Venecia, construida sobre una laguna, necesita puentes para que crucen los viandantes de un lado a otro, pero también para que pasen por debajo la cantidad de embarcaciones que recorren la ciudad de un lado a otro, no sólo las góndolas.
Así, tenemos los famosísimos puentes de Rialto y Suspiros, que siempre tienen gente por todos los lados, también hablé del Ponte dell'Accademia, de madera.
Pero requieren especial atención otros que no son tan famosos, pero tienen pequeñas historias detrás: el Ponte dei Tre Archi fue muy retratado por los artistas, vadea el canal de Cannaregio y fue construido por el ingeniero Andrea Tirali, apodado "el tirano", por sus empleados; el Ponte degli Scalzi es un elegante puente de siete metros sobre el Gran Canal y debe su nombre al monasterio cercano de los Pies Descalzos; el Ponte dei Pugni era el puente donde en el siglo XVIII se organizaban peleas a puñetazos, unas pisadas grabadas en la piedra indicaban la posición del inicio del combate, pero los contendientes solían acabar en el canal; el puente sin parapeto y del Diavolo, no tienen parapeto para agarrarse; el Ponte delle Tette se llama así porque en 1400, con el incremento de las prácticas sodomitas, se animó a las prostitutas de la ciudad a exhibir sus prendas femeninas en las ventanas sobre el Puente de los Pechos; Tre Ponti no son tres sino cinco puentes encadenados; el Ponte della Costituzione o de Calatrava se encuentra en el Gran Canal y tiene forma de un casco de góndola moderno.
Finalmente hay que hablar del Ponte della Libertà que une Venecia con el resto de la península. Se inauguró en 1933 y tiene una longitud de 3,6 kilómetros.

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