lunes, septiembre 16, 2013

Tantos lunes por llegar


Los lunes vienen y se van. Tan rápido como han llegado. En esta semana, concretamente el jueves, podremos hacer un alto en el camino, ya que es festivo en Santo Domingo. Lo que se agradece, porque tendré tiempo para proseguir con el álbum de Estados Unidos y para leer. Con el último libro de Julia Navarro me he enganchado de una manera frenética. Y, hablando de libros, me volví a hacer socia del Círculo de Lectores en el mes de agosto. Ya le dije a la comercial que le hacía el favor a ella, que no al Círculo. Me respectan la antigüedad de cuando estuve antes de darme de baja (unos quince años). Creo que mañana me traen el libro de bienvenida. Todo ha cambiado; pero en el momento en que se convierta en obligatorio me vuelvo a dar de baja. Aunque no fue eso por lo que me di de baja, sino porque cuando aún no existía una compleja normativa sobre la protección de datos personales, mis datos (e imagino que el del resto de clientes del Círculo) pasaron a varias empresas colaboradoras, una de ellas una compañía de seguros de nombre impronunciable, que osó en venderme un seguro de vida hace cinco años. Entre eso y las infinitas llamadas a casa instándome a comprar, opté por darme de baja. No me costó mucho, porque cuando me hice socia, aún menor de edad y falsificando la firma de mi padre, no existía internet, pero ahora, que todo se puede adquirir a través de este medio... lo de ser socia del Círculo de Lectores no me llama tanto la atención. Además, muchos de los libros (best sellers) que vienen en la revista bien me los he leído ya, bien los tengo en casa pendientes de lectura. De todas formas, creo que me quedaré con la Casa del Libro, que tiene más variedad y es donde he comprado literatura en los últimos años.
Me voy a soñar con mi ángel. Me pregunto si estará leyendo La hoguera de las vanidades. Espero que sí. Tendré que preguntarle la próxima vez que le vea. Si no mereciera la pena, no se lo hubiera dejado.

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