domingo, septiembre 15, 2013

La Ojrana rusa

Arresto de un propagandista, Illia Répin (1880-1892)

La Ojrana fue el cuerpo de policía secreta del régimen zarista en Rusia desde finales del siglo XIX hasta la caída del zarismo en Rusia.
La Ojrana formaba parte del Ministerio de Interior (MVD), ayudada por el Cuerpo Especial de Gendarmes. Su objetivo principal era garantizar la seguridad de la familia imperial; dadas las condiciones del país entonces; esto implicaba que buena parte de sus acciones se centrasen en la represión de actividades revolucionarias, especialmente por parte de los grupos anarquistas y socialistas que planeaban acabar con la dinastía Románov.
Puesto que buena parte de las organizaciones revolucionarias contaban con sedes fuera de Rusia, la Ojrana disponía de numerosos agentes a lo largo de Europa, especialmente en París, donde Pyotr Rachkovsky estuvo destacado (1884-1992); muchos de éstos operaban infiltrándose como topos o agentes provocadores en los grupos revolucionarios, manteniendo así informada a la oficina central de los planes de actividad e incitando a los combatientes a realizar acciones infructuosas, desesperadas o impopulares. Entre los agentes más destacados se encuentran el doctor Jacob Zhitómirsky, que llegó a ser colaborador íntimo de Lenin, Yevno Azef, Dmitri Bogrov, el Padre Gapón, quien lideró la movilización pacífica de obreros masacrada por la Guardia Imperial en el Domingo Sangriento de1905 y desde 1956 se especula de Stalin acusado por el espía Orlov. Asimismo, la Ojrana trató de someter el movimiento obrero mediante la creación de sindicatos controlados por la policía, una práctica conocida como zubátovschina.
Entre otras actividades obra de la agencia se encuentra la propaganda antisemita de los Protocolos de los Sabios de Sion y el caso Beilis.
El procedimiento normal de la Ojrana incluía la entrega de los prisioneros al poder judicial para su proceso de acuerdo a la ley, con su posterior ejecución o envío a campos de trabajo del lejano noreste siberiano conocidos como kátorgas. Sin embargo, bajo circunstancias especiales, los agentes disponían de licencia para llevar a cabo ejecuciones sumarias y torturas en caso de necesidad. La aplicación de estas últimas le valió a la organización una triste fama, superada ampliamente por la Checa en la misma Rusia soviética o en otros países como en el régimen Nazi, por la Gestapo o la Guardia Civil española.

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