Desconozco en qué momento comencé a agregar en Facebook e Instagram a gente que sólo conozco por los blogs literarios. Al final, cuando estás inmersa en tantos foros y coincides con las mismas personas se termina creando un vínculo.
Pero últimamente también empiezo a tener escritores como amigos. Es poco menos que extraño.
Hace dos años hubiera sido impensable, porque peco de desconfiada por internet. Tengo mis razones. He conocido el inframundo de estos lares y no me ha gustado. Llegué a entrar en sitios donde tenía que mentir porque no te podías fiar de nadie.
Sigo desconfiando, claro, pero ahora intento enriquecerme con todo lo que me aporta la gente.
Y sin embargo tengo aún a una persona pendiente de agregar como amigo. Supongo que no le agrego por orgullo. Y que todavía estemos así...

1 comentario:
Internet permite un tipo de amistad distinto, pero siempre hay que ir con pies de plomo.
Publicar un comentario