sábado, octubre 21, 2023

Venecia: las góndolas


No nos subimos a una góndola porque preferimos ver Venecia de otro modo. Quizás influyó la travesía en vaporetto que dimos el primer día por el Gran Canal, pero cuando ya descubrimos lo carísimo que es ir en góndola, preferimos verlas de lejos. Tampoco nos entusiasmaba, la verdad.

Pero sí es cierto que me gustaba observarlas balancearse por los grandes espacios de agua y deslizarse lentamente por los canales pequeños, y me apetecía hablar algo de esta embarcación.


La emblemática y elegante góndola veneciana surca los canales de la ciudad desde el siglo XI, aunque no adoptó su silueta actual hasta finales de 1400. A diferencia de las 405 góndolas que recorren hoy las aguas, a finales del siglo XIX lo habían 10.000, época en la que los puentes eran menos y estaban más espaciados y las góndolas hacían el servicio de ferri entre las islas, costumbre que se mantiene para cruzar el Gran Canal con los traghetti.

Hoy siguen construyéndose y reparándose en varios astilleros, como el San Travaso en Dorsoduro. El proceso es costoso y complejo; se necesitan ocho clases diferentes de madera para fabricar las 280 piezas que, ensambladas, componen esta embarcación asimétrica de 11 metros de largo y 1,42 metros de ancho, y cuyo coste ronda los 25.000 euros.


En la proa la góndola tiene un adorno de hierro (ferro) que pesa 30 kg y compensa el peso del gondolero. Se añade a los más de 350 kg que pesa la góndola. 

En principio se pintaban de colores vivos, pero el Senado decretó que para evitar el exceso de ostentación debían de ser todas negras.


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