No queda mucho para que acabe octubre. Odio el mes de noviembre, es el mes que menos me gusta, y ya no queda nada. Al menos se pasa pronto. Tampoco me gusta diciembre, pero al menos hay celebraciones especiales, lo que ocurre es que no me gusta la Navidad. Sí que tengo pensado pasar la Nochevieja aquí. El año pasado fue especial porque estuvimos todos en Logroño. Pero este año volveré a Santo Domingo después de cenar.
Estoy pensando que parece que el verano acabó ayer y que ya estamos casi acabando el año.
Eso me recuerda a que van pasando las semanas desde que el dueño de esos ojos verdes me miró y me rozó el alma. Fue en el mes de julio, pero he recordado también la primera vez que le vi, el invierno pasado. Yo no sé por qué lo recuerdo, quizás ya entonces me fijé en su mirada, aunque me obligué a mirar para otro lado.
Hoy sigo sintiendo mucha curiosidad. Pero ya se sabe: la curiosidad mató al gato.
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