Me encuentro mirando al mes pasado con un poco de nostalgia. Las piscinas ya han cerrado sus instalaciones, aunque el bar se mantenga abierto durante el resto de este mes, el ajetreo de agosto ha desaparecido y ha dado lugar a una apacible tranquilidad. Me gusta tomar una cerveza allí a última hora de la tarde, pensar en ese ángel de mirada perfecta y soñar con los ojos abiertos. Eso es paz.

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