A veces ocurren cosas inesperadas, sorprendentes, que nos
pueden dejar a flor de piel.
Hoy ha sido un día de sensaciones encontradas. No me apetece
decir nada. Simplemente ahora me encuentro en una situación de calma, aunque
hace cinco minutos me sentía interpérrita. Tanto como para quedar con alguien
la próxima semana para obtener cierta información. Si lo que quiero que me
confirmen es cierto, siempre es bueno retirarse en el momento oportuno. Y considero
que este momento lo es. Si la información contrastada es mentira, entonces
tendré que hacer una cruz. Una de las cosas que menos soporto es que me
mientan. En el momento en que descubro una mentira, la persona que la ha
inducido pierde toda la credibilidad, se agota la confianza en sí misma y todos
los puntos a favor se vuelven en contra.
Así que ahora estoy con los sentidos a flor de piel. Quizás también
con un nudo en el estómago, deseando que la información sea verdadera. Porque
sea verdad o mentira, lo cierto es que a mí me hace pupa, pero es preferible la
certera.
Podré perdonar mil cosas, pero las mentiras no las perdono.
En realidad, me encuentro dolida. Pero se me pasará. Estoy
hecha de una pasta antigolpes que me ha ayudado a salir a flote muchas veces.
Ya dice la máxima: “Si te caes siete
veces, levántate ocho”. Creo que también es de Tagore. Y a lo largo de mi
vida me he caído tantas veces que he aprendido a levantarme sin ayuda. También esas
experiencias me han llevado a ser muy correcta con lo que digo y con lo que hago,
a no aceptar medias tintas, a decir la verdad aunque duela, a pensar las cosas
concienzudamente antes de hacerlas y a no tener miedo a nada. Pero una no es de
piedra, cada persona tiene su corazoncito. Y a veces una ilusión se puede
romper en mil fragmentos, y se te pueden clavar uno a uno en el alma.
Sí, es posible que tenga los sentimientos a flor de piel. La
próxima semana saldré de dudas, o eso espero. De todas formas, una retirada a
tiempo es una victoria.
Esta tarde he ido a un sitio, a un sitio donde no me gusta
nada ir. Pero hoy tenía aliciente. Y ese aliciente ha sido espectacular. Lo cierto
es que después de una hora larga he regresado al trabajo con un talante
positivo, con una sonrisa de oreja a oreja y con buenas vibraciones. Pero eso
puede desaparecer con una palabra, una única palabra que se te clava lentamente
en la piel, y todo lo bueno de la tarde te va haciendo una llaga que duele, es
como si me hubieran clavado un puñal. Está claro que ha llegado el momento de
la retirada. No sé si quiero contrastar la información porque, sea lo que sea,
la llaga va a seguir doliendo. ¿Cómo explicarlo? Es como si te pusieran la miel
en los labios para quitártela después, como si te cortaran las alas antes de
empezar siquiera a volar.
Lo dicho. Mañana será otro día. Pensaré en los primeros días
de julio, cuando nadie había llegado para alterar mis sentidos. En realidad, sí
que había alguien, pero esa es otra historia.
No es la primera vez que ocurre. Empiezas a confiar en
alguien y esa persona hace o dice algo con lo que traiciona tu confianza. Lo
que duele es tener la absoluta certeza de que no estoy equivocada, pero hoy me
gustaría que mi instinto hubiera errado.
2 comentarios:
Espero que todo acabe bien,K.
Ya veremos 🙈🙈
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