sábado, octubre 14, 2023

El encanto de Venecia


Digamos que, pese a la gente que hay en cualquier rincón de la ciudad, Venecia tiene un encanto especial. 

Después de una ducha reparadora en el hotel, teníamos que ir al centro de la ciudad. Después de nuestra travesía por el Gran Canal y descubrir los precios prohibitivos para subir a una góndola, decidimos callejear. Es cierto, hemos estado en Venecia y no hemos montado en una góndola, pero no tenemos por qué hacer lo que hace todo el mundo, ¿no? 

Tampoco es que nos atrajera subir en una góndola que nos metiera por intrincados canales (donde abundan los malos olores y las ratas), así que terminamos viendo la ciudad a pie, cruzamos los canales por numerosos puentes y nos dejamos embriagar por la ciudad. Personalmente prefería ver las góndolas pasar y llevarme imágenes desde los puentes.

La gente se para a fotografiar el Puente de los Suspiros

Cuando llegamos al atardecer descubrimos una gran barahúnda de gente haciendo fotos hacia el Puente de los Suspiros y seguimos caminando hasta la Plaza de San Marcos, que es inmensa. Reconozco que yo pensaba que la plaza era una más pequeña que estaba justo al lado, la que siempre nos muestran cuando se inunda, pero no, San Marcos es mucho más fastuosa. 


Y entonces nos dejamos engullir por la música que provenía de las numerosas terrazas de la Plaza de San Marcos, junto al Campanile, la Basílica y la Torre dell'Orologio. Es sorprendente descubrir que todas las terrazas tienen una pequeña orquesta que toca melodías ancestrales, pero todas con su pianista sentado en un enorme piano de cola.

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