jueves, octubre 12, 2023

Viaje a Italia: Algunos recuerdos


La tercera vez que visité Italia fue en el pasado mes de septiembre. Para mí viajar a este país siempre es agradable, ya que el carácter de los italianos es muy similar al nuestro, aunque quizás ellos son más extrovertidos. 

He regresado encantada con las ciudades que he visto y no es para menos. Y la que más me ha gustado ha sido justamente aquélla que durante años nunca quise visitar: Venecia.


¡Qué decir de la capital del Véneto...! Venecia me enamoró. La ciudad que vio nacer a Marco Polo, a Tiziano y a Tintoretto, al gran Antonio Vivaldi o Casanova... La ciudad que dio su apodo a Canaletto. La ciudad que emerge del agua y que se va hundiendo poco a poco. La ciudad sobre la laguna, que ha dado tanto a la literatura, a la música, a los viajes, al arte... La ciudad de los palacios sobre el agua... Esa ciudad que visitan millones de turistas al año, la misma de la que no puedes salir caminando. 

Siempre tuve claro que Venecia no me gustaría, por eso he tardado tanto en visitarla. Y es que siempre me dio para atrás el agua estancada, los canales sucios, los roedores en los agujeros de las casas, los olores... Siempre decía que algún día iría pero nunca encontraba el momento.

Me daba pánico guiarme por canales, cómo ir de un sitio a otro en una ciudad donde todo es agua. Soy persona terrestre, así que había cierto recelo. Pero en realidad es muy fácil ir de un sitio a otro en Venecia.

De hecho, hubiéramos ido a más islas de las que rodean Venecia, pero al final sólo pudimos visitar Burano, pequeña isla por la que da gusto pasear por sus calles de casas coloridas.

Vine encantada. Venecia tiene esa magia especial... Vine maravillada.


Otro destino italiano que tenía pendiente era Florencia. Siempre lo dejé estar, aunque sabía que tenía arte por todos los costados y yo adoro la historia del arte. Pero es que Florencia acogió a los más grandes artistas del Renacimiento y ahí dejaron su obra y su huella. He visto tantas maravillas artísticas que hasta entonces sólo había visto en los libros de arte... No tengo palabras para describir todo lo que tiene Florencia. La semana se me quedaba pequeña porque es imposible ver todo, de tanto como tiene. 

Ya sólo con llegar y descubrir el majestuoso Duomo es suficiente para dejarnos impactados y hacernos una idea de lo que nos depara esta ciudad. Uno de los templos religiosos más grandes del mundo...

Fuente de Neptuno, Plaza de la Señoría, Florencia

Lo peor de Florencia (y de Venecia también, pero algo menos) es la gente que hay. Todo está lleno de turistas, de filas... Aunque he de decir que nosotros sólo esperamos una fila, a partir de ahí me negué y prefería pagar cuatro euros más y sacar las entradas por internet... pero sin esperar varias horas de fila.

Florencia nos remite a artistas como Miguel Ángel, Leonardo, Rafael, Brunelleschi, Giotto; a escritores como Boccaccio, Dante o Maquiavelo; o científicos como Galileo. No todos ellos han nacido en Florencia pero su paso por la ciudad es evidente. Florencia me encantó en el sentido de que das cualquier paso y encuentras algo digno de ver, algo que te detiene en medio de la calle... y entonces recuerdas que estás en Italia que tiene arte por todos los lados.


También estuvimos en Pisa, lugar que vio nacer a Galileo, donde pudimos comprobar la inclinación de la torre desde arriba. 273 escalones nada menos, pero desnivelados.

Y qué decir de la comida. Como adoradora de la pasta y el tiramisú... con esto está todo dicho. Nos pasamos todas las vacaciones bebiendo aperol porque la cerveza dejaba mucho que desear. En los próximos días hablaré un poco más de nuestras vivencias y experiencias en Italia.

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