Era nuestra primera noche en Venecia y estaba atardeciendo. A lo lejos se veían los rayos de tormentas que ni siquiera se escuchaban en la ciudad.
Entonces decidimos ir a ver atardecer. Pero cuando pasamos por el Campanile no lo pensamos mucho. El campanario de San Marcos cuenta con ascensor.
Con una altura de 98,6 metros, su cuerpo principal es de ladrillo y se corona con un campanario blanco con arcos, que aloja cinco campanas.
Las cinco campanas del Campanile han marcado, durante siglos, el ritmo de la ciudad. La campana Maleficio anunciaba las ejecuciones, la Nona repicaba a mediodía, la Trottiera llamaba a los nobles a las reuniones del Palacio Ducal y la Mezza Terza indicaba los plenos del Senado. La Marangona sigue tañendo a medianoche.
El campanario tiene en su parte superior un cubo, en cuyas caras se representan leones y la representación femenina de Venecia (la Giustizia). La parte superior cuenta con una aguja en cuyo extremo hay una veleta dorada con la figura del arcángel Gabriel.
La torre actual es una reconstrucción de 1912, tras el colapso de 1902, pero se respetó la forma original de 1514.





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