martes, septiembre 24, 2013

Mañanas dulces

Hay una cosa que me resulta insoportable en la oficina. Es cuando el bol de los caramelos se queda vacío. Me gusta que rebose, como ahora. Creo que muchos clientes entran a por caramelos y a endulzar sus mañanas. Pero con un caramelo siempre se suavizan los gestos de todo el mundo. Así que hoy lo he llenado. Lo que ocurre es que dura poco así de rebosante.

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