gustó un lienzo de Vittore Carpaccio, La Crucifixión, ya que había tanta gente en el cuadro que me recordó a El Bosco.
Una de las pinturas más llamativas es el Retablo de San Giobbe, creado por Giovanni Bellini en 1487 para la iglesia de San Giobbe. La presencia de San Roque y San Sebastián junto a la Virgen hace referencia al final de la peste. Los querubines músicos sentados a los pies de la Virgen son un homenaje a Giobbe, patrón de la música.
Sin duda, encontré La tempestad de Giorgione, pero me decepcionó lo pequeño que era el cuadro. Se trata de un enigmático retrato de una mujer alimentando a su hijo con un paisaje tormentoso y onírico al fondo. Su relevancia estriba en que es una composición perfectamente equilibrada de figuras (forman una pirámide).
Hay muchas imágenes también de Venecia, de hechos históricos de la ciudad, de paisajes venecianos, pero hay una pintura de una longitud interesante, que era de Tiépolo. Me pareció un cuadro impactante, tanto que no sabías adónde mirar. Se titulaba El castigo de las serpientes.
Tengo que hacer mención a una pared que tenía varios cuadros, a la manera en que llenaban las paredes hace siglos. La cuestión es que me paré un rato delante porque me producía calma observar las imágenes.
Sin duda alguna, tengo una cantidad ingente de imágenes de la Galleria dell'Accademia, pero creo que ya he hecho un resumen de lo que más me llamó la atención. Si pusiera y hablara de todos los cuadros que vimos aquí tendría para varias horas más... Así que lo dejo estar. Realmente la visita merece mucho la pena.


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