martes, octubre 25, 2016

Novelas del pasado: La piel del tambor

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La piel del tambor es uno de las novelas de Arturo Pérez-Reverte que más me impactó. La recuerdo con mucho cariño. La leí cuando cursaba 1º de Periodismo en Salamanca y la comentaba con una compañera de 2º de Periodismo, porque las dos estábamos enamoriscadas del sacerdote investigador de la historia, Lorenzo Quart. Como siempre ocurre con los personajes del autor, tanto Lorenzo Quart como Macarena, como el marido de ésta (a quien yo recuerdo como una réplica del entonces celebérrimo y admiradísimo Mario Conde) nos llevan a un estado superior, nos dejan huella.
La novela se plantea como una novela de misterio, pero en el trasfondo la misma nos deja un espacio para la reflexión sobre la fe y las diferentes formas en que cada uno de los personajes la usa y la necesita. Asimismo, nos expone la fragilidad de la seguridad del Vaticano, que tantos secretos esconde, aunque lo del Vaticano es extensible a cualquier organismo poderoso, ya que todos son susceptibles de, por ejemplo, un ataque informático: organismos religiosos, sedes políticas y gubernamentales, entidades bancarias. No estamos libres de ataques de cualquier tipo. El autor nos plantea un análisis valiente, que tiene el privilegio de haber sido escrito en una época en que el Santo Oficio no puede castigar, y que hoy existe con otro nombre y con otros métodos, porque hoy en día aún se sigue bajo el yugo de los poderosos de la Iglesia, y esa escalera de poder eclesiástico y de intrigas dentro del Vaticano se percibe perfectamente en esta novela.
Un hacker o pirata informático de introduce en la compleja red del Vaticano para dejar un mensaje en el ordenador personal del Santo Padre. En el mensaje pide su apoyo para una iglesia de Sevilla, amenazada por los mercaderes, que ha sido abandonada a su suerte y mata para defenderse. Esta intromisión y su alarmante denuncia pone en alerta a los Servicios de Información del Vaticano, uno de los Estados más pequeños del mundo, pero a la vez uno de los más poderosos, que cuenta con una refinada diplomacia, capaz de salir victorioso de los trances más comprometedores. De esta forma, veremos la otra cara del Vaticano, la realidad de la servidumbre de este Estado lleno de funcionarios, gente influyente, las luchas de poder y sus servicios secretos.
Lorenzo Quart, un jesuita de mediana edad, es enviado a Sevilla para informar de lo que está sucediendo y desenmascarar al pirata informático. Se trata de una misión sencilla para un hombre con su experiencia, para un personaje que ha hecho de la fidelidad una bandera, libremente elegida, y de la fortaleza su razón de ser. Se ampara en la disciplina y el reglamento, atributos que suplen sus posibles dudas ante lo que se avecina. Al ir contactando con los diversos actores que se encuentran alrededor del drama, donde ya se han producido dos muertes, se siente, cada vez, más implicado.
Nuestra Señora de las Lágrimas es una pequeña iglesia barroca, vieja y ruinosa, que el Ayuntamiento quiere expropiar en beneficio de una operación inmobiliaria que promueven un banco y el arzobispado. Pero una familia de la aristocracia andaluza desempolva derechos seculares y antiguos privilegios que dificultan la operación. Existe una Sanción Papal que mantiene sus fueros, mientras se diga misa cada jueves por el alma de Gaspar Bruner de Lebrija, que en el siglo XVII cedió los terrenos y patrocinó su construcción.
El párroco de la iglesia, don Príamo Ferro, resiste contra cualquier maniobra y además cuenta con el apoyo de la duquesa del Nuevo Extremo y de su hija Macarena Bruner. Ayudando al párroco se encuentran también una monja norteamericana, Gris Marsala; el arquitecto que se encarga, sin presupuesto, de la conservación y rehabilitación del edificio; y el vicario, un cura joven enviado por el arzobispo para minar la oposición del párroco y que se ha pasado al otro bando.
En el bando opuesto se encuentran el director general del banco y marido de Macarena, de la que vive separado; su asistente, un jugador perseguido por sus deudas; el alcalde y el arzobispo. El presidente del banco, debido a una especial amistad con la duquesa y su hija, asiste, sin tomar partido, al desarrollo de los acontecimientos.
Finalmente, se encuentran los pícaros, unos "malvados" entrañables, tres personajes derrotados por el destino y cuyas soledades el propio tiempo unió en una amistad sin fisuras, capaces de sobreponerse a todas las desgracias que les han sobrevenido y a las que quedan por delante.
Lorenzo Quart no avanza en sus investigaciones, y a la vez su fortaleza se va resintiendo a medida que empieza a comprender la implicación que la vieja iglesia, por diferentes motivos, tiene en la vida de las personas relacionadas con ella. Cuando decide aceptar su derrota y marcharse, una nueva muerte, la de un periodista que encarna todos los vicios de su profesión, y que, a diferencia de las anteriores, no parece fortuita, le obliga a quedarse para encontrar y defender al párroco, que ha desaparecido de manera sospechosa, y para decir misa el jueves por el alma de Gaspar Bruner y conservar así el fuero de la iglesia.
El padre Ferro, cerril, intransigente y contradictorio, pero capaz de dejar el pellejo hasta por el último de sus feligreses, "vieja y parcheada piel del tambor sobre la que redobla la gloria de Dios", se confiesa culpable de la muerte, y aunque su confesión está llena de dudas, sirve para cerrar el caso. La iglesia se salva, pero sus defensores han quedado heridos: unos regresarán al vacío de sus vidas anteriores y otros irán al destierro.
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Nuestra Señora de las Lágrimas, Sevilla

La identidad del pirata informático será finalmente desvelada (no nos imaginamos a una anciana hackeando el Vaticano en los primeros tiempos de internet), la voluntad de Lorenzo se ve doblegada por la sensualidad de Macarena. Lorenzo Quart recordará siempre  las lágrimas de la Virgen, perlas de una historia de amor imposible entre Carlota Bruner y el capitán Manuel Xaloc, dos vidas que el destino quiso que se cruzaran en un efímero instante para hacerlos desgraciados el resto de sus días. Y desde la distancia recordará a Macarena, que un día se cruzó también en su camino y quebró la fortaleza del templario que creía ser.

En el año 2007 se estrena en televisión la serie Quart, basada en esta novela, donde el actor Roberto Enríquez interpretó a Lorenzo Quart. 

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