miércoles, octubre 11, 2023

Novelas del pasado: Pequeñas Infamias




Cuando era universitaria estaba deseando que se dieran los Premios Planeta para comprar la novela ganadora, pero no siempre eran de calidad, y los compraba y leía siempre, sí o sí. Con el paso del tiempo me convertí en una persona más exquisita, ya que no todos los Premio Planeta eran buenos y me habían decepcionado más de los que me habían gustado. Ahora, con internet, suelo ver blogs con buenas o malas críticas y decido si lo leo o no. Generalmente si es un autor que me gusta suelo ir a por él. O si es una autora que no me gusta, como Sonsoles Ónega, no pienso ni en leerlo.

Carmen Posadas ganó el Premio Planeta en 1998, y efectivamente lo leí. Pero no me gustó, y desde entonces cogí cierta manía a la forma de escribir de la autora y no he conseguido leer después un libro suyo más.

Pequeñas Infamias es una novela sobre las casualidades de la vida, sobre las que se descubren por sorpresa, sobre las que no llegan a descubrirse y, sin embargo, marcan nuestro destino, y sobre las que se descubren pero se mantienen en secreto, porque hay verdades que no deberían saberse nunca. Puede leerse también como una sátira de sociedad, somo el retrato psicológico de una galería de personajes, o como un apasionante relato de intriga, cuyo misterio no se resuelve hasta las últimas páginas. 

En la casa de veraneo de un acaudalado coleccionista de arte se reúne un variopinto grupo de personas. Juntas pasan unas cuantas horas y, a pesar de las frases agradables y los comentarios corteses, la relación acabará envenenada por lo que no se dicen. Cada una de ellas esconde un secreto; cada una de ellas esconde una infamia. La realidad adquiere de pronto el carácter de un rompecabezas cuyas piezas se acercan y amenazan con acoplarse. El destino es caprichoso y se divierte creando extrañas coincidencias.

Néstor Chaffino es un reputado cocinero que ha decidido, a las puertas de su inminente muerte, escribir en un bloc de notas una serie de recetas secretas a las que titulará Pequeñas Infamias, algo que él considera un tesoro que tan sólo su amigo Antonio Reig tiene derecho a poseer tras su fallecimiento. Pero la curiosidad de una de las personas que trabajan con él le hará mentir, fantasear y hablar sobre aquellas personas ricas que ha conocido a lo largo de su ajetreada vida.

La casualidad hace que su destino se convierta en un huracán de fatalidades. El azar quiere que Néstor no fallezca por muerte biológica, y hay varios que desean realmente su muerte.

Y es en una cena de fin de semana donde se reúnen varias personas que temen su indiscreción y fantasean con su muerte. Sólo la joven Chloe no tiene nada en su contra, pero sus propias fantasías la convierten en una pieza clave del puzzle que terminará realmente con su vida.

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