sábado, septiembre 28, 2013

El guardián entre el centeno

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Bueno, pues muchas veces me imagino que hay un montón de críos jugando a algo en un campo de centeno y todo eso. Son miles de críos y no hay nadie cerca, quiero decir que no hay nadie mayor, sólo yo. Estoy de pie, al borde de un precipicio de locos. Y lo que tengo que hacer es agarrar a todo el que se acerque al precipicio, quiero decir que si van corriendo sin mirar adónde van, yo tengo que salir de donde esté y agarrarlos. Eso es lo que haría todo el tiempo. Sería el guardián entre el centeno y todo eso. Sé que es una locura, pero es lo único que de verdad me gustaría hacer. Sé que es una locura”.

Tenía muchas ganas de leer este libro. Lo cierto es que no me ha parecido nada del otro mundo. Es un libro pasable, pero sin nada destacable. Aparte de que es repetitivo muchas veces en comentarios, que sé que es por imitación de la formar de hablar de los jóvenes, pero a veces estaba deseando terminar el libro cuanto antes. Se lee muy rápido, porque es un libro muy fácil de leer, ya que se utiliza un vocabulario sencillo y el estilo es fresco y rápido.
Holden Caulfield, tanto que tacha de cretino a todo el mundo que le rodea, es el verdadero cretino. He intentado que el muchacho me cayera bien, pero me parece un ser repelente e insoportable. Eso sí, muy inteligente, ya que los soliloquios mentales que se forma él solo provienen de una persona que piensa mucho las cosas, pero no deja de ser un muchacho en la “edad del pavo”.
Holden Caulfield es un adolescente incomprendido, un ‘pasota’ de la vida que odia todo y a todos los que le rodean. Expulsado de varios colegios y enfrentado al fracaso escolar, decide marcharse de Pencey unos días antes de Navidad y opta por pasar unos días en Nueva York, no muy lejos de su casa. Comienza la novela hablando de los muchachos del colegio que le rodean, a Holden le hierve la sangre con ellos, aunque él en realidad es un cobarde, y así lo dice varias veces a lo largo de las páginas de la novela. Llega un momento en que decide marcharse del colegio y comienza una travesía por las avenidas del Nueva York de los años 60, en lugares que conoce y otros desconocidos para él, intenta buscar nuevas experiencias, y finalmente aparece en su casa porque echa de menos a su hermana Phoebe.
A medida que transcurre la narración, el protagonista parece estar hablando con el lector. Holden es un ‘niño bien’ al que le han dado todo. Desde mi punto de vista tiene la cabeza llena de pájaros, aunque da la sensación también de que sus confesiones son las de un futuro psicópata, porque a veces cuando habla da un poco de miedo con sus pensamientos.

En fin, no es un libro para echar cohetes.
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Ilustración de Holden Caulfield

2 comentarios:

Carol dijo...

Coincido contigo, no me parece que este libro sea para tanto. Y Holden Caulfield se me hizo insoportable. Para mí pasó un poco sin pena ni gloria esta lectura.

¡Un beso!

K dijo...

Sí, había oído hablar tanto de este libro que me picó la curiosidad. Por cierto, me decidí después de haberlo visto en tu blog, aunque no me leí la reseña. En ese momento, iba a pedir libros a la Casa del Libro y andaba danzando por casa.

No es un libro que me haya aportado mucho y lo cierto es que, en cuanto pase un tiempo, me olvidaré con él con mucha facilidad. Eso sí, recordaré que la sensación que me dejó no es buena.
Sin más.

Cuídate!!