Esté donde esté, haga lo que haga... en un rincón cercano de la ciudad... siempre estará ese ángel de mirada perfecta. El ángel que me reconforta, el ángel al que amo, el ángel con quien quiero compartir el resto de mi vida.
Estoy nerviosa. Mañana he quedado con él. Y, a la vez, no veo por que llegue mañana por la tarde para compartir mi tiempo con él, para perderme en esa mirada que tiene tantas cosas buenas, para escuchar esa voz tan sensual...

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